El exfuncionario decidió compartir imágenes de su estancia en Brasil, donde se le observa disfrutando de atractivos turísticos.
Atrás quedaron los discursos de austeridad y del humanismo mexicano que preguntaba hasta el cansancio el exsecretario de Educación Homero Meneses, ya que ahora disfruta Brasil entre viajes, restaurantes y una vida que contrasta con el discurso que sostuvo desde el gobierno
De la austeridad que tanto se pregonó desde el servicio público, a los platillos suculentos, paisajes internacionales y una vida de comodidad en Brasil. Así es como Homero Meneses Hernández aparece ahora en sus redes sociales, apenas semanas después de dejar la Secretaría de Educación Pública del Estado.
El exfuncionario decidió compartir imágenes de su estancia en Brasil, donde se le observa disfrutando de atractivos turísticos y de una gastronomía que nada tiene que ver con la imagen de funcionario austero que durante años proyectó desde el gobierno estatal.
Las fotografías muestran su buena vida que se da tal vez con dinero de su jugoso finiquito que le habría dado la Gobernadora Lorena Cuéllar, o bien con los onerosos salarios que se otorgó como Secretario.
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Su salida de la SEPE ocurrió a mediados de julio, después de permanecer casi cinco años al frente de la dependencia donde no se cansó de señalar a aquellos que robaban y traicionaban desde las grandes cúpulas del poder.
Ahora, las imágenes desde Brasil muestran una faceta muy distinta. Restaurantes, platillos de buen nivel, recorridos y escenarios turísticos forman parte de las postales que el exsecretario comparte públicamente.
Y aunque un viaje personal no constituye por sí mismo una irregularidad, el contraste resulta inevitable cuando se trata de un personaje que ocupó durante años una de las posiciones más importantes del gobierno de Lorena Cuéllar.
Meneses dejó la Secretaría después de una gestión marcada por conflictos, cuestionamientos y episodios polémicos. Incluso en los meses previos a su salida enfrentó señalamientos relacionados con decisiones administrativas y con su participación en el escenario político rumbo a 2027.
Hoy, lejos de los escritorios de la SEPE y de las reuniones con docentes, el exfuncionario disfruta del otro lado del continente.
Y mientras presume las bondades del país sudamericano, en Tlaxcala queda pendiente conocer cuánto costó su salida del gobierno, si hubo liquidación, bajo qué conceptos y si todo se encuentra debidamente documentado.
Porque una cosa es disfrutar de unas vacaciones con recursos propios y otra muy distinta sería que alguien pretendiera ocultar el origen de recursos públicos.