Tiene ese político dos alternativas: seguir pasivo, por el camino más corto al precipicio o desconocer al que dice haberlo hecho.
Dentro de las reglas no escritas del Sistema Político Mexicano una de ellas, quizá la más importante, era la manera, la forma y estilo en la que el Presidente de la República o el Gobernador en turno elegían y designaban a su sucesor. Iniciado el sexenio todos los miembros del Gabinete y Legisladores soñaban, se ilusionaban o se preparan para ser los sucesores. No duermen. Trabajan 24 horas, sacrifican su vida privada y la de su familia, nada los mueve ni los motiva más que buscar ganarse la gracia del poderoso. Son capaces de soportar insultos, humillaciones, desprecios, traiciones y todo tipo de vejaciones. Se convierten en peleles, soportan todo a cambio de ser elegidos. Todo con tal de ser ellos. No pierden oportunidad para adular al gobernante en turno. En víspera de la llamada todo gira en su cabeza, pero cuando suena el timbre del teléfono y escuchan las palabras mayores de quien les expresa que los sectores del partido han consensado que es el mejor hombre para ser el candidato vuelven a nacer. Todo valió la pena, soportar eso y más.
En la sucesión de para elegir Gobernador en el PRI de Tlaxcala para la elección de 2016 esta regla no ha sido la excepción, el actual Gobernador expresó que él alentó e impulsó la carrera política de los seis precandidatos resultando electo Marco Antonio Mena, según él un hombre muy preparado. Las mujeres y hombres de Tlaxcala fueron los primeros en sorprenderse de como el peor de los seis, al que nadie conoce, el que no conoce el Estado, el que no tiene trabajo político con la estructura y la militancia del partido, con escasa militancia en el partido, sin liderazgo ni carisma haya sido ungido. Felicidades por él, la fortuna le sonríe en su nominación, no sabemos si en su elección.
Más aún las mujeres y hombres de Tlaxcala en todos lugares y espacios, hogares, escuelas, centros de trabajo, lugares de reunión se preguntaban, cuando tuvieron conocimiento de las declaraciones que hizo el precandidato del PRI al momento de su registro, que “daría continuidad al trabajo del Gobernador Mariano González Zarur” ¿en serio, en verdad el precandidato del PRI dará continuidad a un Gobierno mal evaluado y con escasos resultados? ¿Cómo nos va a ir?
Cuando el Estado de Tlaxcala es uno de los peores con registros en cuanto a certificación, carrera policial, régimen disciplinario y profesionalización. Tlaxcala es una de las entidades con mayor índice de trata de personas con fines de explotación sexual. La promoción turística del Estado es nula. Visitando los principales lugares de interés del Estado se percibe, se siente y se nota la ausencia de turismo nacional y extranjero. La educación y la cultura desafortunadamente no están exentas de omisiones y de actos de corrupción. La falta de promoción del deporte y de apoyos a la juventud hace que lo más valioso del Estado emigre hacia Estados Unidos o a otras partes. Existe una falta de apoyo al campo en su producción y comercialización de sus productos. No ha logrado darse un nuevo rostro al campo, pero si un mejor rostro a los hacendados. La falta de oportunidades laborales obliga a emigrar a nuestra gente. Los servicios de salud son escasos, deficientes y malos. La ciudadanía reprueba públicamente la administración de Mariano González Zarur. ¿Esta es la continuidad que ofrecerá como programa de Gobierno y bandera de campaña para un mejor futuro en Tlaxcala? ¿Así va a convencer? ¿Con esto va a pedir el voto? Una verdadera proeza.
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Así también dentro de las reglas no escritas del sistema político mexicano también está la de que el ungido una vez ganada la elección, si así fuera, lo primero que tiene que hacer es traicionar a quién lo alentó e impulso ya que, no traicionar es perecer: es desconocer el tiempo, los espasmos de la sociedad, las mutaciones de la historia. La traición, expresión superior del pragmatismo, se aloja en el centro mismo de nuestros modernos mecanismos republicanos. Regla lejana e inevitable del gobierno de los hombres, factor fundamental de cohesión social, la traición es una necesidad imperiosa en los Estados democráticos desarrollados. Es por ahora el único método que permite administrar el tiempo y los periodos sociales.
Para llevar a cabo la traición se necesita de mucha audacia, en efecto parecería que la traición violara la moral. Pero la traición se alimenta de cálculos, que pueden causar indignación, pero no por ello dejan de ser legítimos y necesarios. Demuestran la lucidez del político ante los cambios sociales. Son la expresión de un arte de la anticipación y exigen valentía. Gobernar es ante todo traicionar.
Para transformarse en un hombre político, es necesario un trastorno mental, pasar de la voluntad de ser el primero en la ciudad a la de ser el último en ella. ¿El precandidato del PRI estará preparado para llevar a cabo semejante audacia? ¿Quién lo alentó e impulsó está consciente de la traición y de la soledad del poder desde el primer día que dejará de gobernar?
Se ha descrito al precandidato del PRI como un hombre muy bien preparado, lo cual preocupa ya que en los últimos años han llegado hombres con tanta preparación al poder y con resultados que obligan a preguntarse de que ha servido tanta preparación. Carlos Fuentes los describe como “jóvenes bellos y brillantes; conoces todas las palabras –talismán. Democracia, patriotismo, régimen de derecho, separación de poderes, sociedad civil, renovación moral. Lo peligroso es que crees en ellas. Lo malo es que las dices con convicción… Como dicen en mi tierra mírate nada más. También estas muy verde, también eres muy ingenuo, muy ciruelo… Has entrado a la selva y quieres matar leones sin antes cargar la escopeta”.
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Sabrá la militancia, la estructura priísta, las mujeres y hombres de Tlaxcala del papel que desempeñó en la elección presidencial de 2006 que ha afectado la vida del país por la falta de credibilidad a la institución encargada de llevar a cabo las elecciones. Sabrá la dirigencia del PRI en Tlaxcala que su coordinador de campaña y principales asesores serán Luis Carlos Ugalde, Alejandro Ríos Camarena, Virgilio Andrade y Luis Espino quienes desprecian al partido pero que no desprecian los cobros estratosféricos por sus brillantes consejos. Con este equipo de asesores que no han ganado una elección pero que si cobran en demasía, ¿Ganará la elección? Que al igual que él no conocen Tlaxcala.
Otras de las reglas del sistema político mexicano que se ha presentado es que cuando un candidato no crecía, no ganaba la aceptación popular y actualmente no se ve reflejada su popularidad ocurría lo inesperado, se enfermaba gravemente lo que lamentablemente obligaba al partido a designar a un sustituto. La ley lo prevé. A diez años de haber sido destituido el Presidente del Instituto Federal Electoral donde él señalo que sus declaraciones y actos “afectaría la vida del país durante las siguientes horas, meses, aún años” ¿su impacto repercutirá en los próximos días en Tlaxcala?
Los tlaxcaltecas tienen la oportunidad de votar por la continuidad o por la traición ¡veremos!