El director también ha sido acusado de ejercer un control autoritario y de mantener una actitud de desprecio hacia las mujeres en su entorno laboral.
En una serie de acusaciones graves hechas a través de una denuncia ciudadana, se dio a conocer que el director administrativo de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, Marín Hernández Bautista, ha incurrido en supuestas prácticas de nepotismo, malos tratos, intimidación y despidos injustificados de empleados, con el fin de ocupar sus puestos y favorecer a amigos y familiares cercanos.
Según testimonios de trabajadores de esa institución, Hernández Bautista ha contado con el apoyo de Elizabeth Suárez, jefa de Control Interno, y Yanet Juárez, para despedir a varios trabajadores para presuntamente entregar dichos espacios a allegados y familiares de los involucrados, incluyendo a David Corona Dávila, quien se señala como el responsable de aprobar las altas de personal bajo su control, incluso encubriendo presuntos casos de acoso laboral y otros actos irregulares.
De la misma manera, se habrian asignado jefaturas de departamento en áreas clave como el CERESO y la Dirección de Desarrollo Policial, puestos que anteriormente habían sido prometidos durante campañas políticas pero no logrados.
El director también ha sido acusado de ejercer un control autoritario y de mantener una actitud de desprecio hacia las mujeres en su entorno laboral.
Y es que su objetivo es continuar expandiendo su influencia dentro de la Secretaría de Seguridad, actuando con impunidad y enriquecimiento personal.
Otra de las presuntas anomalías es la colocación de familiares y amigos en puestos clave. Se menciona a Nohemí Sánchez Corona, quien fue nombrada administradora penitenciaria, y a Andrés Hernández, quien ocupa un cargo en la Dirección de Desarrollo Policial. Ambas personas son descritas como cercanas a Hernández Bautista, lo que refuerza las acusaciones de nepotismo y tráfico de influencias.
Por último, Hernández Bautista también ha hecho uso de su influencia para beneficiar a su secretaria particular, Elizabeth Zambrano, quien habría recibido un auto como recompensa por su apoyo, pese a que, según los denunciantes, la orden no fue dada por el titular de la Secretaría, Alberto Perea Marrufo, sino por el propio Marín Hernández.
Estas denuncias han generado un ambiente de incertidumbre y desconfianza dentro de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, mientras se espera que las autoridades pertinentes investiguen a fondo las acusaciones y tomen las acciones necesarias para garantizar la transparencia y el respeto a los derechos laborales de los empleados.