Tlaxcala

Extorsión, secuestro y amenazas razones para emigrar

Salen huyendo familias de Honduras, Guatemala y El Salvador

Apizaco, Tlax; a 22 de marzo de 2016:

(Especial de migrantes)

Una triste realidad se vive diariamente en el albergue para migrantes “La Sagrada Familia”, se trata de una isla en medio de la violencia que obliga a familias enteras a salir de su país, muchas veces para salvar la vida.

En este lugar se vive con precariedad, pero con el ánimo en alto, es el caso de una familia de migrantes salvadoreños, huyeron de su país, dejaron todo, casa, pertenencias y dejaron a otro hijo.

Sonia N. explica que no había otra salida, la situación era salir huyendo, pero salvar la vida, los narcotraficantes los querían utilizar como “mulas”, para transportar droga.

Se negaron y las amenazas aumentaron de tono, la sentencia mortal los hizo salir de prisa, y así caminando muchos kilómetros con su hijo de siete años, y también a bordo del tren “La Bestia”, fue como llegaron a la ciudad de Apizaco.

Ya llevan una semana, se han detenido en su viaje, porque saben que los están esperando en la frontera, la mafia ya los espera y por eso ya no quieren llegar a los Estados Unidos.

Con la mirada perdida en el horizonte dice que los tres comen lo que pueden, lo que les regalan, lo que consiguen y duermen donde se pueda, siempre cuidando a su niño.

LA VIOLENCIA AUMENTA

La violencia y el crimen organizado en México y Centroamérica están poniendo una presión extrema al sistema de asilo en Estados Unidos.

Un creciente y continuo número de mexicanos, hondureños, salvadoreños y guatemaltecos llegan día a día a la frontera entre México y Estados Unidos a solicitar asilo político tras huir de la violencia extrema del narcotráfico y de las pandillas asociadas a éste.

Muchos han sufrido extorsión por años, otros han sido víctimas de secuestro o sus padres, hijos o familiares fueron asesinados tras negarse a pagar el rescate. Muchos fueron mutilados y viven con amenaza de muerte. Todos, quizá, tienen poderosas razones para temer por su vida.

Pero para la abrumadora mayoría de ellos, obtener asilo no será fácil. Cifras del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) indican que en 2012, por ejemplo, nueve mil 206 mexicanos solicitaron asilo, pero sólo 126 lo obtuvieron.

Ese mismo año, dos mil 895 guatemaltecos pidieron asilo y sólo 222 lo obtuvieron; para los salvadoreños, la relación fue dos mil 991 vs 191, mientras que para los hondureños fue de mil 257 vs 93.

La razón detrás del bajo número de aceptación es simple: en la mayoría de los casos los solicitantes no califican para ese estatus humanitario debido a que los criterios usados por la Convención de Naciones Unidas sobre el Estatuto de los Refugiados y su protocolo para garantizarlo, no aplican para ellos.

La Convención define a un refugiado como “una persona que, debido a un miedo fundado de ser perseguido por razones de raza, religión, nacionalidad, membresía de un grupo social o de opinión política en particular, se encuentra fuera de su país de nacimiento y es incapaz, o, debido a tal miedo, no está dispuesto a servirse de la protección de aquel país; o de quien, por no tener nacionalidad y estar fuera del país de su antigua residencia habitual como resultado de tales eventos, es incapaz, debido a tal miedo, de estar dispuesto a volver a éste”.

Bajo esta definición, una persona que huye de su país porque los miembros de una organización criminal la secuestraron, torturaron y amenazaron debido a que se negó a colaborar con ellos, no es necesariamente candidata al asilo. Pese a ello, los casos de ciudadanos atemorizados se multiplican en los centros de detención de inmigrantes.

MUCHO MIEDO

Sonia y su marido revelan que” allá cuando te amenazan es en serio, no dejan a nadie vivo, te desaparecen”.

Las cifras indican que el crimen organizado se expandió en Centroamérica a partir de 2006, cuando las rutas del tráfico de drogas en México fueron amenazadas por la guerra contra el narcotráfico del gobierno de Felipe Calderón y las vías alternas para el trasiego se establecieron en territorio centroamericano provocando una guerra entre grupos por el control territorial.

La Oficina de Naciones Unidas para Drogas y Crimen (UNODC) reconoce que algunas de las áreas más violentas del mundo se encuentran a lo largo de la costa hondureña y en ambos lados de la frontera entre Guatemala y Honduras, con grupos delincuenciales involucrados en una variedad de delitos que van desde la extorsión y secuestro hasta el tráfico ilícito de migrantes.

No sorprende entonces que los solicitantes de asilo de Honduras y Guatemala, junto a los de México y Egipto, contabilizaron el 10% de incremento en las solicitudes de asilo que recibió Estados Unidos en 2012, comparadas con el año anterior, según indica un reporte de la Agencia de Refugiados de Naciones Unidas (UNHCR).

“Los solicitantes de asilo de Egipto (+102%), Honduras (+38%), México (+35%) y Guatemala (+42%) fueron los principales causantes del incremento. Casi la mitad de todas las peticiones de asilo en el país fueron presentadas por gente de China (24%), México (17%) y El Salvador (7%)”, indica el reporte de UNR.

El informe indica que la violencia generada por el crimen organizado transnacional, pandillas y cárteles de droga en algunas partes de Centroamérica pueden ser los factores principales en el alto número de personas de esta región pidiendo asilo en Estados Unidos.

En un documento preparado para los congresistas estadunidenses, Clare Ribando Seelke, especialista en Asuntos Latinoamericanos para el Congreso, indica que hay un número estimado de 85 mil miembros de pandillas en la región que comprende El Salvador, Guatemala y Honduras.

La mayoría de ellos pertenecen a las pandillas rivales MS13 y MS18, que amenazan la seguridad de los ciudadanos y desafían a la autoridad gubernamental en esos países.

“Las pandillas se han ido involucrando en una amplia variedad de actividades criminales que incluyen secuestro, tráfico de personas y contrabando de drogas y armas”, indica Seelke.

Están involucradas en la extorsión a residentes, conductores de autobuses y propietarios de negocios en las ciudades más importantes de la región. No pagar la cuota generalmente se traduce en hostigamiento o violencia… En los años recientes, los pandilleros han matado a más de 550 conductores de autobuses sólo en Guatemala”.

Las Maras están usando amenazas de muerte para reclutar a gente joven. Si ellos se rehúsan a ser parte de las pandillas, sus primos, sus parientes, sus hermanos son asesinados.

Las pandillas son crimen organizado en esos países, lo que explica que cada día el flujo de migrantes centroamericanos aumenta, se diversifica y crece el riesgo de perder la vida.

En Apizaco “nos cazan como animales”, en otros casos los tiren del tren en movimiento y en muchos otros como ha ocurrido en Apizaco, por la barreras de concreto, sus cuerpos quedan mutilados, al igual que sus esperanzas… PARA TODA LA VIDA.