Tlaxcala, a la expectativa del desenlace de las impugnaciones electorales en Apizaco y Calpulalpan
- PAN y PRD van con todo en su cruzada por revertir las decisiones del Instituto Electoral de Tlaxcala
- En entredicho, las declaratorias que hicieron, una alcalde a Rafael Ortega, y otra diputado a Noé Rodríguez
- Aferrarse a la anacrónica postura del “sostenello y no enmendallo”, traerá al PRI más costos que beneficios
En serio se tomó el panismo la reivindicación de sus triunfos electorales en Apizaco y Calpulalpan. Con su presencia en Tlaxcala, Gustavo Madero (presidente del partido azul y pieza esencial en el tablero político que juega Enrique Peña Nieto), y Ernesto Cordero (líder del calderonismo en el Senado) contribuyeron -cada uno por su lado- a calentar el espinoso tema en los medios informativos nacionales. Con pruebas y denuncias penales en la mano, los dos asuntos están puestos encima de la mesa del Consejo Rector del Pacto por México.
Oposición unida
Los jefes de la oposición, Zambrano y Madero, no quitan el dedo del renglón. El dirigente del sol azteca declaró que el Pacto “…está congelado…”, y que así seguirá hasta que el Gobierno Federal resuelva las querellas presentadas antes, durante y después del 7 de julio pasado. Y, por su parte, el conductor de la causa panista volvió a hacer públicos -ahora en Mérida, a dos días de haberlos denunciado en Tlaxcala- los “…excesos, abusos e inequidades…” que ensuciaron la referida elección. En ese tema, hay claro acuerdo entre ellos.
La decisión se tomará en Bucareli
La solución de los diferendos electorales tlaxcaltecas no está aquí, sino en México. Devolver la alcaldía de Apizaco y la diputación de Calpulalpan a sus legítimos ganadores depende de la voluntad del Presidente de la República y de la de su operador el secretario de Gobernación. Créame, amigo lector: si la apuesta del gobierno es todavía por el Pacto por México, las devolverán y pronto; trátase de un precio muy barato a pagar si con ello evitan que se rompa la posibilidad de seguir consensando reformas de trascendencia con la oposición.
Con pacto… ¡y hasta sin pacto!
Verdad es también que el curso de la política nacional pudiera tomar otros derroteros, distintos a los del tan traído y llevado pacto. Mas si así fuere, ello no implicaría el abandono del esquema reformista que con tanto éxito puso en marcha el gobierno de Peña Nieto. En otras palabras: con o sin pacto, el PRI no tiene otra alternativa que seguir negociando con las oposiciones. Y si una eventual polarización política le obligara a hacerlo por separado -con el PAN o con el PRD-, me inclino a pensar que preferiría asociar su futuro al del partido azul.
Penosa vuelta atrás
Como se ve, de una u otra forma, la alcaldía apizaquense de Rafael Ortega y la diputación calpulalpense de Noé Rodríguez Roldán, penden de un hilo. De romperse, el torero tendrá que alargar su anunciada campaña de despedida, en tanto que el político, en su nueva encomienda, dispondrá de más tiempo para poner a flote la nave tricolor, dañada tras sus dos últimas y azarosas travesías electorales. Uno y otro seguirían en sus profesiones de origen: Ortega en los toros, donde tiene cartel, y Rodríguez Roldán en su partido, donde se le tiene respeto.
Reinserción de los afectados
Pero si ese fuera el caso, a ninguno de los dos les será fácil reciclarse. A Rafael, porque enfrentará a una notable camada de jóvenes toreros mexicanos que piden su lugar, tras superar el duro reto de lidiar en tierras ibéricas al toro de verdad. Y a Noé, porque después del raspón sufrido en las urnas, le será complicado reclamar para sí la autonomía y autoridad que precisa para dar a su liderazgo al frente del PRI la prestancia necesaria. Pero los dos saldrán adelante: Rafael, porque tiene agallas, y Noé, porque posee experiencia y es inteligente.
Realidades de antaño
La democracia electoral en México consiguió hace 20 años que, voto que llega a la urna, se cuenta con limpieza. Pasó a la historia el método por el que, si el PRI no salía bien en las cuentas del cómputo inicial, pues entonces se alteraban en el siguiente recuento. Rara vez perdía, pero si le ganaban… ¡arrebataba! Los abusos no llegaban a los tribunales, porque ni siquiera había leyes que penalizaran semejantes minucias. Y, por lo que hemos visto, alguien hubo que ignoró que esos trafiques, aquí, ya no se valen. Y generó tremendo conflicto.
Pérdida priísta de las proporciones
Los desmanes acaecidos en Tlaxcala en el proceso pasado los propició la pasividad del IET, y de esa insuficiencia el PRI sacó cumplido provecho. Mas al enfrentar un par de derrotas inesperadas en Apizaco y Calpulalpan -sitios en los que había garantizado a su superioridad triunfos seguros-, el tricolor de plano invadió los terrenos de la irracionalidad con su delegado Cavazos Lerma al frente. Y es que el excéntrico tamaulipeco encabezó acciones más propias de un comando terrorista que de un demócrata en pos de un cargo político electoral.
Lo que falta por hacer…
Ciertamente es largo el camino que aún falta por andar en esa “brega de eternidad” que está siendo la batalla por darle confiabilidad a nuestra democracia. Y así como son cada vez más raros los casos en que se alteran las actas de cómputo elaboradas por ciudadanos voluntarios, todavía no hemos podido idear un sistema que evite la compra del voto y las mil formas de coacción que se ejercen sobre el votante a lo largo del proceso. Los topes a los gastos de campaña son una entelequia; en ese rubro, el pillaje sigue a la orden del día.
El aprecio a los políticos… ¡en caída libre!
Por encima de ideales políticos, de conveniencias de índole particular o de potenciales provechos de carácter individual, lo que debe preocupar a la sociedad es el desaseo creciente de los procesos electorales. Pareciera que nadie advierte que, en la medida en que el acceso al poder no deriva de comicios limpios, seguirá indetenible la declinación del aprecio popular hacia la clase política. Sin ver a quién beneficia ni a quién perjudica, el juzgador de las impugnaciones exclusivamente ha de velar por la salud de la dañada democracia tlaxcalteca.
Causas del desaliento ciudadano
Torcer la voluntad del electorado acarrea consecuencias, todas ellas negativas. Alzarse con triunfos cuestionables deja heridas en la sociedad que tardan mucho en cerrar. Y es que, si el ciudadano cobra conciencia de que su voto se falsifica ¿con que argumentos -y con qué cara- se le podrá pedir que respeten instituciones y gobernantes? Atropellos tan burdos como los perpetrados en Apizaco y en Calpulalpan son caldo de cultivo para el desasosiego social. ¿No pensó en eso el autor intelectual de la violación de los paquetes electorales?
Variedad de chapuzas
En estos días también acaparó la atención el caso de tres diputados plurinominales a los que el IET declaró electos. Son, los tres, líderes estatales de sus respectivos institutos políticos -PT, PVEM y MC- y fueron registrados en el primer lugar de sus listas de partido, pese a que no cumplían con los requisitos de ley en materia de ciudadanía y de permanencia en el estado. Es tan flagrante la violación que sería una burla grosera permitir su acceso al Congreso y además que no se indague qué autoridades expidieron las falsas acreditaciones.
Compás de espera
Tiempo habrá para hacer más adelante un amplio análisis de los saldos que dejan los comicios en Tlaxcala. Será por supuesto interesante valorar la situación en la que quedan los distintos grupos de poder que compitieron el pasado 7 de julio y que abrigan -o abrigaban- expectativas de hegemonizar el espectro político local. Habrá también que esperar a conocer los resoluciones a las sesenta y tantas impugnaciones que tendrán que dictar los tribunales en sus distintas instancias; sólo entonces podremos contemplar el panorama en conjunto.
LA FRASE
Es del Ejecutivo Estatal:
“…le apostamos a no ser un gobierno faccioso, sino plural y de coalición…”
Acertado propósito. Habrá que ver cómo se instrumenta.