OPINIÓN

Tiempos de Democracia

Se avizora ya la exitosa conclusión del inédito ciclo reformador emprendido por el gobierno de Peña Nieto

Domingo, Diciembre 8, 2013

 

  • Menos rigidez ideológica y más realismo económico, fórmulas para poner a México en la ruta del progreso y la prosperidad
  • El programa de profundas reformas impulsadas desde el Pacto por México dará celeridad el lento crecimiento del país    
  • Es imperativo que la nación enderece el rumbo y camine con rapidez hacia un futuro que se le plantea promisorio

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    Hace un año y medio no me hubiera imaginado escribiendo un artículo en elogio de Peña Nieto y sus políticas. Pues bien, estimado lector, hoy lo tiene usted en sus manos. La razón que me llevó a modificar el pobre concepto que originalmente tenía del mexiquense ha sido su sentido de la oportunidad para detectar la coyuntura que permitiría alinear los intereses de los principales partidos, no sólo para identificar las trabas que frenan el desarrollo del país sino, sobre todo, en la tarea de negociar las reformas que propiciarían su superación.

Mesura, moderación y buenos modos

   Peña Nieto pudo concretar el Pacto por México porque no hizo de la crítica a sus antecesores el eje de sus discursos como presidente electo, ni les cargó culpas atribuibles a su ineptitud o pequeñez personal. El manejo sobrio de la figura presidencial, sus modos correctos y su discreción ausente de protagonismo auspiciaron el acercamiento entre los líderes partidistas, facilitaron los entendimientos y atenuaron las tensiones que inevitablemente se vivieron a lo largo de un año de intensas y muy complejas negociaciones políticas.

Ejercicio de introspección personal

  ¿Será que la experiencia que viene con los años me llevó a flexibilizar el ideario de mi mocedad, por herencia y convicción vinculado a la social-democracia? ¿O será que la pragmática del priísta que hoy vive en Los Pinos excluyó de su repertorio el viejo autoritarismo tricolor y lo sustituyó -como en efecto lo hizo en el Pacto por México- por el diálogo y la concertación política? ¿O será que las posturas -tanto la del gobierno como la mía-, antagónicas antaño, en la actualidad discurren por el camino de una desideologización facilitadora de arreglos?

La estrategia de los países exitosos

  Sea como fuere, el caso es que comparto con Peña Nieto la idea de que sus propósitos reformadores beneficiarán a los mexicanos. Para mejor explicar mi tesis, cito una frase a la que solía acudir el socialista Felipe González, aquel que fuera presidente de España. No es de él precisamente, sino de Deng Xiaoping, el político chino que sucedió a Mao Tse Tung. Como es sabido, luego de un viaje a los Estados Unidos, Xiaoping inició en su país un profundo proceso reformador que devino en la actual prosperidad del gigante asiático.

 “No importa de qué color sea el gato, lo que interesa es que sepa cazar ratones”

   El dicho del estadista chino es un efectivo alegato a favor del pragmatismo y el realismo económico. La idea -inaudita en un país que como China venía de padecer los excesos de la revolución cultural de Mao Tse Tung- produjo resultados en seguida. En esencia, consistió en reconectarse con el mundo a través de la mercantilización de sus productos. Aceptó las reglas capitalistas, y las usó como palanca para modernizar la economía, impulsar la ciencia y la tecnología, dinamizar la industria y desarrollar su agricultura. Y lo logró a cabalidad.

México precisa resultados

   Dada la crítica circunstancia mexicana, es absolutamente intrascendente el color del gato. De otro modo dicho: da lo mismo que el impulsor de las reformas -y su futuro operador- sea un político del partido tricolor o de cualquiera otro de los que tienen posibilidades de llegar a la Presidencia de la República. Si en su tiempo lo hubiera sido Fox, este opinador habría también apostado a apoyar al panista. Pero no tuvo ni las agallas ni la inteligencia que se requerían para transformar a México. En cambio, Enrique Peña Nieto tuvo las dos cosas. 

No hay tiempo que perder

  Si el país deja ir este último tren con destino a la modernidad quedará condenado al rezago perpetuo. La distancia con los países ricos seguirá ensanchándose y llegará el día en que será imposible incorporarnos a ese mundo globalizado que, cada día que pasa, nos mira más y más pequeños. Un país en que la pobreza castiga a más de la mitad de la población, debe hacer algo, y debe hacerlo pronto. Lo que rebela es que la problemática se conoce y se sabe cómo resolverla. Se sabe, sí…, pero hasta antes de Peña nadie supo encararla.

El petróleo, clave del desarrollo

    Y también se sabe que es la industria petrolera la palanca idónea para que crezca nuestra economía. Empero, un prurito absurdo y demagógico impedía asociarnos con el capital y la tecnología que a nosotros nos falta. Ese prurito lo enarbola una izquierda incapaz de otear lo que pasa en países que se desprendieron a tiempo de prejuicios ideológicos y asumieron las reglas del sistema que priva en el mundo desarrollado. Incluso Cuba y Corea del Norte, con sus gobiernos radicales, explotan su riqueza petrolera en sociedad con extranjeros.

Renovación de esquemas

    No nos confundamos; en la actualidad, el conservadurismo no lo representa el PRI. ¿O puede acusársele de retrógrada, inmovilista o favorecedor de injustos privilegios cuando votó a favor de eliminar la trampa que beneficiaba a los grandes consorcios empresariales a través de la consolidación fiscal de sus balances contables? ¿o de abrir a la competencia las telecomunicaciones? ¿o de gravar las utilidades bursátiles? No, amigo lector, hay que revisar muchos de los viejos cliches que dejaron de corresponderse con las realidades de hoy. 

La  mula no era arisca…

  No obstante, los sondeos no favorecen a Peña Nieto. Cuesta admitirlo pero, pese a su gesta reformista, la gente no le cree al presidente. Quizá sea por no haber difundido lo suficiente su plan para lograr en este sexenio la cobertura universal en salud, ni su oferta de instituir el seguro de desempleo. Puede que sea por eso, aunque lo más probable es que su filiación priísta sea la que aún genera desconfianza popular. Remontar el fenómeno sólo lo conseguirá en la medida en que se hagan tangibles las bondades de las reformas. Y eso llevará tiempo.

La reconstrucción de la confianza

   Yo prefiero confiar, aunque mi idea no coincida con la de un grupo de reputados analistas con los cuales compartí criterios parecidos en el pasado. Me parece que, en esta coyuntura, el presidente requiere confianza y apoyo para conducir al país hacia el futuro. Puede haber -y las hay- otras ideas políticas, distintas a las que Peña Nieto ha venido impulsando, pero ello no obsta para que, en temas que atañen al interés nacional, le ofrezcamos respaldo a condición, claro, de que él respete sin reservas las normas a que obliga la convivencia democrática.

El veredicto ciudadano… a su tiempo

   Por otra parte, carece de lógica pedir cuentas a un gobierno que, en su primer año de gestión, apenas si tuvo tiempo para levantar la estructura legal que permitirá darle otro rumbo a la nación. Concluida esa etapa, tocará en el 2014 acordar las leyes secundarias relativas a las reformas aprobadas, a fin de comenzar a operar los cambios constitucionales con eficacia y transparencia. Y será hasta mediados del primer trienio del sexenio de Peña Nieto, en junio del 2015, cuando el elector califique en las urnas la labor del presidente de la República.     

ANTENA NACIONAL

La crisis cardíaca de Andrés Manuel

   El infarto agudo que sufrió López Obrador, y las posteriores expresiones de deseo por su recuperación, vienen a probar que nadie quiere verlo victimizado. Empero, es difícil aceptar que haya sinceridad en esos mensajes, cuando quienes los emiten han sido tildados por el tabasqueño de traidores a la patria, insulto que -a mi parecer- entraña la mayor afrenta que puede hacerse a cualquier ciudadano que se respete. En todo caso, de acuerdo a los diagnósticos médicos, seguramente López Obrador la librará. Que sea para bien... y no para mal.     

ANTENA INTERNACIONAL

Líder irrepetible

  La de Nelson Mandela fue una vida entera dedicada a luchar contra la segregación racial más feroz que jamás conoció el planeta: el apartheid sudafricano. Consiguió -sin más armas que la razón y la firmeza de sus convicciones- acabar con la aberrante idea de que el color de la piel es causa que justifica la discriminación entre seres humanos. Tras veintisiete años de injusta prisión, Mandela salió de la cárcel con el corazón limpio de odios y resentimientos. Su grandeza moral dio paz a Sudáfrica… y al mundo un ejemplo de insuperable bondad.        

LA FRASE

  Es de José Mujica, otro ser humano excepcional. Don José es el Presidente de Uruguay. Al disertar en relación con la legalización de la producción, distribución y venta de mariguana que ha sido aprobada en su país, dijo que:

“…le pedimos al mundo que nos ayude a crear esta experiencia…”

   Desde la humildad -un balcón en el que pocos políticos se atreven a asomar-, este singular santón laico que antes fuera guerrillero y hoy es un hombre sabio, conmina al mundo a que respalde su intento de caminar por la única solución que tiene el gravísimo problema del narcotráfico. Y México debiera ser, junto con Colombia, el más interesado en observar de cerca el desenvolvimiento del experimento uruguayo.

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