Jueves, Febrero 8, 2018
La transformación que México necesita no puede pensarse ni hacerse con los mismos modelos y personajes, como tampoco con acciones de políticos mesiánicos; aspirar a un cambio con la misma política, anquilosada y corrupta, es someter a la sociedad a una gran desgracia y empeñar el futuro del país a la miseria, pobreza y corrupción.