Lo que debería ser un simple juicio laboral se convirtió en el atraco más descarado a las finanzas municipales. Mientras miles de contlenses pagan sus contribuciones con el sudor de su frente, Catalino N. y Francisco N. se niegan a cualquier acuerdo. Su estrategia es simple: el reloj. Porque mientras más tiempo pasa, más crece la cifra con salarios caídos, actualizaciones e intereses moratorios que se inflaron como un globo a punto de estallar, gracias a la complicidad de autoridades que se hicieron de la vista gorda.
Esta problemática no nació de la noche a la mañana. Fue cocinado a fuego lento por una cadena de funcionarios:
En su administración se gestó el origen del conflicto, al contratar a los hoy demandantes por un periodo efímero, sin candados jurídicos.
(2014-2016): El capítulo más oscuro. Según versiones que circulan en el municipio, devolvieron el predio a la familia Xochitiotzi, entregándoles en bandeja de plata un inmueble recuperado por José Rodríguez.
Bajo su mandato, el ayuntamiento no levantó ni un dedo para defender el inmueble. ¿Defensa jurídica? Inexistente. ¿Negociación? Nula.
Los beneficiarios directos. Según señalamientos ciudadanos, usaron el inmueble como si fuera de su propiedad durante años, hasta que en 2022 fueron desalojados por Eddy Roldán Xolocotzi.
Mientras la administración de Eddy Roldán Xolocotzi intentó llegar a un acuerdo para salvar la Casa del Artesano, Catalino N. y Francisco N. dijeron que no. Cerraron la puerta y dejaron claro su mensaje: aprovecharse de un bien de los contlenses.
¿Acaso no es una afrenta al pueblo de Contla que dos personas se quieran aprovechar de un patrimonio histórico por un empleo temporal?
Los contlenses ven con impotencia cómo más de 60 laudos heredados asfixian las arcas municipales. Y mientras la Casa del Artesano pende de un hilo, el Mercado Municipal logró salvarse gracias a un comodato. ¿La pregunta obligada? ¿Por qué no se hizo lo mismo con la Casa del Artesano? ¿Quién dejó pasar la oportunidad? ¿Quién falló?
El remate está programado para el próximo 26 de junio. Quien se quede con ella, se quedará con un pedazo de la historia de Contla. Y quien lo permitió, se quedará con la culpa.
Los contlenses no olvidan. Los contlenses exigen. Y sobre todo, los contlenses quieren saber los nombres de los responsables de este desfalco patrimonial. Porque mientras Catalino N. y Francisco N. se frotan las manos esperando su jugoso premio, el pueblo de Contla paga los platos rotos.