La efervescencia política que vive este municipio está a flor de piel, desatando la guerra sucia para diferentes actores.
Campaña de simulación realizan personajes del municipio de San Pablo del Monte al realizar actos públicos de manera descarada en la recta final del proceso electoral para elegir presidentes de comunidad, presidentes municipales, diputados y gobernador del estado.
Se trata del seudoperredista, Raúl Mastranzo Hilario, quien apenas el 27 de mayo se vanaglorió al levantar la mano al candidato de la megacoalición al gobierno del estado, Marco Mena, jactándose de que el abanderado por el PRI, PVEM, Nueva Alianza y PS, es la mejor propuesta para gobernar.
Sin embargo, un día después, este mismo personaje levantó la mano en señal de triunfo a la candidata del PAN al mismo puesto de elección popular, Adriana Dávila Fernández, como si se tratara de jugar con dios y con el diablo.
No obstante, fuentes consultadas en San Pablo del Monte refieren que no es el único caso, ya que el representante municipal del Partido Movimiento Ciudadano, Ismael Galindo Otero, presume trabajar a favor de los candidatos del PAN para el ayuntamiento, diputado del distrito XV y gobernador del estado.
Empero, Galindo Otero, el domingo pasado, acompañó al toque de puertas al candidato a gobernador de Movimiento Ciudadano, Edilberto Algredo Jaramillo, para pedir el voto por ese partido y el candidato a diputado Agustín Antonio Corona Acocal, pero un día antes estaba respaldando a los candidatos panistas.
Por otra parte, señalan que a un día de que culminen las campañas políticas, la candidata del PAN por el distrito XV, Dulce María Mastranzo Corona, está por definir su respaldo al candidato perredista Juan Javier Potrero Tizamitl, con la condición de que su apoyo sea recíproco y gane con el empuje del PRD.
La efervescencia política que vive este municipio del sur está a flor de piel, pues se ha desatado la guerra sucia para diferentes actores políticos y candidatos, quienes la falta de prudencia y tacto político, causan conmoción entre el electorado.
Es de destacar que las malas decisiones y la falta de una estrategia política, que conlleve a los candidatos a cumplir con sus propuestas de campaña, están afectando a los electores quienes reclaman una política de altura.