Gobierno
Denuncian por amenazas a contratista de la Gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros
El favoritismo corrosivo en Tlaxcala: Fernando Alva Aramburú, el contratista intocable con contratos millonarios y las sombras de las amenazas
En Tlaxcala, donde la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros prometió transparencia y combate a la corrupción desde su llegada al poder en 2021, se consolida un patrón alarmante de favoritismo en la adjudicación de contratos públicos. Uno de los beneficiarios estrella es el empresario poblano Fernando Alva Aramburú, administrador general de Servicios Internacionales Colosal, una compañía que parece diseñada a la medida para aprovechar los recursos del gobierno estatal.
Esta empresa se constituyó el 11 de diciembre de 2021, apenas tres meses después de que Cuéllar asumiera la gubernatura. Rápidamente, obtuvo la adjudicación para construir el Centro de Rehabilitación Integral (CRIT) Teletón en Apetatitlán de Antonio Carbajal —un proyecto emblemático con una inversión pública que ronda los 140-150 millones de pesos—, y ha acumulado más obras del gobierno de Tlaxcala, incluyendo participación en la construcción de la Ciudad Administrativa de Tlaxcala, uno de los proyectos más ambiciosos de la administración actual. Todos estos son contratos millonarios, que suman cientos de millones de pesos en recursos públicos, como se detalla en informes oficiales de avance de infraestructura y anuncios gubernamentales.
Este tipo de conducta encaja perfectamente en un ecosistema donde el poder económico se entremezcla con el político. Amenazar a quienes exponen anomalías no es solo un acto de cobardía individual, sino una estrategia para blindar la impunidad colectiva.
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La gobernadora Cuéllar carga con una responsabilidad directa e inaplazable. Su administración ha sido señalada por reformas que concentran el control de contratistas en la Secretaría de Finanzas, restringiendo la autonomía municipal y allanando el camino a adjudicaciones discrecionales. Otorgar múltiples contratos millonarios a empresas como Colosal —con propietarios de lealtades políticas dudosas— no solo erosiona la confianza ciudadana, sino que desvía recursos públicos hacia bolsillos privados conectados.
Es imperativo que las instancias fiscalizadoras investiguen exhaustivamente estas acusaciones de amenazas, revisen los procesos de asignación de todas las obras concedidas a Servicios Internacionales Colosal —incluyendo el CRIT y la Ciudad Administrativa— y auditen el uso de los fondos en cada proyecto millonario. Tlaxcala no puede seguir tolerando que el dinero de los contribuyentes engrose fortunas construidas sobre favoritismo y miedo. Mientras figuras como Fernando Alva Aramburú acumulen contratos en la sombra, la "cuarta transformación" prometida por Cuéllar no será más que una farsa.