Miércoles, Agosto 16, 2017
Alfonso Sánchez Anaya
Alguna vez comenté en este espacio, que cuando un acto de corrupción o impunidad es evidenciado, indigna una y otra vez a todos los mexicanos, sin embargo, apenas cuando medianamente nos reponemos del enojo, un nuevo escándalo sale a la luz pública pero resulta aún peor, más delicado y de proporciones que rebasan por mucho nuestra capacidad de asombro.