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Erika Carrasco Águila, la nueva ficha corrupta en el SAET
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Miércoles, Enero 8, 2020
Luego de los despidos injustificados realizados en el Sistema Anticorrupción del Estado de Tlaxcala, logramos ubicar a la fichita que laboraba de forma “externa” de la mano del Secretario Técnico Julio Caporal Flores.
Se trata de Erika Carrasco Águila, presunta prima de Blanca Águila Lima, polémica lideresa sindical en la Secretaría de Salud y familiar política de Julio Caporal Flores, motivo por el cual este habría pedido “el favor” a su parienta de “salvar las finanzas de la dependencia” para así hacerse de su dinero extra al inflar las facturas de compra a partir de los meses de noviembre y diciembre.
Pero Carrasco Águila fue destituida de su cargo como Jefa del departamento de Recursos Humanos de la Secretaría de Salud del Estado de Tlaxcala y Organismo Publicó Descentralizado por falta de resultados en la parte operativa, de organización y planeación, es decir, que la ineficiencia ha perseguido a este personaje desde siempre.
Aun cuando ya no estaba al frente del área de Recursos Humanos, Erika Carrasco junto con el Secretario de Salud Alberto Jongitud Falcón y otros funcionarios públicos, fueron evidenciados al no pagar un seguro de vida institucional a María del Pilar Aroch Cnruz, misma que en mayo pasado pidió la intervención del diputado local Victor Castro López para exigir el pago de dicho seguro y a su vez, sancionar a los funcionarios públicos “conforme a la ley o lo que proceda” pidiendo la inhabilitación de esto personajes.
Es importante mencionar que si una persona es inhabiltada para ejercer un cargo público y de hacer su tarea los legisladores, la Contadora Pública debía estar impedida para desempeñar un cargo en cualquier otra dependencia que maneje recursos públicos.
Es importante mencionar que Erika Carrasco Águila fue galardonada con el ya famoso “Premio Tlatoani 2015” como “mejor tesorera”; aunque es sabido que este premio resulta ser una estafa para los supuestos nominados ya que deben pagar por recibir este premio.
Así, el Sistema Anticorrupción va perdiendo cada vez más la escénica “ciudadana” para combatir la corrupción convirtiéndose en una madriguera de vividores del erario público, con la que se pagan favores políticos para seguir acomodando a los allegados a las altas esferas del poder en puestos donde se gana mucho y se trabaja poco.
