Elecciones

Morena es la única oposición real contra el PAN-PRI-PRD

Quieren esos tres llevar al estado a una cultura de odio, a un baño de sangre como en su momento lo hizo Felipe Calderón con el país

Más que candidatos a un gobierno estatal, los del PRI y PRD, son la niña rica y el advenedizo intercambiando ofensas. Es el increíble drama dentro de esa familia. Criaron cuervos y hoy pagan las consecuencias.

¿Será posible que entre esos dos energúmenos esté en disputa el futuro de Tlaxcala?

¿Es cierto su odio?, ¿O lo fingen para acaparar las miradas y los votos que les permitan triunfar y después repartirse el botín de Tlaxcala, por los próximos treinta o cuarenta años?

El debate organizado por el ITE exhibió a estos dos miembros de la familia Cisneros con sus odios y sus pasiones desbordadas.

Son un peligro para Tlaxcala.

La candidata del PAN no se queda atrás. Procuró meterse en las descalificaciones. Comparte el escándalo. Y los tres se hacen acompañar por una fuerza maligna regando una verdadera afición por el odio entre los tlaxcaltecas.

La perredista y el priísta, hicieron dos filas. De este lado los seguidores de la niña rica, con el suficiente odio como para descalificar al tío y a su protegido, el candidato priísta.

Y se soltaron los demonios. De parte de la sobrina le han recordado al tío sus adicciones, le han traído del pasado lo accidentado de su divorcio, su paso por la feria de Tlaxcala.

Fue la respuesta a las casas de cinco y cincuenta y siete pesos de la perredista. Sobre el tema, el cuñado Fabricio, hermano del candidato del PRI, es quien desató los ataques, dice la perredista.

Han hecho caótica a su familia.

¿Piensan hacer lo mismo con Tlaxcala?, ¿una parte del estado odiando a la otra?

El PAN, y los demás partidos se dedican a hacerles el caldo gordo para generar una división que únicamente va a beneficiar al PRI.

Morena es la única fuerza del Pueblo opuesta a farsas como esta.

Al estado le hace falta esperanza no odio. Le hace falta honestidad, no la arrogancia de una familia, le hacen falta proyectos que lo saquen de la parálisis, no a una familia repartiéndose el territorio como en su momento lo hizo el padre y abuelo de estos que hoy se destrozan entre sí, cuando fungió como secretario particular de Gustavo Díaz Ordaz.

La gente ya se dio cuenta de la tragedia de los Cisneros. No deja de generar morbo. Pero no puede colocarse al timón. No se puede gobernar con el hígado, con la violencia, con las amenazas, como la lanzada durante el debate por la candidata perredista al hermano del candidato priísta.

No podemos hundir a Tlaxcala con gente mala que inicie un baño de sangre. Ni siquiera pueden ocultar el odio entre ellos mismos que son familiares. Qué les espera a campesinos, obreros, mamás solteras, empresarios, estudiantes.

Esta es la cultura del odio. Sus paleros están listos para comer las migajas.