Educación
El Chómpiras, Darwin y Lenin esclavos del delfín; están sometidos a la promoción
Advierten trabajadores es una educación subordinada al poder, donde los problemas de fondo pasan a segundo plano y las instituciones terminan atrapadas en la lógica de la sucesión.
La educación en Tlaxcala atraviesa uno de sus momentos más oscuros, directivos de diversos subsistemas parecen más preocupados por agradar al poder y operar políticamente que por atender los problemas que se acumulan en las aulas.
Las críticas apuntan a una presunta movilización institucional en favor del alcalde capitalino Alfonso Sánchez García, considerado por muchos como el proyecto político impulsado desde Palacio de Gobierno rumbo a 2027.
A través de un video que circula se mostró cómo los subsistemas han sido utilizados por el gobierno de Lorena Cuéllar para convertirlos en búnkers de lo que es una operación descarada entre estudiantes y trabajadores para apuntalar a Sánchez García.
Lo anterior ha sido una parte de chantaje e intimidación para los directivos de los subsistema, quienes atraviesan por diferentes irregularidades administrativas y financieras y que con tal de no ensuciar su reputación han sido obligados a operar políticamente.
En el Cecyte-EMSaD, encabezado por Darwin Pérez, la situación financiera mantiene en vilo a decenas de familias. El fantasma de un déficit millonario, los recortes a prestaciones y la amenaza de despidos han generado temor entre trabajadores, quienes denuncian que, lejos de concentrarse en resolver la crisis, se privilegian actividades ajenas a la función educativa.
La Universidad Tecnológica de Tlaxcala (UTT) tampoco escapa al desgaste. Entre protestas estudiantiles y reclamos internos, la administración de Lenin Calva enfrenta cuestionamientos por priorizar la supervivencia política sobre la estabilidad de una institución golpeada por la inconformidad.
En el Cobat, las críticas alcanzan al director general Alonso Trujillo, acusado de convertir la estructura educativa en una red de movilización, en un ambiente donde la línea entre el servicio público y los intereses políticos parece cada vez más difusa.
El resultado, advierten trabajadores es una educación subordinada al poder, donde los problemas de fondo pasan a segundo plano y las instituciones terminan atrapadas en la lógica de la sucesión.
Porque mientras los jóvenes demandan calidad educativa, laboratorios y oportunidades, algunos funcionarios parecen empeñados en demostrar lealtad p
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