Tino recuerda que una de las grandes satisfacciones de su niñez fue haber colaborado en el ingreso familiar
Barcelona/Redacción.- Es un conversador natural, y un tipo muy amable y carismático, así es Constantino Fernández, mejor conocido como “Tino”, el cantante de “Parchís”, quien a sus 57 años disfruta una vida tranquila en su natal Barcelona, junto a su esposa Eva Artigas.
Tino recuerda que una de las grandes satisfacciones de su niñez fue haber colaborado en el ingreso familiar.
“De Parchís, el dinero que se obtuvo en su momento… estoy muy contento de que mi madre se levantaba para ir a limpiar en el colegio donde estudiábamos yo y mis tres hermanas. Con Parchís dejó de trabajar mi madre, pudimos comprar un departamento en la playa, nos sirvió que toda la familia mejoró a nivel económico”, comparte orgulloso.
“Empecé con Parchís a los 12 años, y lo dejé a los 16, con lo cual yo no era mayor de edad, el dinero lo administraba mi padre, que trabajaba en una compañía de seguros, y mi madre, que limpiaba en un colegio, o sea, no veníamos de la música, ni del espectáculo, pero lo que han hecho, ha estado perfecto”.
En redes sociales, Tino sube a diario videos visitando a sus padres, les da masajes y los acompaña durante las mañanas, dividiéndose el cuidado de sus padres Próspero y Georgina Fernández, con sus hermanas Montse, Patricia y Yolanda.
“En mi línea de egoísmo, no lo hago por ellos, lo hago por mí. Quiero atenderlos, porque veo la fragilidad: mi padre tiene 93 años, y mi mamá 88. Cuido a mis padres porque me da vida, porque soy consciente de que mañana no lo voy a poder hacer”, dice.
¿Qué accidente le pasó a Tino?
En 1999, a la edad de 32 años, Tino sufrió un accidente en auto en el que perdió el brazo izquierdo.
“En Artel yo comencé de vendedor, pero llegamos a ser accionistas. Entonces, el jefe montó una base en Murcia, y es donde tuve el accidente. En una carretera súper estrecha, otro conductor se pasó un alto, provocó una colisión frontal, y me entró la cajuela, como si fuera una guillotina, porque, del susto, yo levanté la mano”, cuenta el cantante.
“Me podía haber llevado el cuello y no estaríamos hablando, con lo cual me siento bendecido por estar vivo”, agrega conmovido y feliz por la segunda oportunidad de vida que tuvo.
Aunque durante un tiempo la pasó mal, no sólo por el brazo, sino porque sufrió un traumatismo craneoencefálico severo, sus ganas de vivir fueron más fuertes.
“En ese momento tan duro, decidí que iba a ser todo igual, que me iba a tardar más tiempo por las mañanas en ponerme los cordones de las zapatillas, pero todo lo demás continuaría igual. ¿Qué gano con la lágrima, con el lamento, con la rabia, con la tristeza?”, narra.
“¿Qué es lo que no puedo y me jode? Que yo tenía una moto y me encantaba, pero no la puedo llevar, entonces, me compré un Porsche descapotable y listo”, concluyó.