Plazas llenas, no solo de gente que acudió al llamado de Andrés Manuel y Martha por sus propios medios, sino decididas a no aflojar.
Son líneas paralelas que al acercarse el cinco de junio comenzaron a cruzarse. De un lado la abundante manifestación de júbilo a la que convoca el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena). Del otro, el bloque social que se resistía al Cambio Verdadero, pero que está acabando por aceptarlo.
Hay resistencias incluso agresivas, reaccionarias con una doble apuesta hecha por una sola familia, la familia Cisneros, que en este proceso juega con el Pueblo fingiendo una lucha entre PRD y PRI. Pero los candidatos de esos partidos tienen el mismo origen: una fortuna oprobiosa que conserva y multiplica el brutal saqueo hecho en el régimen de Gustavo Díaz Ordaz.
Por eso esas familias son dueñas de cientos de propiedades, las más valiosas, las que una familia promedio no podría ni en sueños imaginarla.
Y hoy nos vienen con el cuento de una pugna democrática. Y disputan con encuestas pagadas las supuestas preferencias del electorado. Eso no es cierto. Es una estrategia para tomarles el pelo a los tlaxcaltecas. Son fuerzas malignas que se manifiestan con ofertas tentadoras, pero el Pueblo ya se dio cuenta de ese juego.
La convocatoria de Morena, viernes seis y sábado siete, es una prueba de que la gente quiere el Cambio Verdadero. Rechaza espontáneamente las mentiras malignas de esa mancuerna, que también cuenta con su palero en el PAN. Así como en su momento Vicente Fox pidió el voto para Peña Nieto, y no lo hizo por la candidata de su partido Josefina Vázquez Mota, porque esos de arriba no quieren el cambio.
Buscan los mecanismos para que los mismos empresarios sigan hundiendo al país. Pemex está quebrada y se les hace tarde para entregarla a los extranjeros. El dólar alcanzó cotizaciones propias de un país en picada, a pesar de la inmensa riqueza en recursos naturales con la que contamos.
Lo mismo pasa en Tlaxcala. Propiedades como los talleres de los ferrocarrileros en Apizaco cambiaron de dueño y se convirtieron en un centro comercial. Pasó lo mismo en donde por décadas Nestlé dio empleo a cientos de tlaxcaltecas. Empresarios paleros y prestanombres son hoy los dueños. Lo mismo pasa con los terrenos de Rohm&Hass, ahí quieren construir una central de autobuses, pero no del gobierno, sino de los mismos que han estado saqueando a Tlaxcala.
No más saqueo. Así quedó demostrado con la visita de Andrés Manuel López Obrador, quien del brazo de Martha Palafox Gutiérrez, apuntaló las campañas de candidatos a presidentes municipales, diputados y presidentes de comunidad.
Falta una gran concentración, en Tlaxcala. Por lo pronto aquél que no se dé cuenta que la gente quiere el Cambio Verdadero, es porque le gusta la mala vida. Le gusta ser un esclavo de estos ricos ofensivos, mentirosos, pillos, que quieren ver la cara de tonto a un Pueblo que ya les descubrió la movida.
De aquí al cinco de junio, en manos del Pueblo está ese golpe de timón que necesita el estado. Sí es posible tener un gobierno honesto. Sí es posible dar a la gente el apoyo completo de los programas sociales, no la mitad como actualmente se hace. Sí es posible tener un sistema de salud eficiente y sensible, y no el aparato que lucra con los servicios y los medicamentos.
La sensación que queda tras la gira de Andrés Manuel, es la de un Pueblo en pie de lucha y decidido a recuperar su dignidad. De un estado que tiene en Martha Palafox Gutiérrez y en los candidatos de Morena a alcaldías y diputaciones, a los liderazgos necesarios para parar en seco a los tiranos saqueadores.