OPINIÓN

Tiempos de Democracia

Punto final al injustificable episodio de la alteración del cómputo electoral del municipio de Apizaco

Lunes, Septiembre 23, 2013

 

  • El voto unánime de tres magistrados federales hizo de nuevo creíble que los votos en las elecciones… ¡se cuentan bien!
  • Abandonar la idea de recurrir el fallo de la Sala Regional y abocarse a recomponer su imagen, la mejor salida para el PRI
  •  Ineludible, una investigación que determine la responsabilidad de los partícipes en la comisión de los hechos      

   No podía ocurrir de otra forma. La controvertida elección por la Presidencia Municipal de Apizaco fue resuelta finalmente por la Sala Regional del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, ordenando al Instituto Electoral de Tlaxcala que se entregue al panista Jorge Luis Vázquez la constancia de mayoría que le había sido ilegalmente escamoteada. Se corrigió así un penoso agravio que nos recordó aquella época pre-democrática en la que, viniera o no al caso, se violentaba sistemáticamente la voluntad popular expresada en las urnas.

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Pertinente llamado a la memoria

   Como seguramente recuerda el lector, el primer conteo de los votos arrojó una ventaja de 194 sufragios de Jorge Luis Vázquez sobre Rafael Ortega, el torero habilitado por el PRI como su candidato para competir por la alcaldía apizaquense. Inconforme con el revés, el tricolor exigió que el cómputo se repitiera. Al efecto, se procedió -con la connivencia de los funcionarios electorales- al traslado irregular de los paquetes a la sede del órgano electoral. Y en el trayecto se perpetró la violación de las boletas emitidas en tres de las casillas.

El sainete de los votos panistas anulados

 La estrategia consistió en rayonear sufragios a favor del PAN en número suficiente para que, una vez anulados en el nuevo recuento, se revirtiera el resultado y se declarara triunfador al PRI. Así, en la casilla N° 16, los 8 votos del PAN anulados originalmente, se convirtieron en 80; en la casilla 20, crecieron de 20 a 60, y en la 47, de 12 a 98. La merma en la votación de Vázquez hizo la diferencia, y el IET dio la victoria a Ortega por ¡8 votos! La estocada con la que remataba el torero su faena se conoce en la jerga taurina como un bajonazo artero.

Distinta visión de los juzgadores

   El PAN impugnó ante la Sala Unitaria Electoral del Tribunal Superior de Justicia del Estado. Sin embargo, el magistrado Pedro Molina Flores no halló motivo en la ley que le autorizara a revisar el fondo del recurso interpuesto… y ratificó el triunfo de Rafael Ortega. El asunto se trasladó entonces al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y ahí, los magistrados de la Sala Regional que a Tlaxcala corresponde, determinaron fundados los agravios denunciados por el PAN y revocaron por unanimidad la resolución del órgano local.

El tribunal estatal al desnudo

  El magistrado ponente -en uso del sentido común y la lógica- advirtió que el aumento desmesurado del número de los votos nulos sólo afectaba al PAN, mientras que los sufragios a favor de los otros partidos permanecían inalterados. Además, las actas de escrutinio levantadas el día de la elección estaban firmadas de conformidad por los funcionarios de las casillas y por los representantes de los partidos ¡incluidos los del PRI! El proyecto fue aprobado, evidenciándose de paso los errores del magistrado local, y hasta su presumible falta de probidad.

¿Recurso de reconsideración?

   Cabe empero señalar que el PRI aún tiene otra instancia para inconformarse. Si así lo decide, podrá acudir a la Sala Superior del propio Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación para presentar un recurso de reconsideración. Sin embargo, es dudoso que lo haga. Si al principio del entuerto no leyó bien las circunstancias políticas que rodeaban al caso, lo aconsejable ahora es no seguir dando a los medios más razones para ventilar hechos muy poco edificantes…, ni para alargar aún más la incertidumbre de la sociedad apizaquense.

Complicidades punibles

  El fallo del Tribunal Federal tácitamente confirmó lo que en Tlaxcala era un secreto a voces. El desmán pudo consumarse gracias a una sucesión de complicidades que incluyó a mucha gente. En él quedaron claramente prefigurados delitos que deben investigarse, y penalizarse en su caso. Se requiere, en efecto, de denuncias, pero a decir de los directivos panistas están más que dispuestos a presentarlas, así como también a promover en el Congreso que se enjuicie políticamente a los consejeros del IET involucrados en la fallida maquinación.        

Comicios desaseados

   Este desenlace -y la interpretación que hago del mismo- no debe entenderse como un elogio al partido vencedor ni a su abanderado. La verdad sea dicha, ni los operadores de Jorge Luis Vázquez ni los de Rafael Ortega jugaron con la limpieza a que obliga la normatividad electoral vigente. Las mil y una coacciones prohibidas que sobre los votantes ejercieron tanto el PRI como el PAN, convirtieron a los comicios del 7 de julio pasado en un proceso tan truculento o más que el que hace tres años llevó a la alcaldía al ex orticista Orlando Santacruz.

Fracaso sin paliativos

  El reconocimiento del triunfo panista representa un tropiezo severo para el priísmo tlaxcalteca. La importancia económica, social y política que Apizaco tiene en la entidad hace de su elección un foco donde se concentra la atención prioritaria de los partidos mayores. Por ello, es en la ciudad ferrocarrilera donde ponen en juego la mayor parte de sus recursos, tanto los que se agencian de manera lícita…, como los otros. Y son ya cuatro las elecciones consecutivas en que los resultados, además de polémicos, han sido sumamente ajustados.

Del PAN, las mayores concentraciones urbanas

   Al confirmarse que la alcaldía de Apizaco será para el PAN, se fortaleció una tendencia marcada por la ciudadanía en la pasada elección: los azules gobernarán todos los municipios de mayor población, con la sola excepción de Chiautempan, ganada por el perredismo. Esta es la lista: Tlaxcala y Apizaco, en el centro; Calpulalpan, en el poniente; Huamantla, en el oriente; Tlaxco, en el norte, y Zacatelco y San Pablo del Monte, en el sur. ¡Y con sólo el 19.58% de la votación total en el estado! Todo un tema para el estudio de los especialistas.

Candidatos de papel

 Sería ingenuo reducir el diferendo de Apizaco a una apretada contienda entre dos candidatos: Rafael Ortega -un torero- y Jorge Luis Vázquez -un alfil del alcalde saliente-. No, no cabe despistarse: los nombres que figuraron en las boletas son solamente los de los actores secundarios de este complejo enredo. La verdadera disputa política se dio en otro nivel, y en ella participaron quienes, para cubrirse las espaldas y/o para reforzar sus aspiraciones futuras, debían presentar buenas cuentas a los mandos superiores de sus respectivos partidos.  

Vázquez…  ¡a la responsabilidad de gobernar!

   Pero volvamos a las realidades inmediatas. Difícil panorama tiene por delante Jorge Luis Vázquez. De entrada topará con el encono que generó la guerra sucia que marcó la elección y que tensó a la población. Cargará además con el equipo que heredará del alcalde saliente, su impulsor e inspirador, y tendrá también que hallar acomodo a la gente de la senadora Adriana Dávila, su activa defensora. Añada usted, amigo lector, que encontrará unas arcas municipales agotadas por el gasto de su muy costosa campaña. No, no la tiene nada fácil.

Ortega… ¡a desempolvar los avíos de torear!

   En contraste con el del que fuera su adversario político, el futuro del torero Rafael Ortega es bastante menos complejo. Le bastará con alargar su anunciada despedida de los ruedos -al más puro estilo de El Pana- y así podrá seguir unos años más su carrera taurina que -menester es decirlo- llegó a tener en sus mejores momentos una cierta relevancia. Y, ya con tiempo, y tras la experiencia que le tocó vivir, podrá meditar si su vocación por la política es genuina. De ser este el caso, lo recomendable sería aprender, pero empezando desde abajo.

ANTENA NACIONAL

Los estragos de los ciclones

  Estamos ante un infortunio mayor. La combinación de Ingrid y Manuel hicieron realidad la tormenta perfecta. Los daños originados por ambos meteoros superan con mucho a los producidos por eventos de superior fuerza destructiva, pero mucho más puntuales. Aunque la atención mediática se ha concentrado en Acapulco, las zonas afectadas por las lluvias han abarcado la totalidad del territorio nacional. Y falta por censar los perjuicios registrados en las áreas montañosas y demás lugares de difícil acceso. El saldo de la destrucción puede ser, por desgracia, de proporciones nunca vistas.

LA FRASE

    No es precisamente una frase; es un grito desesperado que sale del pecho y del alma de Faustino González, comisario de la comunidad de El Paraíso, poblado guerrerense hundido en la devastación, el hambre… y la enfermedad que ya acecha:

“…no tenemos nada, sólo esperamos que nos vengan a ayudar…”

   Como se pueda, pero hay que arrimar el hombro.

 

 

 

 

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