Mariano logró su cometido...
Tlaxcala, Tlax; a 22 de abril de 2016.- En el estado de Tlaxcala y al cierre del nefasto gobierno del priista, Mariano González Zarur, continúa con el proceso de implementación del modelo neoliberal, para despojar de sus tierras a los empobrecidos campesinos.
Lo anterior fue dado a conocer en el contenido del tercer informe de diez años de actividades del Centro Fray Julián Garcés y sus organizaciones afines, en donde la única respuesta que han tenido de los gobiernos de Tlaxcala es el silencio complace de latrocinios y despojo a los campesinos de sus tierras.
Ha llevado esta noticia al otro Continente, en sus constantes viajes al extranjero, para ir a regalar nuestra tierra maldecirles que su gobierno fascista y represivo, funciona únicamente, como un facilitador y garante de las empresas transnacionales.
MARIANO LOGRÓ SU COMETIDO
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Se ha ocultado a la opinión pública que quienes buscan mercantilizar los recursos existentes de nuestro país, generando despojo, violencia y destrucción de los pueblos.
Como ya hemos venido señalando en los últimos años, hay un desvío de poder, de tal manera que el Estado no garantiza los derechos humanos, más aún es cómplice de la sistemática violación a la dignidad de las personas y los pueblos.
En Tlaxcala, la imposición de los megaproyectos que favorecen la industrialización como el gasoducto, las carreteras, la creación y ampliación de parques industriales, ha generado división y despojo de las comunidades.
LA LUCHA
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Desde inicios de 2014, los comités comunitarios solicitaron que se les acompañara desde el Centro Fray Julián Garcés, debido a que durante el año 2013 participaron en la Pre-Audiencia del Tribunal Permanente de los Pueblos de la región Puebla-Tlaxcala, donde se les acompañó en la elaboración de su acusación.
Así, con ellas y ellos se acordamos informar a las comunidades, sobre la obra del Gasoducto Morelos y sus efectos en la vida de las comunidades, para luego defender las decisiones tomadas en las Asambleas Comunitarias, de no per¬mitir el paso de la obra.
Ya que en el caso de las comunidades de Tlaxcala, el gasoducto se encuentra muy cercano a la población, escuelas y centros de salud.
En 2015 el Centro Fray Julián, fue acompañante activo durante las reuniones que se llevaron a cabo para informar o plantear la problemática, en el ámbito comunitario.
En diversas ocasiones se participó en reuniones informativas, asambleas comunitarias, reuniones en Cabildos, incluso en un último momento en la asamblea agraria de San Vicente Xiloxochitla.
En dichas reuniones tanto el Centro Fray Julián Garcés como otros actores externos solidarios (investigadores/as y otras comunidades afectadas) participaban dando una opinión fundada, sobre los riesgos que implica la obra y los derechos de las personas afectadas por su imposición.
Así también se elaboraron materiales de divulgación para proporcionar información sobre los derechos agrarios y de los pueblos.
Se logró que la Asamblea comunitaria de San Vicente Xiloxochitla, se robusteciera en una amplia participación y en dos momentos distintos, sostuvo la negativa al paso del gasoducto por obras a cambio.
En definitiva, fue la comunidad donde el Comité Comunitario permaneció activo en mantener informada a su Asamblea.
Las comunidades se enfrentaron a la entrada de maquinaria de la empresa constructora Italiana “Bonatti” a sus territorios, custodiados por cientos de elementos de la policía estatal, municipal y en algunas ocasiones policía Federal; personal de la Comisión Federal de Electricidad y personal de la Secretaría de Gobierno del estado de Tlaxcala; esto ocurrió primero en terrenos donde las y los propietarios habían dado su consentimiento, dejando al último los terrenos cuyos propietarios y propietarias estaban en resistencia, o bien donde se había logrado una resistencia de la comunidad, como fue el caso de San Vicente Xiloxochitla.
Esta situación implicó que los Comités se avocaran a pensar junto con el Centro Fray Julián Garcés, en una estrategia emergente que les permitiera clarificar su nuevo papel, en este contexto de entrada de la maquinaria a sus comunidades; y les animara a emprender una ruta de resistencia pensada para los y las propietarias de los terrenos afectados, varios de éstos pertenecientes a los Comités Comunitarios, con quiénes por medio de talleres se trabajó la elaboración de un amparo que se interpuso ante las instancias correspondientes.
Con los comités se reflexionó sobre los cargos comunitarios y la importancia que tienen en la vida de las comunidades, pero también en sus límites, es decir, a ningún comité se le había nombrado, para que diera la vida con tal de que no pasara el gasoducto, sino para que diera seguimiento a esta problemática, de tal manera que no estaba en los comités la responsabilidad de detener la obra, sino con la comunidad, decidir qué hacer frente a esta situación, todo esto suponiendo que los trabajos previos de información, concientización, toma de acuerdos comunitarios y su sostenimiento, tuvieran un efecto acumulador de fuerza, que impulsará a la comunidad a actuar.
A pesar de los esfuerzos realizados por los comités comunitarios, con el acompañamiento del Centro Fray Julián Garcés, no fue suficiente para conseguir la fuerza comunitaria que logrará detener la obra, más aún varios propietarios que estaban en resistencia fueron cediendo bajo presión, a la negociación con la Comisión Federal de Electricidad.
Entre ellos gente perteneciente a los propios Comités Comunitarios y firmantes de diversas acciones legales.
A los comités les ofrecieron dinero, a lo cual algunos integrantes cedieron, lo que desembocó que en los momentos más álgidos estuvieran respondiendo a los intereses de la CFE y las empresas trasnacionales;
A la par, se acercaron tiempos electorales, lo que produjo que la candidata a la gubernatura por el partido de Morena ofreciera a las comunidades realizar una acción colectiva para detener la obra, generando confusión y nuevas expectativas, por lo que algunas personas que venían caminando con los comités accedieron a esta propuesta.
Esto trajo consigo la descomposición de las acciones de los comités y la división de las comunidades, más aún generó desconfianza del acompañamiento brindando desde el Centro Fray Julián, razón por la cual decidimos dejar de acompañar a los comités, pues continuar con ello iba a generar mayor división, lo cual atenta contra los principios fundamentales del centro que son generar sujetos colectivos capaces de vivenciar los derechos humanos.
A cada comité se le hizo entrega formal de la documentación que durante el acompañamiento logramos sistematizar, así como la documentación y status sobre las acciones legales emprendidas, deslindándonos desde ese momento de las acciones posteriores y/o del uso que pudieran darle a la información.
Lamentablemente la estrategia de dividir por parte de las transnacionales y del Estado sigue generando la imposición de megaproyectos y el despojo de las comunidades.