Esas casillas significan poner al Instituto a los pies del PRI y sus aliados; por consecuencia ponen en inminente riesgo la elección.
Es claro que el ex presidente del IFE, Luis Carlos Ugalde, tiene las manos metidas en la instalación de 15 casillas especiales en la elección del 15 de junio.
Ugalde es el operador de Marco Antonio Mena en Tlaxcala. Viene a poner en práctica su tesis respecto que las elecciones de junio entrante tienen un carácter meramente local y prácticamente no tendrán injerencia en la Presidencial de 2018.
El ex presidente del IFE devino en un charro tricolor con la idea de la bota sobre el cuello del Pueblo. La bota, seguramente de su herencia foxista, y el ver menos a un estado como Tlaxcala, lo lleva a pensar que aquí somos idiotas y no advertimos el abuso que significan esas casillas especiales.
En Morena impugnaron dicha instalación, que se sustenta en argumentos leguleyos. Quien la promueve supone que se encuentra a la mitad del desierto, donde la falta de información y ciudadanos tapados de los ojos, sean garantía de que nadie va a protestar.
Están equivocados. Esas casillas son la nueva modalidad del fraude.
En Tlaxcala no hacen falta. En el estado lo que hace falta es una autoridad electoral con solvencia para responderle a los ciudadanos. El INE se ha convertido en un palero del PRI. Eso es imperdonable.
Se ve la mano negra de Luis Carlos Ugalde, probando suerte en un estado al que equivocadamente considera cándido.
Lo mejor sería que el INE y los partidos a los que sirve reconozcan el grave error que cometen con sus casillas. Es tan burdo el engaño pretendido que resulta ofensivo.
Morena recurrirá a todas las instancias, a las movilizaciones, a lo que sea necesario con tal que esas casillas especiales no se instalen.
Son un mecanismo de fraude, un engaño. No hacen falta. Son una ocurrencia salida de la “preclara mente de Ugalde”, quien debe estar pensando que sus influencias en el INE le garantizan trabajo con el PRI para la próxima elección.
Pero está muy equivocado. Erró la plaza.
El INE tiene que desmarcarse de tan grave sospecha.
Esas casillas especiales son poner al Instituto a los pies del PRI. Persistir en su instalación es poner en riesgo la elección.