Elena Anghel, una abuela británica de 51 años, ha sido condenada a internamiento indefinido en un hospital tras apuñalar a su nieto de 5 años
Rosa Ma. Velázquez
Miércoles, Junio 21, 2023
Reino Unido: La abuela británica, Elena Anghel, de 51 años, ha sido sentenciada a una orden de hospital indefinida tras admitir el homicidio de su nieto de 5 años, a quien apuñaló 29 veces creyendo que lo liberaba de un “terrible sufrimiento”. Anghel, con un historial de esquizofrenia paranoide y delirios, se había convencido de que su nieto, David-Mario Lazar, también conocido como Mario, estaba en grave peligro.
El fatídico suceso tuvo lugar en la residencia familiar en Earlsdon, Coventry, donde Mario fue encontrado con múltiples heridas de cuchillo. Este 20 de junio, Anghel admitió ante el Tribunal de la Corona de Warwick haber cometido un homicidio involuntario por razón de responsabilidad disminuida.
Durante la sentencia, la jueza Cockerill describió el caso como “verdaderamente trágico”. Según ella, Anghel estaba “extremadamente enferma mentalmente” al momento del incidente, al punto de haber perdido contacto con la realidad y creer firmemente que matar a su nieto era la única forma de protegerlo.
Anghel cuenta con un historial de problemas psicóticos y depresivos que se remontan a 2009, incluyendo ocho internaciones en unidades psiquiátricas en Rumania. En la corte, fue acompañada por cuatro profesionales de la salud y un intérprete.
Al imponer una orden de hospitalización indefinida, la jueza enfatizó el profundo remordimiento de Anghel y la necesidad de tratamiento continuo por el resto de su vida.
Según el abogado de la fiscalía, Christopher Tehrani, Anghel confesó su crimen a la policía. A pesar de su extenso historial de problemas de salud mental, no había informado al respecto a su médico de cabecera.
El día del crimen, David-Mario, nacido en Rumania y descrito como un niño brillante, había regresado a casa después de la escuela con su padre, quien luego volvió al trabajo. Más tarde, Anghel, en un estado angustiado, acudió a una tienda local donde pidió a gritos ayuda a la policía. Una vez en la escena, Anghel confesó en rumano a un oficial que había matado a su nieto.
La defensora Caroline Haughey describió el suceso como “completamente trágico y horrendo para todas las partes”, pero destacó que la abuela amaba incondicionalmente a su nieto.