Hace dos años, la consejería jurídica, la secretaría de gobierno y el propio gobernador, afectaron un amplio terreno, hoy se lo escrituraron
Arturo Tecuatl
Jueves, Noviembre 12, 2015
Este miércoles detonó un indignado movimiento de ciudadanos de Acuitlapilco, Tlaxcala, cuando personal de la Secretaría de Obras, Desarrollo Urbano y Vivienda (Secoduvi) intentaba colocar una malla ciclónica en un terreno de más de noventa hectáreas, ubicado en el paraje conocido como Santa Bárbara.
Los enviados de Secoduvi pretendieron cumplir con su cometido, incluso lanzando ofensas al grupo de lugareños que, al paso de los minutos se hacía más nutrido. Uno de los obreros trató de empujar a la gente pero lo único que consiguió fue una golpiza.
Minutos más tarde llegó la Policía Estatal, para poner a salvo a los enviados de Secoduvi.
Pero los ánimos no se calmaron.
La extensión que el gobierno pretende enajenar tiene por lo menos ciento diez casas habitación y hasta un jardín de niños. Colinda con el asentamiento antorchista localizado en inmediaciones de Acuitlapilco y Tepeyanco.
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De acuerdo con los vecinos, que condicionaron información a guardar su anonimato, “hace aproximadamente dos años, esta vasta extensión fue afectada por el entonces secretario de Gobierno, por el consejero jurídico y por el propio gobernador, Mariano González Zarur.
El extenso terreno sería considerado una especie de reserva a resguardo de la administración estatal, dijeron los informantes.
Pero hoy nos enteramos, añadieron, que las noventa hectáreas ya tienen dueño, gracias a un contrato privado entre el propio gobierno y los tres funcionarios señalados, “ellos mismos enajenaron para el gobierno y después los tres lo escrituraron a su nombre”.
Un tenso ambiente se vive en torno de la amplia propiedad, resguardada por los vecinos, quienes aseguran contar con información que documenta un vulgar despojo, “una chicanada en la que están involucrados la consejería jurídica, el secretario de Gobierno y el mismo gobernador del estado”, se quejaron los lugareños.
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Esta no sería la primera propiedad afectada en lo que va del sexenio.
El céntrico predio donde se levantaba la primaria Luis G. Salamanca, fue desalojado tras detectar presuntos daños estructurales al edificio.
Desde entonces, los alumnos toman clases en áreas improvisadas en el edificio que albergaba las oficinas de la Unidad de Servicios Educativos de Tlaxcala (USET).
Hoy, dicen padres de familia, el despojo es una realidad. Nunca tuvimos en nuestras manos un dictamen que avalara la destrucción de la primaria, pero nos hemos enterado que el predio ya cuenta con un dueño, y sospechamos que puede tratarse del mismo gobernador Mariano González Zarur, acusaron.
Según los afectados, el alcalde de Tlaxcala, Adolfo Escobar Jardínez, se convirtió en cómplice del despojo. “El predio no nos es devuelto para volver a levantar la primaria, bajo el argumento que no hallan en la capital un terreno con las medidas necesarias para edificar dicha escuela”.
Generaciones de tlaxcaltecas recibieron sus primeras clases en ese plantel, que hoy, como ocurre con otras propiedades se ve envuelto en un raro conflicto.
Cabe recordar que la legendaria empacadora Nestlé, se vio orillada a emigrar de Tlaxcala, ante una grave campaña de extorsión, según sus administradores. Cientos de trabajadores quedaron desempleados. Hoy, en el amplio terreno donde se hallaban las instalaciones de Nestlé, habría comenzado a levantarse una plaza comercial.