Derroche priísta sin precedente de dinero y recursos en flagrante violación de la normatividad electoral
Juan Zepeda, inesperada tabla de salvación de un PRI condenado anticipadamente a la derrota
Las groseras altanerías de López Obrador serán otra vez la causa de su posible derrota en el Edomex
La caldera política mexiquense se halla en riesgo de estallar, presionada por tensiones directamente vinculadas a la cercana competencia por la presidencia de la República. Por más que me esfuerzo no puedo traer de entre mis recuerdos otro proceso electoral como este del estado de México en que, el partido titular de la gubernatura del estado -y de la rectoría suprema de la nación- hubiera perpetrado tantas y tan flagrantes violaciones a la ley. Esos excesos han provocado que se caliente el ambiente a un extremo tal que, en caso de que el PRI consiga la victoria gracias a esas artimañas, la reacción de los derrotados podría rebasar cualquier cálculo previsto por el oficialismo. Sería lo que en buen castellano se conoce como una victoria pírrica, por los saldos tremendamente negativos que para el tricolor tendría alcanzar la victoria a costa de mofarse de sus adversarios… y de la legalidad.
De elecciones viciadas
Mas ahora que lo pienso mejor, caigo en la cuenta de que sí hubo otra elección en que, como en esta del estado de México, privaron una infinidad de turbias tretas para desconocer la mayoría que en las urnas estaba por conseguir en Chihuahua el panista Francisco Barrio. Con la anuencia del entonces presidente Miguel De Lamadrid fue que se orquestó, en el año de 1986, lo que el propio priísmo dio en llamar un fraude patriótico. Las patrañas que se vertieron acerca de Barrio fueron en verdad grotescas y, en general, en torno a un panismo que -era verdad- había logrado enraizarse en el norte de la República. La diferencia es que, en aquel entonces, la anacrónica legislación electoral ponía en manos de los gobiernos la conducción de los comicios. Y recuérdese que, por aquel tiempo, todos eran de filiación priísta.
Chihuahua 1986
La alarma que el PRI difundió por todo el territorio nacional incluyó la absurda versión de que, si ganaba el partido azul, ¡Chihuahua se anexionaría a Estados Unidos por decisión del fascista Barrio! Así, para evitar el desmembramiento (¿) del país, de todo México -y de Tlaxcala también- marcharon brigadas de “patriotas” tricolores hacia la fronteriza entidad. Los voluntarios, el dinero del gobierno y la intimidación cumplieron su cometido: el conteo arrojó una diferencia de 169 mil sufragios a favor del priísta Fernando Baeza. Pero al PRI le pasó lo mismo que a Pirro, el rey macedonio que, tras su victoria sobre los romanos, vio tan mermadas sus huestes que, en la siguiente batalla, no tuvo con quien ni cómo defenderse. En 1992, Francisco Barrio volvió a presentarse... y ganó.
Edomex 2017
3 Hay, empero, diferencias entre el Edomex del 2017, y la Chihuahua de 1986. Menciono tres: 1) las redes sociales que, en manos de un pueblo dotado de esa herramienta tecnológica, son un ejército imposible de rendir; 2) una prensa y una sociedad cada vez más conscientes del papel que les toca jugar en una nación que aspira a ser democrática y, 3) la presencia de observadores nacionales e internacionales. Hace treinta años no existían la WEB, la prensa estaba casi totalmente cooptada por el gobierno, la sociedad tenía una limitada conciencia de su responsabilidad política, y la legislación electoral no contemplaba la posibilidad de observadores independientes.
“Vencereis…, pero no convenceréis”
A una semana de la elección, y a juzgar por el rumbo que ha tomado el proceso mexiquense, es factible que, pese a todo, al PRI le alcance para ganar. La compra del voto va a ser masiva; todo el gabinete federal -y no se diga el estatal- está repartiendo recursos a diestra y siniestra y hasta personajes antaño respetados como José Narro está integrado al “tinglado de la antigua farsa”. A ello añádale, amigo lector, que los convidados de piedra al aquelarre comicial que se aproxima van a ser, por un lado, la autoridad electoral y por el otro, la fiscalía para delitos electorales. Y a su turno, como actores complementarios del montaje, se añadirán los magistrados del tribunal electoral. Frente a la irrefrenable sinrazón de la ilegalidad, cobran renovada vigencia las palabras de Unamuno pronunciadas ante el franquista Millán Astray.
Tensión nacional
A la defensa de los intereses atlacomulquenses, de los estados priístas se aprestan a viajar militantes que velarán porque el triunfo tricolor se consume. Llevarán las alforjas llenas de billetes; algunos repartirán y otros se sumarán a las menguadas economías de los operadores. Así está previsto y así pasa siempre. No serán los únicos viajeros; de distintos lugares del territorio nacional también irán al estado de México simpatizantes de Morena con la consigna de vigilar casillas y de tratar de evitar desmanes priístas. Del PAN no irá nadie, porque las expectativas de su candidata son nulas. En tanto, de una a otra trinchera vuelan acusaciones, poniendo el ambiente al rojo vivo en forma por demás peligrosa. Los infundios verbales y las verdades a medias cruzan como fuegos de artificio por el cielo mexiquense. Ya se verá si los infundios y las verdades a medias no son el preludio de una confrontación física de imprevisibles consecuencias.
Los adversarios -1-
En la arena del estado de México se dirimirán cosas importantes. De ahí la expectación que ha despertado la lucha entablada, mas que entre los candidatos a la gubernatura, entre el presidente Peña Nieto -y todo lo que él representa-, y López Obrador, su principal opositor, proponente de un gobierno de reconstrucción nacional que “…no mienta, que no robe y que no traicione…”. Ambos, Peña y López, cada uno con sus respectivos “deditos”, designaron a sus abanderados para la contienda: el mandatario a su primo Alfredo del Mazo -hijo y nieto de otros tantos gobernadores del estado-, y Andrés Manuel a Delfina Gómez, una maestra texcocana que ya fue diputada federal y alcaldesa de aquel popular municipio.
Los adversarios -2-
Estamos ante orígenes y personalidades contrastantes, tanto de los candidatos como de sus patrocinadores. De un lado, la sencillez, humildad y buenos modos de la profesora Delfina, una mujer que dista de ser ese personaje pequeño e impreparado que describen sus adversarios, olvidando que posee dos maestrías, una en Pedagogía y otra en Administración de Instituciones Educativas. Y por el otro lado tenemos el estilo refinado, aristocratizante y educado de del Mazo, miembro de una de las familias de mayor abolengo priísta del estado. Alfredo es administrador de empresas por el ITAM y gobernó Huixquilucan, el municipio donde residen los adinerados del Edomex. Al término de su mandato como alcalde fue nombrado por su pariente el presidente director de Banobras y luego candidato al gobierno de su entidad. Quién es López Obrador y quién Peña Nieto se sabe de sobra; llevamos años atentos a sus quehaceres y describiendo sus distintos caracteres. Sería pues ocioso gastar espacio en ese menester; tiempo habrá en los próximos meses.
El contendiente imprevisto
Las primeras encuestas apuntaban hacia el que sería primer gran triunfo de Morena. Una victoria que, en el umbral de la presidencial del 2018, significaría para Andrés Manuel poner más de un pié dentro de Los Pinos. Tan seguro estaba el tabasqueño del éxito de su candidata que desdeñó groseramente la posibilidad de sumar a sus fuerzas las del PRD, partido al que siguió denostando ahí donde se le presentaba la ocasión de hacerlo. El sol azteca, por su parte, tardó en designar a su abanderado y parecía empeñado en reducir a la nada sus expectativas en un estado en el que siempre ha tenido peso electoral. Divididos como de costumbre, los perredistas por fin nominaron a Juan Zepeda, un militante que, de entrada, daba la impresión de no tener nada que hacer en la contienda. La sorpresa es que, el que parecía ser el “enano del circo”, dióse a crecer aceleradamente. El inesperado fenómeno Zepeda cambió los términos de la contienda y obligó al tabasqueño a matizar sus altanerías y a proponer tardíamente una alianza que de, de haberse concretado en tiempo y forma, le habría asegurado el triunfo a Delfina en el estado de México… y a él se le hubieran entreabierto las puertas de Palacio Nacional.
Mi apreciación
¿Se dará la declinación de facto que ahora sí solicita con apremio López Obrador? En los pocos días que faltan para la cita en las urnas parece poco probable que Zepeda de su brazo a torcer. Si no se concreta la convergencia Morena-PRD y si como es seguro el PRI sigue atropellando las disposiciones legales sin medida ni recato y repartiendo dinero como nunca antes se había visto, creo que Alfredo del Mazo superará el próximo domingo a Delfina Gómez por lo menos con cinco o seis puntos de diferencia. Lo que venga después… lo que venga después eso sí nadie lo puede pronosticar.
Para la Primera Plana
¿Se dará la declinación de facto que solicita con apremio López Obrador? En los días que faltan para la cita en las urnas parece poco probable que Juan Zepeda de su brazo a torcer. Si no se concreta la convergencia Morena-PRD y si como es seguro el PRI sigue atropellando las disposiciones legales sin medida ni recato, y repartiendo dinero como nunca antes se había visto, creo que Alfredo del Mazo superará el próximo domingo a Delfina Gómez por lo menos con cinco o seis puntos de diferencia. Lo que venga después… lo que venga después eso sí nadie lo puede pronosticar.