Educación
Se pitorrea Lenin Calva de las necesidades y exigencias de los trabajadores de la UTT
El rector buscó justificar el malestar de las empleadas atribuyéndolo únicamente a cuestiones de fin de año, como el pago de aguinaldos y salarios
Adolfo Tenahua Ramos
Viernes, Noviembre 28, 2025
El rector de la Universidad Tecnológica de Tlaxcala (UTT), Lenin Calva Pérez, minimizó públicamente las quejas internas de trabajadoras y, lejos de mostrar sensibilidad institucional, se refirió a ellas con el calificativo de “bemoles”, expresión considerada despectiva e impropia de una figura universitaria.
Las declaraciones ocurrieron tras su participación en la Feria Agraria 2025, donde el rector aseguró no tener conocimiento de denuncias por violencia económica dentro de la institución. Sin embargo, acompañó su respuesta con frases que reflejan falta de educación, nula consideración hacia el personal y un preocupante desconocimiento de las obligaciones que tiene una autoridad en materia de derechos laborales y de género.
A pesar de que en todo el país se realizan campañas intensivas contra la violencia hacia las mujeres, Calva Pérez restó importancia a las inconformidades de su plantilla laboral, señalando que “las inquietudes son normales” y que “siempre hay bemoles” en cualquier institución. Sus palabras fueron interpretadas como un acto de desdén y un intento de desacreditar la voz de las trabajadoras, poniendo en duda su derecho a expresar inconformidades sin ser etiquetadas de manera ofensiva.
Lejos de asumir un papel conciliador, el rector buscó justificar el malestar de las empleadas atribuyéndolo únicamente a cuestiones de fin de año, como el pago de aguinaldos y salarios, reduciendo una problemática potencialmente seria a un asunto administrativo estacional.
De acuerdo con personal consultado de manera extraoficial, esta no es la primera ocasión en la que el rector adopta una postura rígida y poco empática frente a temas internos. Comentaron que su estilo de conducción suele ser “impositivo”, que evade el diálogo real y que recurre a declaraciones que terminan generando más molestia que soluciones.
Las palabras del rector no solo resultan ofensivas, sino que atentan contra la libertad de expresión del personal, pues su descalificación pública manda un mensaje de intolerancia hacia cualquier crítica dentro de la universidad.
El académico demostró con esas declaraciones que no comulga con acciones y principios más básicos de respeto, perspectiva de género y responsabilidad pública que deberían caracterizar a quien dirige una universidad.