Asistentes denunciaron alimentos de mala calidad y regalos considerados “económicos y decepcionantes” para una celebración que fue promovida durante semanas como un acontecimiento histórico para la organización.
El aniversario número 70 del Sindicato “7 de Mayo”, lejos de consolidarse como una celebración histórica para la base trabajadora, terminó envuelto en señalamientos de inconformidad, presuntas presiones internas y gastos que, de acuerdo con trabajadores, habrían sido cargados directamente al bolsillo de los agremiados para sostener la imagen de la dirigencia encabezada por Karina Erazo Rodríguez.
De acuerdo con denuncias realizadas por empleados afiliados al sindicato, en distintas dependencias y áreas laborales se promovió la pinta de bardas alusivas al aniversario 70 de la organización, acción que presuntamente no fue financiada por la dirigencia sindical, sino por los propios trabajadores, quienes tuvieron que cooperar para pintura, materiales y mano de obra.
Las versiones internas señalan además que varios empleados habrían participado bajo presión, ante el temor de represalias administrativas, exclusión o conflictos con delegados y representantes cercanos a la actual dirigencia sindical.
El descontento creció debido a que, mientras se destinaban recursos y movilización para propaganda del aniversario, continúan sin resolverse reclamos históricos relacionados con atención médica, entrega de medicamentos y condiciones laborales para los agremiados.
Trabajadores consultados calificaron como “inservibles” los módulos médicos instalados durante los festejos, al asegurar que únicamente funcionaron como actos de simulación, mientras persiste el desabasto de medicamentos y la falta de atención eficiente para sindicalizados y sus familias.
Las críticas también alcanzaron el evento conmemorativo organizado por el sindicato, donde asistentes denunciaron alimentos de mala calidad y regalos considerados “económicos y decepcionantes” para una celebración que fue promovida durante semanas como un acontecimiento histórico para la organización.
Por estos yerros, los burócratas cuestionan el manejo de recursos y prioridades de la actual dirigencia, pues consideran que el aniversario fue utilizado más como una estrategia de posicionamiento político y control interno que como una verdadera oportunidad para generar beneficios reales a la clase trabajadora.
A 70 años de la creación del Sindicato “7 de Mayo”, trabajadores aseguran que el festejo dejó más inconformidades que resultados y exhibió un creciente distanciamiento entre la dirigencia sindical y las necesidades reales de su base laboral. La secretaria general se limitó a mencionar en su discurso de aniversario la unidad de la base, cuando en los hechos el distanciamiento y el repudio es lo que sobresale entre los trabajadores que exigen un cambio real y no una continuidad de lo mismo. Y es que Karina Erazo se vanaglorió con mencionar que son 70 años de vida sindical, donde gran parte de esos años ha sido su propia familia la encargada de apoderarse del sindicato y saquear a manos llenas, sin atender las exigencias de la base trabajadora.