OPINIÓN

Mariano, o el arte del enredo

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Lunes, Diciembre 9, 2013

A pocos días de que inicie la segunda mitad del sexenio del gobierno priista que encabeza Mariano González Zarur, resulta forzoso hacer una revisión sobre la actuación de su gobierno para entender el enredo en que se ha convertido su “tejido social”.

En este contexto, considero necesario conocer algunos aspectos sobre el uso de esta frase en la política, lo cual contribuirá en algo a entender a que se refiere el gobernador al hablar de “tejido social”. Esta frase ha sido utilizada desde hace varios años, principalmente por candidatos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) durante sus campañas políticas como estrategia mediática para descalificar a gobiernos de otros partidos, al referir, que en dichos gobiernos el “tejido social” está deteriorado o roto; por lo que es necesario reconstruirlo, entonces el candidato en turno, se vende como poseedor de la fórmula mágica para hacerlo. El presidente de la República Enrique Peña Nieto utilizó dicha frase como estrategia para legitimar su campaña; así como otros candidatos priistas lo han hecho, entre ellos, como es sabido, Mariano González Zarur, durante la campaña que lo llevó a la gubernatura.

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Muchos políticos coinciden en que en las campañas todo se vale con tal de ganar elecciones, ya después verán cómo cumplen o evaden los compromisos contraídos, claro auxiliados por alguna estrategia mediática para que no se afecte tanto su imagen ante el electorado y siga adelante, sin mayores contratiempos, su carrera política. Pero ¿cómo podemos definir la frase “tejido social”?

El término “tejido social” puede entenderse de varias maneras, pero en términos generales podemos definirlo como el conjunto organizado de los sectores: económico, educativo, salud, seguridad pública, programas sociales y sociedad civil, preponderantemente, y que en forma ordenada colaboran por el bien común. Para el buen funcionamiento y alcances del “tejido social”, será fundamental el trabajo y coordinación que realicen los gobiernos. En este entendido, cabe destacar que el buen funcionamiento del “tejido social”, no depende exclusivamente del gobierno, pero éste, juega un papel preponderante; ya que cuenta con los recursos económicos, legales y con el auxilio de la fuerza pública, recursos suficientes, al menos, para contribuir al buen funcionamiento y fortalecimiento del mismo. Lamentablemente, en general el trabajo de los gobiernos en México ha sido muy precario debido, entre otros aspectos, a la fuerte corrupción al interior del aparato gubernamental, a los malos manejos económicos y a la falta de ideas, que a lo largo de la historia contemporánea han provocado que el “tejido social” no sea lo suficientemente fuerte para contrarrestar los grandes problemas que aquejan a la sociedad, como: la pobreza, el deficiente sistema educativo, la desigualdad, la inseguridad, la corrupción y las múltiples deficiencias en lo que respecta a procuración de justicia. Sin embargo, hablar de que el “tejido social” está roto equivale a decir que ya no funciona, lo cual es impreciso, otra cosa es señalar las múltiples deficiencias que tiene, deficiencias que lo que lo hacen endeble para enfrentar la enorme problemática social que vivimos.

En Tlaxcala, el gobierno de Mariano González Zarur refirió que el “tejido social” durante el sexenio pasado, estaba roto, echando la culpa obviamente  al gobierno anterior, lo cual obviamente es inexacto, es más el “tejido social” de hace seis años y el de ahora sigue siendo el mismo, con las variantes en cuanto a la situación de algunos sectores. Pero el actual gobierno va más lejos y ahora trata de vendernos la idea de que el “tejido social” ya se está restableciendo. En este sentido, si a lo que se refiere es a que el “tejido social” se está fortaleciendo, ello equivaldría a decir, que los sectores sociales se están fortaleciendo en el estado, lo cual también es inexacto y demagógico; ya que por el contrario, hemos sido testigos de que en lo que va de la actual administración, el sector salud, por ejemplo, ha ido en claro retroceso, la atención médica es cada vez más deficiente, los servicios de salud son pésimos, la falta de medicamentos cada vez es mayor y muchas personas han tenido que trasladar a sus pacientes a otras entidades, ya que el sector salud del gobierno está siendo incapaz de darles la atención que necesitan.

En el caso del sector educativo las estadísticas son negativas, en cuanto a los programas sociales, los padrones de beneficiarios se han reducido significativamente casi al grado de desaparecer, el desempleo va en aumento y las inversiones no llegan; mientras tanto, el gobierno ha generado un distanciamiento gradual con la clase trabajadora, con los partidos políticos de oposición, con los otros poderes, con los campesinos y con la ciudadanía. Es decir, el tejido social del gobierno de González Zarur se ha vuelto una maraña en la que los sectores que integran la sociedad tlaxcalteca, hoy por hoy, viven una enorme incertidumbre, donde lo único cierto es la recesión que se padece en varios de ellos, y el gobierno no da visos de algún plan que salve a su “tejido social”, no lo hubo al principio de la administración, no lo hay a la mitad y no se si lo haya durante la segunda etapa del gobierno, pero lo cierto, es que urge que se implementen estrategias funcionales para fortalecer ese “tejido social” tan manoseado, no en el discurso mediático, sino en los hechos.  

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