Política

Tráfico ilegal de armas de Estados Unidos a México genera violencia y narcotráfico: Fernando Coca Meneses

El periodista y autor advierte que el tráfico de armas y fentanilo mantiene una dinámica binacional que afecta a las poblaciones de ambos países.

Presentó en Hacienda Soltepec el libro Balas con remitente. El tráfico de armas de Estados Unidos a México.

Hasta 500 mil armas procedentes de Estados Unidos cruzan cada año la frontera con México de forma ilegal, señala el periodista Fernando Coca Meneses en su libro Balas con remitente.

El tráfico de armas de Estados Unidos a México. Ese trasiego irregular tendría una ruta que pasa por territorio de Tlaxcala.

“En algún momento cualquiera de nosotros pudo haberse encontrado en la carretera con un camión que transportaba armas, sin que lo supiéramos”, expuso. Agregó que hay rutas que siguen los grupos criminales, como Arizona-Sonora, Texas-Tamaulipas y Texas-Guanajuato, facilitan el contrabando.

Estos trayectos están fragmentados y apoyadas por redes corruptas que reducen riesgos y evaden controles.

De acuerdo con información atribuida a la Secretaría de la Defensa Nacional y a la agencia estadounidense de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos, las rutas de tráfico de armas no son una hipótesis aislada, sino corredores detectados a partir de labores de inteligencia y seguimiento de aseguramientos.

Entre los trayectos señalados se encuentran conexiones que parten de estados fronterizos como Tamaulipas y atraviesan entidades como San Luis Potosí, Hidalgo, Puebla, Veracruz y la Ciudad de México.

“Las armas cruzan por garitas, compartimentos ocultos y mediante redes de traficantes que aprovechan vacíos legales”, denunció.

Apoyado en cifras oficiales, Meneses Coca añadió que de 2006 a 2024, México ha registrado más de 350 mil homicidios dolosos, “de los cuales al menos 70 por ciento fueron cometidos con armas de fuego, la mayor parte de ellas de procedencia ilegal”, apostilló.

En el caso de la entidad, la falta de información pública sobre armas aseguradas en Tlaxcala complica conocer con precisión el alcance del tráfico ilegal de armamento.

Aunque autoridades federales han reconocido la existencia de rutas que cruzan distintos estados del país, los datos sobre decomisos locales suelen permanecer reservados.

“El problema es que no sabemos cuántas armas se han asegurado realmente en Tlaxcala, porque mucha de esa información se mantiene reservada bajo el argumento de que forma parte de investigaciones abiertas”, señaló el entrevistado.

Durante la presentación del volumen, efectuada este viernes en la Hacienda Soltepec, Coca Meneses señaló que la investigación responde a la negativa de la justicia estadounidense, a darle trámite a la demanda presentada en 2021 por el entonces canciller mexicano, Marcelo Ebrard, contra fabricantes de armas como Smith & Wesson, Colt, Barrett, Beretta y Glock, entre otras.

“Uno de los motivos principales es ese no el que nos dan los ministros de la Corte en Estados Unidos y que se convierte en una condena binacional para las poblaciones de ambos países”, afirmó.

Esas acciones legales contra fabricantes y distribuidores de armas en tribunales estadounidenses, se dieron bajo el argumento de que prácticas comerciales negligentes facilitan el desvío de armamento hacia organizaciones criminales.

En el libro, el periodista e investigador propone que seguir el rastro de un arma permitiría identificar no solo su origen, sino también las rutas, compradores y redes criminales que la llevan desde Estados Unidos hasta escenas de crimen en México.

La trazabilidad de las armas de fuego puede convertirse en una herramienta central para entender y combatir el flujo ilegal de armamento que alimenta la violencia en México y Estados Unidos, sostuvo Coca Meneses.

Explicó que seguir el recorrido de un arma permitiría ubicar el punto donde se rompe la legalidad: desde la venta inicial en territorio estadounidense hasta su posible uso en delitos cometidos en distintas regiones mexicanas.

“¿Qué vamos a lograr si hacemos una trazabilidad? Es decir, seguirle el rastro a las armas”, planteó.

El investigador señaló que el objetivo no es únicamente saber dónde fue encontrada un arma, sino reconstruir todo su trayecto.

Una pistola o un fusil comprado legalmente en Houston, por ejemplo, podría terminar relacionado con hechos violentos en Michoacán, Acapulco, Puebla, San Luis Potosí, Tamaulipas u otras zonas del país.

“Podemos llegar en donde está realmente el flujo de la compraventa ilegal que está causando esa violencia de los dos lados”, afirmó Coca Meneses, al explicar que la trazabilidad ayudaría a identificar a quienes adquieren armas bajo argumentos legales y después las desvían hacia redes criminales.

Para Coca Meneses, conocer la cadena completa de circulación también permitiría fincar responsabilidades. “Ya sabríamos a quién demandar, a quien se la vendió sabiendo que esa persona es un comprador consuetudinario de armas y que se las está vendiendo a criminales”, señaló.

Por su parte, durante la presentación del libro, Humberto Hernández subrayó que investigaciones como la de Coca Meneses contribuyen a reforzar la reflexión sobre la seguridad pública y la defensa de la soberanía nacional.

En tanto, la académica de la UNAM, Leticia Bonifaz, enfatizó que el volumen aporta información sensible sobre las condiciones de violencia ocasionadas por la introducción ilegal de armas a México desde la Unión Americana.

De su lado, otro de los presentadores, el escritor y reportero Yassir Zárate Méndez, apuntó que Balas con remitente será un documento de consulta obligada, “y un referente en el tema”.

Coca Meneses advirtió que el tráfico ilegal de armas no solo agrava la violencia homicida en México, sino que forma parte de un circuito criminal con efectos a ambos lados de la frontera.

De un lado, adujo, las armas fortalecen a grupos delictivos; del otro, alimentan dinámicas asociadas al narcotráfico y a la crisis de sobredosis en Estados Unidos, en particular de fentanilo.

Planteó que el rastreo sistemático del armamento puede abrir nuevas rutas de investigación y litigio para enfrentar un fenómeno que, afirmó, provoca violencia y muerte en México, además de impactos sociales y sanitarios en Estados Unidos.

En entrevista posterior, el autor sostuvo que la industria armamentística de Estados Unidos cuenta con poderosos cabilderos.

“Los intereses económicos vinculados con la venta de armas han tenido un peso determinante en la política estadounidense, aun cuando sus efectos se relacionan directamente con la muerte de jóvenes.

“o esperaría que la sociedad en Estados Unidos se diera cuenta que esos lobbies están provocando muerte de sus jóvenes”, concluyó.