Lo que más brilló de la visita del abanderado presidencial fue el equipo de pantallas y sonidos que se usaron en su acto que reunió a casi 5 mil personas.
Como un hecho sin presidentes, el pasado domingo, personal del Estado Mayor presidencial y del candidato a la presidencia de la República por la coalición “Todos por México” (PRI-PVEM-PANAL), José Antonio Meade Kuribreña, acudieron a la ciudad capital para revisar los aspectos logísticos de la visita del abanderado a tierras tlaxcaltecas.
El evento estaba destinado y presupuestado, como si se tratará del mismo presidente de la República, pues el audio, tarimas, vallas, gradas, escenarios, templetes, entre otras cuestiones, son las mismas que utiliza el propio Jefe del Ejecutivo, Enrique Peña Nieto.
Se presume que la sola contratación del audio que sonorizó el evento del candidato del PRI a la presidencia, habría tenido un costo cercano a los 350 mil pesos, el mismo que se habría instalado en el Domo Blanco ubicado en la ciudad capital y que estuvo a cargo de empresas poblanas consentidas en Tlaxcala.
Además, se contrataron siete pantallas, de las cuales cinco estarán ubicadas en el lugar del mitin y dos más se encontrarán instaladas en el municipio de Apizaco; cada pantalla habría implicado un gasto por renta de 150 mil pesos.
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José Antonio Meade, asistió por primera vez como candidato oficial de la mega alianza a Tlaxcala. Aquí lo espero un priismo que luce cabizbajo, con candidatos fuera de reflectores, pero que tienen la esperanza que sus campañas convenzan al electorado.
Fieles a las viejas prácticas, y como se puede constatar, los priistas en Tlaxcala, continúan gastando elevadas cifras durante la visita de su candidato presidencial, quizá más con la intención de obtener dividendos económicos que políticos electorales.
Además, toda la maquinaria del gobierno estatal se volcó para este evento que buscó apuntalar a su candidato a la presidencia de la República; no escatimaron mecanismos, ni repararon en recursos, ni les importo violar la ley, ni los topes de campaña. La intención fue demostrar que la elección de Estado está en marcha, aunque de la manera más burda y desesperada.