En un intento por establecer límites claros, una madre italiana demanda a sus hijos adultos por no cumplir con sus responsabilidades domésticas ni laborales
Rosa Ma. Velázquez
Domingo, Octubre 29, 2023
Italia: Vivir con los padres durante la juventud es común en muchas culturas. Los progenitores son, en la mayoría de los casos, los encargados de sufragar los gastos básicos, como la electricidad, internet, agua y comida. No obstante, en muchos lugares existe una expectativa social de que, una vez adultos y con un empleo estable, los hijos deben independizarse. Sin embargo, dos hombres en Italia de 40 y 42 años han desafiado esta norma.
Según información de un portal de noticias, fue en un tribunal italiano donde se ha dictaminado que estos dos hombres deben abandonar la casa materna, después de que se determinara que no contribuían en absoluto al hogar. Simona Caterbi, de 75 años, ha estado llevando la carga financiera y doméstica de sus dos hijos adultos, quienes no colaboraban ni económicamente ni en las tareas del hogar.
Fue la propia Simona quien presentó la demanda en busca de justicia, después de que sus hijos rechazaran consistentemente ayudarla. Finalmente, un juez de Pavía, en el norte de Italia, falló a su favor, dictaminando que los hijos deben dejar el hogar antes del 18 de diciembre.
Las autoridades italianas han aclarado que, en circunstancias normales, no es razonable que los hijos adultos, con capacidad para trabajar y mantenerse por sí mismos, sigan viviendo en el hogar de sus padres sin contribuir de ninguna manera.
El factor determinante en este caso fue la edad de los acusados. Ambos hombres, siendo mayores de 40 años y sin discapacidades que les impidan trabajar, son plenamente capaces de ser independientes y encontrar un lugar propio. A pesar de tener las capacidades para hacerlo, ambos elegían no trabajar.
Lo que es aún más sorprendente es que esta situación no es única en Italia. Un informe reciente de Eurostat revela que, en Italia, la edad promedio en la que los jóvenes optan por independizarse es de 30 años. Esto contrasta fuertemente con países nórdicos como Finlandia, Suecia y Dinamarca, donde los jóvenes, en promedio, eligen independizarse y vivir por sí mismos a la edad de 22 años.
Este caso arroja luz sobre las diferencias culturales y las expectativas sociales en Europa, y plantea preguntas sobre cuál es el mejor equilibrio entre el apoyo familiar y la independencia personal.