Carta enviada a los medios de comunicación locales.
Estimados compañeros, en estos momentos en que pareciera que el Partido Acción Nacional se encuentra derrotado, es ideal que juntos hagamos una reflexión de lo sucedido.
La democracia no es el silencio, es la claridad con que se exponen los problemas y la existencia de medios para resolverlos.
La no consecución del principal objetivo del PAN en esta elección nos obliga, necesaria e impostergablemente, a hacer un alto en el camino. Las victorias no son permanentes, ni las derrotas son para siempre.
Esta contienda electoral tuvo diversos matices, condicionantes, problemas y circunstancias que nos deben llevar a realizar un amplio análisis interno sobre nuestras fallas, nuestros errores, pero no para repartir culpas ni flagelarnos, sino para recomponer nuestra condición, nuestros esquemas, nuestras formas de organización y trabajo.
La derrota puede ser lo que nos conduzca al éxito futuro, pero nuestro fracaso es lo que se produce si no escuchamos los sonidos de la derrota.
Antes, durante y después de la pasada jornada electoral vivimos un sisma en este gran árbol llamado Acción Nacional. Como ocurre siempre en las grandes sacudidas y ante los ventarrones, muchas frutas débiles o muy maduras, cayeron primero.
Pero aquí seguimos muchos frutos que vemos en la búsqueda del bien común no una forma de acceder a un cargo público o a un beneficio personal, sino un sacerdocio a través del cual podemos generar mejores condiciones para nuestro entorno, para nuestra comunidad, para Tlaxcala, para México.
La victoria tiene un centenar de padres, aunque la derrota es huérfana. Por eso, no es con la espada de Damocles como vamos a lograr nuestro fortalecimiento, pero tampoco será con la complaciente mirada y acción de la simulación como llevaremos a buen puerto nuestra doctrina.
El PAN, nuestro partido, ha sido adoptado ya por el electorado del país como una opción más que viable para gobernar el próximo sexenio.
Esa sucesión está más que cerca, no podemos perder el tiempo en pugnas y diferencias, y más cuando éstas pretenden darse con personas que decidieron ya no estar con Acción Nacional. Nuestra lucha debe darse desde adentro pero no para aniquilarnos, sino para dirimir nuestras diferencias, construir un nuevo esquema que permita fortalecer nuestro proyecto de partido y a eso le abonemos.
Hoy las palabras de nuestro fundador deben surcar los aires y llegar a nuestra mente y corazón: “entregar lealmente nuestras propias opiniones y recibir con generosa ponderación las que nos sean dadas; de recordar constantemente que aquí nadie viene a triunfar ni a obtener; que sólo un objetivo ha de guiarnos: el de acertar en la definición de lo que será mejor para México y Tlaxcala.
ATENTAMENTE
Dip. Ángelo Gutiérrez Hernández
Consejero Nacional y Estatal del
Partido Acción Nacional