OPINIÓN

Desproporcionada reacción de la clase política ante la figura provocadora de López Obrador

Tiempos de Democracia

Domingo, Noviembre 29, 2015

 

  • La reiterada presencia en los medios tiene al “Peje” al frente de las preferencias populares
  • Su discurso vs. la corrupción y la impunidad se alimenta del opaco quehacer gubernamental
  • La eventual incorporación de la segunda vuelta electoral: ¿a le quien conviene…, y a quien no?

 El magnetismo personal de López Obrador, sus siempre polémicos pronunciamientos, y su agudeza para aprovechar las imprecisiones y lagunas de la ley electoral en vigor, tienen en estado de shock a todos cuantos aspiran a ser actores en la sucesión de Peña Nieto prevista para el aún lejano 2018. De distintos sectores se alzan voces nerviosas conminando a las cámaras de representantes a que se apresuren a cerrar las vías que dejó abiertas la pasada reforma, vías por las que transita tranquila y divertidamente el inefable Peje. El controvertido personaje sigue inspirando un pánico cerval a sus adversarios, los cuales, dicho sea de paso, no han podido hallar los mecanismos para erosionar la aceptación que tiene su discurso social entre las mayorías marginadas del país.

Más artículos del autor

Todos contra el Peje

  Por tercera vez consecutiva Andrés Manuel será protagonista de una elección presidencial. Y a juzgar por lo que se ve, los ataques que le enderezan desde distintos frentes, lejos de minar su popularidad, la están fortaleciendo. Los que hoy le acosan debieran recordar su habilidad para rebatir las acusaciones que se le formulan, no con razones y argumentos, sino mediante el infalible recurso de victimizarse. Buen cuidado deberán tener los partidos políticos de no incurrir en excesos antidemocráticos en su propósito de enmudecerlo; si llevados por el miedo ceden a esa tentación, habrán levantado la cruz hacia la que el mesías tropical marchará mansamente dispuesto a su sacrificio público a manos de la mafia del poder. Expresado sin eufemismos: si no se miden bien las consecuencias, estarán entregándole la elección en bandeja de plata. No se les olvide que el desafuero tramado por Vicente Fox y su esposa contra el Peje fue el factor que lo catapultó a la cima de las encuestas.

Ventajas evidentes

  Nadie puede negar que la sagacidad de López Obrador es superlativa. Vea usted, amigo lector: mientras que los que serán sus competidores en el 2018 están impedidos de actuar electoralmente debido a sus actuales e inhabilitantes responsabilidades administrativas, el Peje dispone libremente de su tiempo, y de las prerrogativas que la ley otorga a su partido Morena, del que es indiscutido dueño y señor. Sin verse exigido a rendir cuentas ni a competir con nadie al interior de su movimiento, Andrés Manuel recorre el país entero, al tiempo que radio y TV emiten de manera continua sus mensajes proselitistas. Sus futuros rivales, en tanto, enfrentan la crisis política, social y económica por la que atraviesa México, e intentan sortear como mejor pueden las críticas que han generado sus numerosos desaciertos. El Peje, por su parte, asiste todos los días a mítines políticos, y en ellos propala frases ingeniosas que caricaturizan el quehacer del gobierno, y hacen mofa de los demás partidos.

¿La tercera será la buena?

 No es de extrañarse pues que, con tantas ventajas, López Obrador siga siendo el político más popular de México. Se halla a la cabeza de todas los estudios demoscópicos confiables, y su prolongada permanencia en esa posición preocupa seriamente a los amplísimos sectores que se niegan a considerar la posibilidad de que, ahora sí, como dice y repite el natural de Macuspana, a la tercera será la vencida. Sin embargo, aunque una nueva reforma electoral aprobara medidas restrictivas para limitar las apariciones mediáticas del Peje, y facilitar las de funcionarios gubernamentales y ciudadanos independientes que aspiren a la Primera Magistratura de la Nación, no se ve cómo van a bajar al tabasqueño mientras el propio presidente Peña Nieto siga siendo el que, con sus continuos traspiés, lo aprovisiona de argumentos para la crítica. El caso es que, a tres años de distancia, la competencia programada para el 2018 está ya en marcha y, a juzgar por la virulencia de los primeras escaramuzas, la guerra va a ser de poder a poder.

Medidas legislativas

  Al crecimiento de López Obrador se debe la exigencia de Manlio Fabio Beltrones, líder nacional del PRI, para que cuanto antes se proceda en las cámaras a revisar la normativa electoral vigente en materia de tiempos en los medios. Al llamado del sonorense se sumó de inmediato su homólogo panista, el queretano Ricardo Anaya, enfatizando cada uno por su lado lo que ambos coincidieron en llamar un cínico abuso del tabasqueño. Y para vestir la demanda con otras adiciones legislativas, el blanquiazul condicionó su voto en línea con el tricolor a que se incluyera la segunda vuelta. Lo que olvida el joven Anaya es que el PRI, con la actual conformación de la Cámara de Diputados, el PRI no requiere de su apoyo para modificar la normatividad electoral. Mas como a ambos, a Beltrones y a Anaya, les conviene acotar los espacios en los que se ha movido Andrés Manuel, tenga usted la seguridad, amigo lector, de que tricolores y blanquiazules acabarán poniéndose de acuerdo.

La segunda vuelta

  Pocos temas como este de la segunda vuelta despiertan reacciones tan encontradas. Pero antes de acercarnos a él, conviene conocer los siguientes datos: en América Latina sólo cinco países no la han adoptado; ¿sabe usted cuáles? Honduras, Panamá, Paraguay, Nicaragua y México. Y de entre 109 naciones en las que sus mandatarios son elegidos por votación directa, en 86 existe la segunda vuelta. La realidad es que la pluralidad partidista e ideológica tiene como primera consecuencia que los vencedores de las contiendas electorales rarísimamente alcancen una mayoría absoluta, lo que, a decir de muchos analistas, afecta al sustento de legitimidad popular que se requiere para una buena gobernanza. Las particulares conveniencias político-electorales con que los partidos analizan la segunda vuelta varían con las circunstancias de cada momento, y de cada candidato. Al realizar diversos ejercicios sobre números registrados en elecciones anteriores, los especialistas de la materia han probado que, en México, una segunda convocatoria a las urnas podría haber beneficiado -o perjudicado- indistinta y alternativamente tanto a unos como a otros.

Posiciones encontradas

  En cuanto se revivió la posibilidad de incorporar a la legislación la segunda vuelta electoral, surgieron de inmediato dos posturas radicalmente opuestas a la iniciativa: la del PRI, expresada en voz del coordinador de su bancada en San Lázaro, Julio César Camacho, y la de López Obrador. Los cálculos que hacen les hace presumir que sus respectivos partidos están en condiciones de obtener la primera minoría en la vuelta inicial, pero saben también -priístas y pejistas- que el voto negativo que concitan es el pegamento que cohesionaría a una coalición amplia en su contra, en caso que los electores fueran por segunda ocasión a las urnas. Y eso mismo explica porque es el PAN el partido que lanzó la iniciativa. Los blanquiazules están conscientes de que su conservadurismo no cala en las capas mayoritarias de la población mexicana, y saben también que su forma de actuar en política no provoca que se les tema ni que se les odie. Este podría ser también el caso de Miguel Ángel Mancera, y el de algún otro candidato que se lance por la vía independiente.

 

Para la Primera Plana

 

Aunque una nueva reforma electoral aprobara medidas restrictivas para limitar las apariciones mediáticas de López Obrador, y facilitar las de funcionarios gubernamentales y ciudadanos independientes que aspiren a la Primera Magistratura de la Nación, no se ve cómo van a bajar al tabasqueño mientras el propio presidente Peña Nieto siga siendo el que, con sus continuos traspiés, lo aprovisiona diariamente de argumentos para la crítica.

Vistas: 871
AL MOMENTO

Blogs