El empresario Luis Antonio Herrera Pérez nos comparte una anécdota muy interesante que nos revela su lado humano y desprendido.
Nos cuenta que, a mediados de 2020, puso a la venta el primer auto que eligió comprarse cuando tuvo posibilidades de adquirirlo: un Dodge Charger 1972.
Para darnos una idea, Wikipedia refiere que “el Dodge Charger es un automóvil deportivo de tamaño mediano, producido por el fabricante estadounidense Chrysler y vendido bajo la división Dodge, de 1966 a 1978”.
“No fue un auto de agencia, tampoco seminuevo. Fue un auto de deshuesadero que necesitaba mucho cariño”, recuerda con nostalgia.
Sin embargo, el promotor deportivo refiere que “literalmente me costó barato pero su restauración fue un proceso de cuatro años”, lo cual, dice, le permitió aprender cinco lecciones de vida.
La primera, que, “a pesar de las críticas, burlas o malos comentarios, siempre hay que seguir adelante”.
La segunda, que, “aunque pareciera que nunca arrancaría ese auto, el imaginarlo y visualizarlo, me motivaron a no abandonarlo”.
La tercera, que, “a veces, hay momentos complicados donde existe la duda y el riesgo a abandonar un sueño, pero hay que perseverar”.
La cuarta, que “la constancia siempre tiene sus recompensas”.
Y la quinta, que, “al final, después de todo esfuerzo, de toda recompensa o de cualquier fracaso, siempre hay que dar gracias, porque de todo se aprende”.
Fue en junio de 2020 cuando el vehículo de sus sueños fue puesto en venta, “porque a nada me aferró, y porque de nada dependo “.
Luis Antonio Herrera comenta que fue en el desfile de la Feria de Tlaxcala del año 2014, cuando, con la compañía de la campeona mundial Zulina "La Loba” Muñoz, el Dodge Charger 1972 de su propiedad salió a dar un recorrido por las hermosas calles de Tlaxcala como parte de la caravana de la Marca Fire Sports, 100% tlaxcalteca.
Déjanos tus comentarios. ¿Qué opinas de estas lecciones de vida que nos comparte el promotor deportivo Luis Antonio Herrera?