OPINIÓN

Tiempos de Democracia

El petróleo, la izquierda mexicana, la mítica figura de Lázaro Cárdenas… y la de su hijo Cuauhtémoc

Domingo, Agosto 18, 2013

 

  • La izquierda dogmática, heredera de un legado cardenista, mal leído y peor interpretado por sus exégetas
  • El debate se plantea, no en términos de viabilidad técnica y financiera, sino de principios rebasados por una realidad globalizada
  • Cuauhtémoc Cárdenas, un “líder moral” dúctil, utilizado por el sistema para enfrentarlo al radicalismo lopezobradorista

   El petróleo quedó histórica -y merecidamente- vinculado a la memoria del ex presidente Lázaro Cárdenas. Mas no fue sólo aquel decreto expropiatorio del 18 de marzo de 1938 lo que aproximó su gobierno al ideal progresista sino, sobre todo, su política en materia pedagógica -la educación socialista- y su decisión de llevar hasta sus últimas consecuencias el reparto agrario. En aquellos años -los últimos de la década de los treinta- era al interior del instituto político fundado por Calles el ámbito en que se discutía la brújula ideológica del régimen.

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La emblemática figura del general Cárdenas

   El comunismo nativo vivía en la clandestinidad y no hallaba la definición de su rumbo, pendiente siempre de lo que ocurría en la Unión Soviética. El hecho cierto es que el cardenismo estaba de algún modo inspirado en esos principios, y acertó al hacer suyas sus premisas sin perder el sentido reivindicativo y nacionalista de la Revolución. Por eso no es de extrañar que Lázaro Cárdenas sea desde hace años un referente para la izquierda mexicana y parte esencial de su iconografía, pese a que el general nunca dejó de militar en el partido del gobierno.

La dinastía cardenista en Michoacán

  Tan del partido fue el ex presidente que, su hijo Cuauhtémoc hizo su carrera al amparo del tricolor. Y tras desempeñarse en cargos de poca relevancia en la burocracia federal, llegó a la gubernatura de Michoacán. Era el tercer miembro de la dinastía que gobernaba la entidad, y aún faltaba un cuarto, el otro Lázaro, este hijo de Cuauhtémoc, sobrino nieto de Dámaso, y nieto del general. Pero volvamos a Cuauhtémoc, que en su nombre y apellido reunía dos símbolos de enorme penetración popular y de profunda significación histórica.

La Corriente Democrática en pos de un candidato

   La rentabilidad político-electoral del hijo del general fue muy bien leída por el sector priísta que adivinaba su inminente marginación del proceso sucesorio de Miguel de la Madrid. Y, o se quedaban fuera de la jugada, o diseñaban escenarios políticos que obligaran al presidente en funciones a reconsiderar una decisión que ya claramente apuntaba hacia alguno de los miembros neoliberales de su gabinete. Aquellos priistas -González Guevara, Muñoz Ledo, Ifigenia Martínez, y otros menos significados- crearon la Corriente Democrática…, y en su mascarón de proa pusieron a Cuauhtémoc Cárdenas.

De candidato presidencial a cacique perredista

   El resto de la historia es conocida. La cerrazón del PRI de de la Madrid provocó la escisión. En 1988 sobrevino el fraude salinista; en 1994 volvió a postularse Cuauhtémoc, que a esas alturas ya se veía como un político de pocas luces al que superó fácilmente Zedillo y al que Fernández de Cevallos exhibió en el debate. Pese a su derrota pero atendiendo a su estirpe caudillista, en el 2000 fue candidato por tercera vez; su debacle dejó al PRD maltrecho y dividido. Por fin, y sin mediar declaratoria ninguna, se alejó motu proprio del partido.

La ficción de su liderazgo moral

    El sistema, que cuando lo tuvo como adversario en 1988 lo denostó hasta extremos inverosímiles, se valió luego de sus limitaciones para ensalzarlo, y darle el rango de líder moral ante la opinión pública. La idea era -y es- neutralizar la fuerza de López Obrador, el caudillo emergente de la izquierda que amenazaba, el sí, al régimen neoliberal. Cuauhtémoc, erigido así en símbolo vivo de un nacionalismo revolucionario rancio y en custodio del ideario de su padre, vino a ser el interlocutor idóneo de la izquierda para debatir la Reforma Energética.     

La propuesta de Cuauhtémoc, pero… ¿y el referéndum?

  La izquierda siempre resuelve sus diferendos echando mano de sus santones. Así, el PRD se valdrá de un reciclado Cuauhtémoc para que, en el Monumento de la Revolución y a pocos metros del sitio donde yacen los restos de su padre, presente una iniciativa de Reforma Energética que dejará intocada las disposiciones constitucionales vigentes en la materia. No me queda claro, sin embargo, que sucederá con esa camisa de fuerza si el resultado del referéndum previsto por el perredismo apuntara hacia la liberalización de Pemex.

Tiempos y situaciones diferentes

   Observe usted, amigo lector, que el debate sobre la reforma gira en torno a símbolos y definiciones que tuvieron vigencia y aplicabilidad en su momento pero que, en la actualidad, están rebasados. Sacralizarlos es absurdo. El contexto era uno, en 1940, cuando recién rescatadas las instalaciones petroleras de manos extranjeras; otro, en 1960, cuando la ingeniería mexicana se hallaba en vanguardia; y muy otro, en el 2013, cuando la sofisticada tecnología extranjera alcanzó un grado de perfección desconocido para nuestra estancada industria.

Cárdenas, López Mateos… y ahora Peña Nieto

   Si la ley no se adapta a las circunstancias que la cambiante realidad va señalando, entonces no sirve a su objetivo de propiciar el progreso y la prosperidad colectiva. En 1940 teníamos las instalaciones, pero no quien las operara; por eso Cárdenas no sólo permitió sino que propició la participación de compañías extranjeras. En 1960, en cambio, dictábamos las reglas de la industria y por eso López Mateos le otorgó la exclusividad al estado mexicano. Hoy día, Peña Nieto parece no tener más camino que asociarse… y compartir utilidades.

Y López Obrador… ¿qué?

    El tabasqueño tiene la ocasión de mostrar cuan ilimitada es su esquizofrenia. Y, según veo, pretende aprovecharla. De su boca -ya se sabe- no sale un solo razonamiento atendible; sólo excreta insultos, mas es gracias a ello que es capaz de encender el ánimo de sus seguidores. A querer o no,  Andrés Manuel es y será un factor a tener en cuenta en este proceso. Están pues los focos rojos encendidos, pero tengo para mí que será la participación de Cuauhtémoc el catalizador que atenúe y haga manejable la reacción del lopezobradorismo.  

ANTENA LOCAL (1)

De la invasión de predios en San Pablo del Monte

  Me sumió en la perplejidad el mensaje que el secretario de Gobierno don Miguel Moctezuma Domínguez -persona a la que profeso amistad y respeto- dio a los habitantes de San Pablo del Monte, cuyos predios son frecuentemente invadidos por paracaidistas del estado de Puebla. Según Carmen González -compañera reportera de El Sol de Tlaxcala-, las siguientes fueron las palabras del funcionario al referirse a la atención que el gobierno del estado ha venido dando a los afectados por los actos delincuenciales en cuestión.

Las palabras de don Miguel Moctezuma

   El gobierno “…no va a estar cuidando sus cosas; si los otros -los invasores- están organizados, que ellos -es decir, los invadidos- se organicen para hacer frente a la situación…”. Y remató: “…ya es prudente que esas personas -las víctimas- se responsabilicen de cuidar sus propiedades…”. ¿Cuidar sus propiedades? ¿con machetes y armas de fuego? ¿o con qué, don Miguel? ¿no es el gobierno el que debe ver por la plena vigencia del estado de derecho? ¿no invitan sus palabras a la multiplicación de los estigmatizados grupos de autodefensa?

ANTENA LOCAL (2)

El caso Apizaco

   Lo reconozco. Fallé al pronosticar que sería aquí, en la Sala Electoral del Tribunal Superior de Justicia, donde se pondría punto final al más grosero acto de mapacherismo del que este escriba tenga registro en los últimos tiempos. Mas como no fue así, el asunto se trasladará al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, instancia en que -es de esperarse-, al analizar los términos en que el magistrado -¿magistrado?- Pedro Molina Flores dictó su sentencia, se revoque, a la voz de ya, su insostenible acuerdo. Bueno, eso espero, pero…

¿En quién se puede creer?

   …pero el hecho es que se abre un nuevo compás de espera en la definición de la elección apizaquense, impasse que quizá se prolongue hasta los meses de octubre o noviembre. En tanto, seguirá creciendo el descreimiento de la ciudadanía en una democracia expuesta a la falsificación caprichosa y violenta de sus resultados. ¿Es ese el futuro que tenemos por delante? ¿es sobre esas bases que se sustenta el Pacto por México? ¿o es acaso que los perpetradores locales se fueron por la libre, sin tener en cuenta el contexto político nacional?

LA FRASE

   Es, por supuesto, de Cuauhtémoc Cárdenas, atribuyéndose implícitamente la exclusiva del pensamiento del Tata Lázaro. Al referirse a que el presidente Peña Nieto repetidamente mencionó el nombre de su padre en la presentación de su Reforma Energética, Cuauhtémoc dijo que lo consideraba:

“…una falta de respeto…”

  Lo dicho: la palabra del general -y también su interpretación- es patrimonio familiar. De nadie más…, bueno, ni siquiera de López Obrador.

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