Este comportamiento ha generado una fuerte condena por parte de los propios militantes del PAN.
La reciente elección de la nueva dirigencia del PAN en Tlaxcala dejó al descubierto una táctica lamentable que raya en la cobardía: exfuncionarios y dirigentes del partido utilizaron a mujeres como escudo humano en una manifestación violenta, exponiéndolas a la confrontación mientras ellos permanecían a salvo. Diversos videos y testimonios revelaron que figuras políticas como el exdiputado local Julio César Álvarez, y el exalcalde de Apizaco Julio César Hernández, entre otros, incitaron a un grupo de manifestantes a atacar las instalaciones del Comité Directivo Estatal del PAN.
Julio César Álvarez mandó a su esposa, la diputada federal Mariana Jiménez Zamora, a según de tratar de derribar el portón, mientras el grababa la escena y acusar violencia politica contra ella.
Los organizadores, con la clara intención de desestabilizar el proceso electoral que eligió a Ángelo Gutiérrez como nuevo dirigente, llevaron a cabo una serie de actos vandálicos utilizando pirotecnia, piedras y hasta salsas para dañar el recinto. Sin embargo, lo más indignante de este hecho no fue solo el ataque en sí, sino la manera en que pusieron a mujeres al frente de la confrontación, enviándolas a derribar los portones de acceso principal y a iniciar el caos, mientras los dirigentes observaban desde una distancia segura o, en el caso de Julio César Álvarez, grababan los hechos con su teléfono móvil.
Lo que siguió fue aún más revelador: cuando los disturbios se descontrolaron y la situación se volvió más tensa, los líderes de la movilización simplemente huyeron del lugar, dejando a las mujeres que utilizaron como escudo vulnerables ante el enfrentamiento.
Te puede interesar:
Ex Priistas oportunistas se cobijan en Morena para seguir sus car...
Por qué si Julio César Hernández Mejía y Julio César Álvarez estaban tan indignados con quienes fueron sus aliados y les regalaron la diputación federal de Mariana Jiménez, porque no fueron quienes trataran de derribar el portón y recibir el gas de extintores que estaban siendo usados para evitar el allanamiento y un posible enfrentamiento con los miembros panistas que estaban al interior del partido. ¡Lo claro, es que no son tontos!.
Este comportamiento ha generado una fuerte condena por parte de los propios militantes del PAN, quienes ven en estos actos una traición a los principios del partido y una muestra de cobardía de los líderes involucrados. Las propias mujeres que participaron en la manifestación expresaron su repudio ante la instrumentalización de la que fueron objeto. "Es indignante que se nos use como escudo para proteger los intereses de personas que no tienen el valor de asumir sus acciones", señalaron algunas de ellas tras los hechos.
Este lamentable suceso no solo mancha el proceso democrático interno del PAN en Tlaxcala, sino que pone en evidencia una táctica baja y cobarde por parte de ciertos exdirigentes. Utilizar a mujeres como herramienta de choque, para después abandonarlas cuando las cosas se salen de control, muestra una falta total de ética y respeto hacia las personas que, incitadas o manipuladas, se vieron envueltas en una confrontación que nunca fue suya.