Huamantla

Exigen que Carlos Rivera le baje dos rayitas a su protagonismo cuando esté frente la Virgen de La Caridad

“Que se baje del balcón”, es uno de los reclamos que circulan entre pobladores.

La devoción a la Virgen de la Caridad no debe convertirse en escenario para protagonismos personales, y bajo esa premisa integrantes de la comunidad católica de Huamantla criticaron la actuación de Carlos Rivera durante La Noche que Nadie Duerme, al considerar que el cantante ha llevado sus demostraciones de fe a un terreno que termina por restarle protagonismo a la propia celebración religiosa.

Los inconformes pidieron poner freno a lo que califican como abusos de poder, privilegios y actos de discriminación, al considerar que el hecho de ser una figura pública no le da derecho a apropiarse de espacios emblemáticos ni a colocarse por encima de quienes participan en una de las tradiciones religiosas más importantes del municipio.

Uno de los principales reclamos está relacionado con el tradicional balcón desde el que el cantante suele interpretar canciones dedicadas a la Virgen. Para los feligreses, Carlos Rivera puede expresar su devoción y participar en la celebración, pero puede hacerlo desde otro sitio, sin necesidad de utilizar un punto privilegiado que, por su ubicación y simbolismo, termina convirtiéndose en el centro de las miradas.

“Que se baje del balcón”, es uno de los reclamos que circulan entre pobladores, quienes consideran que la celebración no debe girar alrededor de una celebridad, sino mantener como figura central a la imagen religiosa y a la tradición que durante décadas ha reunido a los huamantlecos.

Asimismo el uso de sitios considerados emblemáticos y religiosos para actos de fe terminan adquiriendo tintes de espectáculo.

Por lo anterior, piden que se respete la imagen, el significado de los espacios y la esencia religiosa de La Noche que Nadie Duerme. A los feligreses tampoco les convence que estas apariciones públicas se encuentren acompañadas, en algunas ocasiones, por personajes de la clase política. La presencia de gobernantes, diputados y autoridades municipales alrededor del cantante ha alimentado la percepción de que la celebración religiosa termina utilizándose como escaparate para figuras públicas.

Para los inconformes, la fama no debe traducirse en privilegios ni en un trato diferente al resto de los ciudadanos que participan en la festividad. Si Carlos Rivera quiere rendir homenaje a la Virgen, sostienen, puede hacerlo como cualquier otro creyente, desde un lugar que no implique desplazar a la propia celebración ni convertir un espacio religioso y tradicional en un escenario personal. La celebración pertenece a los huamantlecos y, para la comunidad católica, la única figura que debe ocupar el centro de la devoción es la Virgen de la Caridad.

Por ello, los feligreses demandan respeto a la tradición, a los espacios emblemáticos y a quienes durante años han mantenido viva esta expresión de fe, además de pedir que se eviten privilegios que, lejos de fortalecer la celebración, generan molestia entre quienes consideran que la fama y las relaciones políticas no deben estar por encima de una tradición religiosa.

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