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Médico Nazi sumerge en tanque de agua a personas con el objetivo de matarlas
Un proyecto de la Universidad de Harvard está digitalizando el millón de páginas mecanografiadas que custodia de los Juicios de Núremberg, los procesos judiciales en los que se determinaron las responsabilidades de los dirigentes nazis tras la Segunda Guerra Mundial. Un equipo de investigadores de EE UU y Brasil ha analizado ahora los documentos de la primera causa, el llamado Juicio de los médicos, para intentar cumplir “el deber moral hacia las víctimas del Holocausto al recordar su destino”.
RMVA
Jueves, Enero 24, 2019
Un proyecto de la Universidad de Harvard está digitalizando el millón de páginas mecanografiadas que custodia de los Juicios de Núremberg, los procesos judiciales en los que se determinaron las responsabilidades de los dirigentes nazis tras la Segunda Guerra Mundial. Un equipo de investigadores de EE UU y Brasil ha analizado ahora los documentos de la primera causa, el llamado Juicio de los médicos, para intentar cumplir “el deber moral hacia las víctimas del Holocausto al recordar su destino”.
El médico nazi Sigmund Rascher hizo el mismo experimento con unas 300 personas. Las sumergía en un tanque de agua con hielo, con el presunto objetivo de estudiar los efectos del frío en el ser humano. “En cuanto la temperatura corporal alcanzaba los 28 grados, los sujetos de estudio morían invariablemente, pese a los intentos de reanimación”, escribió en su cuaderno un día de agosto de 1942. Sus “sujetos de estudio” eran 300 prisioneros del campo de concentración de Dachau, cerca de Múnich. Y un centenar de ellos murió en el experimento, uno de los más tétricos de la historia.
Un proyecto de la Universidad de Harvard está digitalizando el millón de páginas mecanografiadas que custodia de los Juicios de Núremberg, los procesos judiciales en los que se determinaron las responsabilidades de los dirigentes nazis tras la Segunda Guerra Mundial. Un equipo de investigadores de EE UU y Brasil ha analizado ahora los documentos de la primera causa, el llamado Juicio de los médicos, para intentar cumplir “el deber moral hacia las víctimas del Holocausto al recordar su destino”.
En 2003, el biólogo Robert Pozos, de la Universidad Estatal de San Diego (EE UU), relató en un libro que, en ocasiones, Rascher obligaba a mujeres prisioneras a desnudarse junto a los hombres pasmados de frío. “En algunos casos, las respuestas de los sujetos con hipotermia se medían mientras mantenían relaciones sexuales con mujeres contra su voluntad”, aseguraba Pozos. Sin embargo, el equipo de Tobias Mattei no ha encontrado los documentos históricos que confirmen la existencia de esos experimentos.
Rascher probó siete métodos diferentes para reanimar a los prisioneros tras sacarlos del agua con hielo. Ya en 1988, Pozos defendía emplear estos resultados obtenidos por los nazis para orientar las modernas investigaciones sobre la hipotermia y salvar vidas. Al neurocirujano Tobias Mattei, sin embargo, le repugna “la mera idea de utilizar datos manchados de sangre”. Además, insiste, “la gran mayoría de las investigaciones nazis con seres humanos no solo eran escandalosamente inmorales, sino que también se basaban en justificaciones científicas muy pobres y simplistas”. No hay nada que aprovechar.
En Dachau, el doctor Rascher también llevó a cabo experimentos con una cámara de descompresión, con la que simulaba alturas de hasta 20 kilómetros. Unos 80 prisioneros, la mayoría de ellos clasificados como “criminales judíos profesionales”, murieron dentro de la cámara, entre gritos y espasmos. A los supervivientes, si había, se los sumergía inmediatamente en agua helada.