Seguridad
En el último trimestre del año, Tlaxcala registró tres secuestros, reporta organización civil
Esta alta concentración de casos en unos pocos estados refleja una tendencia persistente en zonas específicas del país, donde la violencia vinculada al crimen organizado sigue siendo un problema grave.
Adolfo Tenahua Ramos
Martes, Diciembre 17, 2024
El informe presentado por la organización civil Alto al Secuestro durante los meses de octubre y noviembre de 2024 evidencia una problemática persistente y alarmante en torno al secuestro en México, a pesar del cambio de administración federal.
Con 461 secuestros registrados en este periodo, que involucran a 630 víctimas, la cifra refleja una tasa diaria de 7.5 secuestros y una semanal de 52.9, manteniendo el secuestro como un delito grave y recurrente a nivel nacional.
De ese mismo número de secuestros registrados, tres ocurrieron en el estado de Tlaxcala dos en octubre y uno en noviembre.
El análisis revela que más de dos tercios (70.7%) de los secuestros ocurridos en estos dos meses se concentraron en un reducido número de estados, destacando Sinaloa con 249 casos, Veracruz con 25, Chihuahua con 20, Estado de México con 17 y Jalisco con 15.
Esta alta concentración de casos en unos pocos estados refleja una tendencia persistente en zonas específicas del país, donde la violencia vinculada al crimen organizado sigue siendo un problema grave.
El informe detalla que en octubre se registraron 236 secuestros y en noviembre, 225, ambos meses corresponden al periodo de la nueva administración federal, lo que ha generado interrogantes sobre la efectividad de las políticas de seguridad del gobierno actual para reducir los índices de este delito.
Por otro lado, en algunas entidades federativas no se reportaron casos de secuestro durante este periodo. Entre estas se encuentran Baja California Sur, Campeche, Coahuila, Durango, Nayarit, Querétaro, Colima, San Luis Potosí y Yucatán.
La organización destaca que la ausencia de denuncias o reportes en estos estados no debe interpretarse necesariamente como una disminución real de los secuestros, sino como una posible deficiencia en los mecanismos de denuncia o en la recopilación de datos.