OPINIÓN

Tiempos de Democracia

Del México de la incongruencia…, con tanta riqueza sin explotar y con tantas necesidades insatisfechas

Domingo, Noviembre 24, 2013

 

  • A despecho de la opinión de los escépticos, los compromisos del Pacto por México se han venido cumpliendo uno a uno 
  • En la batalla por la reforma energética habrán de reaparecer las pulsiones más primitivas de una izquierda que niega la modernidad
  • Las reformas aprobadas no contarán con el beneplácito popular hasta que se implementen medidas eficaces contra la corrupción

  Contrariamente a lo que piensa un buen número de críticos del gobierno, soy del parecer que el camino escogido por el presidente Peña Nieto y su equipo ha sido el correcto. Es más: creo que no había otro. Cierto que la apuesta es de alto riesgo y que, de fracasar en el último tramo de su esfuerzo reformador, los cinco años que restan al sexenio serán harto difíciles. Y además estoy convencido de que, los 120 días que se pusieron de plazo para resolver la parte medular de su programa, era -y es-  la única ruta posible para concretarlo.

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Avances legislativos

  Para el lector al que no confunde la alharaca discursiva de los líderes partidistas, y está al tanto del proceso de análisis y aprobación de las reformas constitucionales -y también de las leyes reglamentarias que facilitarán su aplicación-, para ese lector, repito, los adelantos en las cámaras legisladoras son evidentes. Verdad es que, en lo mediático, cada partido condesciende con su electorado y protege sus particulares intereses, pero sin perjuicio de que, en lo esencial, se sigan acatando los compromisos suscritos en el Pacto por México.

Habilidad política

   Como es natural, los puntos más complejos de conciliar han tenido que ser ajustados. Al respecto, es digna de mención la sensibilidad del gobierno para ceder -sin afectar la sustancia de sus propuestas- en asuntos que para las oposiciones son más caros. El equilibrio ha sido perfecto: si a la reforma fiscal aprobada se opuso el PAN, a la energética se resiste el PRD. Ambos partidos se desgarran las vestiduras ante sus fieles, mostrándose públicamente irreductibles en los temas que abanderan. Así, las reformas avanzan…, y ellos no pierden.

Acuerdo político-electoral

  Antes de que se discuta el tema del petróleo y el gas, se dará luz verde a una reforma política-electoral que satisfará viejas aspiraciones de la oposición, como el acotar de forma efectiva -y penalizar enérgicamente- los gastos excesivos de campaña. La reforma contendrá, además, avances como la validación de candidaturas independientes y la reelección de legisladores y alcaldes, amén de otros logros de los que me ocupé en un artículo anterior, de significativa trascendencia en tanto corrigen defectos estructurales del sistema político.

Ladran, Sancho, luego cabalgamos…

   Sorteando múltiples obstáculos, pero el proceso reformador va caminando. Y es por lo menos curioso que sectores tan opuestos como los grupos radicales proclives a la negación por sistema, como el lopezobradorismo, hayan coincidido en su desacuerdo -sino en todos los temas, sí en el tiempo- con las posiciones de las cúpulas empresariales. Sume usted el derrotismo de una parte del llamado círculo rojo, y tendrá, más o menos al completo, el resbaloso escenario en el que se ha tenido que mover el gobierno del presidente Peña  Nieto.

Medias verdades… y mentiras enteras

   Faltan seis sesiones para que concluya el periodo ordinario de sesiones. Y aunque ha trascendido que en comisiones se está por poner punto final a las negociaciones, el tiempo apremia. Mientras tanto, allá afuera, en la calle, no cesan las convocatorias para impedir -dicen- que “…se privatice la industria petrolera…”. Esos llamados carecen de fundamento, y nos muestran la cara más dogmática, populista y regresiva de una izquierda fosilizada que se obstina en mantenerse al margen de las avasalladoras realidades de nuestro tiempo.

¿Ignorancia o simulación?

   Cuando se escuchan argumentaciones tan apartadas de la verdad como la de que “…los mexicanos nunca pondremos nuestro petróleo en manos extranjeras…”, uno se inclina a pensar que, tales dichos, seguramente provienen de personas que ignoran -o simulan ignorar- que llevamos décadas de estarlo haciendo. Y que ello no constituye ninguna traición a la patria; se trata simplemente de una operación de compra-venta, gracias a la cual las finanzas nacionales captan el 40% de los recursos totales de que dispone. Ni más ni menos.

Del subsuelo mexicano… a los barcos extranjeros

   Es probable que un gran número de mexicanos no sepan cómo se comercia con el petróleo. Sígame, por favor, amigo lector, e imaginemos que usted y yo estamos en una de esas impresionantes plataformas construidas en el Golfo de México sobre ese riquísimo venero que fue Cantarel. Observaríamos como el chorro de aceite que brota de la profundidad marina se conecta directamente -mediante mangueras y tuberías- a las cisternas de barcos de bandera extranjera que hacen fila en el entorno de las instalaciones de la paraestatal Pemex.

Petróleo a cambio de billetes verdes

  La capacidad de esos enormes buques-tanque la verifica Pemex; debe conocerse con exactitud para contabilizar los barriles que se les transfieren. Y al número que resulta se le aplica el precio con que cerró el día anterior el oro negro en el oscilante mercado internacional. Es así como todos los días se cierran multitud de operaciones mercantiles con los países adquirentes. Así, el petróleo mexicano se va al extranjero, a cambio de una buena cantidad de dólares. Vale subrayar que el procedimiento no variará, con reforma energética o sin ella.

Pero… ¿podríamos solos?

   Se impone la siguiente pregunta: si todo eso -lo relatado en el párrafo anterior- lo podemos hacer solos ¿a cuento de qué tenemos que asociarnos con inversores privados, sean estos nacionales o -peor aún- extranjeros, para compartir con ellos nuestra riqueza? Hay una razón: los yacimientos hasta ahora conocidos -los terrestres y los de aguas someras- están por terminarse; su producción ha venido menguando y extraer lo que les queda ya no es negocio. Por otro lado, sabemos que, en aguas profundas, tenemos mucho petróleo…, ¿entonces…

Las ventajas de asociarse

   …entonces por qué no vamos por él? Ojalá pudiéramos, pero ni tenemos la tecnología ni el capital que se precisa para acometer la tarea. Pongo un ejemplo, amigo lector, que tiene elementos semejantes al que nos ocupa y que quizá oriente a los confusos. Un amigo mío vivía con su familia en la pobreza, pese a poseer una finca que le había heredado su abuelo, un general revolucionario. La mantenía ociosa porque no tenía dinero ni conocimientos para desarrollarla. Tardó años en resolver el dilema…, pero hoy vive con holgura y tranquilidad.

Adiós a los prejuicios

 ¿Qué fue lo que hizo? Simplemente se despojó de resabios, descolgó la foto del abuelo, y buscó un socio que compartiera los beneficios del desarrollo que él no podía realizar. México -como antes mi amigo- tiene necesidades desatendidas que se paliarían con una riqueza que, enterrada, no le sirve a nadie, y que quizá mañana pierda el valor que hoy tiene. El respeto ciego a símbolos que cayeron en la obsolescencia a causa del paso del tiempo, no puede impedir que -con recursos- se combata a la pobreza que flagela a la mitad de los mexicanos.

Las nostalgias de Cuauhtémoc

  En ese orden de ideas, no se entiende por qué Cuauhtémoc Cárdenas exige que se anatematice a los diputados que voten a favor de la reforma energética. Que lo haga López Obrador puede comprenderse; sus antecedentes hacen suponer que lo hará. Pero que el hijo del general se sueñe representando el papel de su padre a setenta y cinco años de distancia de la expropiación, es patético. Y no es descartable la idea de que aspire, no sólo a dirigir al PRD, sino también a postularse por cuarta vez a la presidencia. Ese es el líder moral del PRD.

Los votos necesarios

  Detrás de la teatral renuncia de Cárdenas a “…aspirar a la dirigencia …” se oculta una exigencia: que el perredismo lo elija por aclamación. El tlatoani no compite con nadie; al tlatoani se le rinde pleitesía. Pero dejemos de lado el provecto onirismo de Cuauhtémoc y vayamos a la realidad política del momento. Peña Nieto dispone ya de los votos necesarios para aprobar una reforma energética que es -hay que decirlo- engrane fundamental del mecanismo concebido por el actual gobierno para desarrollar el potencial de crecimiento del país.  

Mi visión personal

  A mi insistencia a favor del Pacto no la mueve ningún interés ideológico ni -menos aún- partidista. La transición permitió calar a políticos de todos los colores, a los que conocimos ya en funciones de gobierno. Mas sabiendo que la mayoría se conduce en forma similar, advierto en el afán reformador de Peña Nieto rasgos que apuntan en otra dirección, y que -creo- merecen el beneficio de la duda. Entiendo, empero, que para ganar la confianza popular, la corrupción debe combatirla de frente y rindiendo cuentas a la nación. Eso sí que falta.

LA FRASE

   Es de una consejera perredista, y la dijo al término de la convención del sol azteca en Oaxtepec:

“…el futuro del PRD está en manos de los Chuchos…”

   Y así es. A unos les gustará y a otros no…, pero así es. La voladura del candado para la reelección de los presidentes ha  sido con dos propósitos diferentes: darle avión a Cuauhtémoc, y dejar a Ortega y a Zambrano la puerta abierta en el futuro. Pero hoy, la decisión está tomada a favor de Carlos Navarrete que es, sin duda, la apuesta más segura. 

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