OPINIÓN

Tiempos de Democracia

Tlaxcala, a tres años del inicio del gobierno que encabeza Mariano González Zarur

Domingo, Enero 5, 2014

 

  • Indicadores confiables permiten advertir, por fin, una tendencia hacia el crecimiento, todavía modesto pero consistente
  • El avance, sin embargo, no ha servido para paliar la animosidad que el electorado manifiesta en las urnas al partido en el gobierno
  • No bastará con sólo el esfuerzo tlaxcalteca; se necesitan inversiones federales que compensen desigualdades históricas

El 2013 es cosa del pasado. A nivel federal, nos trajo cambios largamente esperados, aunque también nos dejó un sinfín de dudas y no pocos quebrantos. El caso es que México arranca el nuevo año arrastrando añejos rezagos sociales, pero con la renovada esperanza de que -ahora sí- la conducción política del país haya acertado en las enmiendas constitucionales que se precisaban para resolverlos. Faltan, es verdad, las reglas de ejecución; luego estará por verse si, con ellas, se operarán con eficacia, prontitud, y transparencia exenta de corrupción.

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Balance trienal estatal

En Tlaxcala se inicia la segunda y última parte de la gestión del gobernador González Zarur. A tres años de su toma de posesión, es llegada la hora de echar un vistazo a los hechos más significativos ocurridos durante el trienio. A partir de este punto, será de interés adelantar lo que le aguarda a la entidad en el tramo final de su encomienda. No se pretende -aclaro- llevar al cabo un recuento pormenorizado de las realizaciones materiales; de ello se hará cargo el propio mandatario al informar del estado que guarda la administración pública.

Educación y salud

Cabe empero destacar cuales han sido -a mi juicio y en líneas muy generales- los empeños relevantes de este gobierno. En el rubro de obras, citaré en primer término la rehabilitación de escuelas, la mayoría de las cuales se hallaban en estado ruinoso. Inversiones son estas de moderado costo y grande utilidad social. Digno también de mención es el esfuerzo para dotar a los hospitales de la entidad del equipamiento del que carecían, así como para edificar pequeñas clínicas que darán servicios de salud a núcleos comunitarios que no lo tenían.

Administración pública

  Racionalizar el gasto público directo obligadamente afecta la nómina de trabajadores al servicio del estado. Prescindir del personal innecesario o superfluo, así como ajustar salarios, prestaciones y prebendas, supone enfrentar resistencias por cuanto daña la economía de por sí precaria de las familias. Reordenar los programas sociales, reducir el excesivo tamaño del aparato burocrático y remodelar el insostenible sistema de pensiones eran acciones que, aunque necesarias, acarreó al Ejecutivo la animadversión de un amplio sector social.

Seguridad

 Por más que se empeñen los detractores del actual gobierno, no hay datos serios que induzcan a pensar que la proverbial seguridad de la que siempre se ha disfrutado en Tlaxcala esté sustancialmente afectada. Eventos delictivos los hay, pero se mantienen en parámetros que están muy por debajo de los que se registran en la gran mayoría de los estados del país. No, por fortuna, no es el de la criminalidad descontrolada el mayor problema de la entidad; antes al contrario, quizá sea de los temas en los que mejor cabe la vanagloria gubernamental.  

Generación de empleo

  Los números de esta administración en materia de empleos superan con amplitud a los contabilizados en los dos sexenios anteriores. El repunte en el actual ronda ya la cifra de 10 mil trabajadores adicionales inscritos en el IMSS, lo que arroja un total aproximado de 80 mil. Empero, esa masa laboral apenas rebasa la tercera parte de los 210 mil que se calcula trabajan en la economía sumergida, y equivale a la mitad de los que debiéramos tener si nos acercáramos a la media nacional del empleo formal. Se avanza, pero la brecha es todavía enorme.

Promoción internacional

Que Tlaxcala se conozca en el mundo es afán cuyos frutos sólo se verán en el largo plazo. La modestia de la inversión extranjera directa en el estado exigía hacer algo al respecto... y se está haciendo. Según cifras oficiales, en el sexenio 1999-2004 ingresó un promedio trimestral de 8.76 mmd; en 2005-2010, de 7.25 mmd, y en el trienio 2011-2013, de 12.43 mmd. Los últimos datos son mejores, pero inferiores a los 25.6 mmd que tocarían a Tlaxcala si prorrateáramos el total que ingresó a México en el mismo periodo. Muy lenta, pero hay mejoría.

El transporte público

  Se habla de muchos temas irresueltos, mas al hacerlo no se considera que el arreglo de la mayoría no está en manos del gobernador por cuanto dependen de variables del orden federal. No obstante, hay uno entre todos ellos que, aún admitiendo su complejidad, sí está en el ámbito del gobierno local: el transporte público, cuya operación es una vergüenza y un grave peligro para los usuarios. La lenidad con que se trata a los concesionarios de tan esencial servicio es el más claro indicador de la ineptitud de la autoridad al cargo.

Los momentos difíciles

El gobierno de González Zarur atravesó por tres situaciones delicadas. Una de ellas fue la rebelión de la policía estatal, emergencia que se resolvió gracias a la urgente intervención de la policía federal, y que motivó el despido del secretario del ramo. Otro evento crítico fue el desorden provocado por la suspensión temporal de ayudas a personas mayores, asunto que también causó ajustes de importancia. Y no pueden dejar de mencionarse los actos de violencia escenificados en el recinto legislativo por el actual titular de la seguridad pública.

El desempeño electoral -1-

Dos elecciones -una federal y otra local- han tenido lugar en el pasado trienio, y en ninguna el partido en el gobierno tuvo un saldo favorable. En la contienda federal, el PRI tlaxcalteca aportó al triunfante candidato presidencial Enrique Peña Nieto sólo una de las tres curules en disputa, y ninguno de los tres escaños senatoriales. Y si agregamos a los dos diputadas panistas electas por la via plurinominal, resulta que Tlaxcala tiene en el Congreso de la Unión siete representantes de oposición… por uno sólo afín al partido de González Zarur.

El desempeño electoral -2-

  No le fue mejor al PRI en los comicios estatales. En lo que concierne a la elección de alcaldías, las diez más importantes del estado cayeron del lado de la oposición. Y en lo que hace al Congreso del Estado, sólo once de los treinta y dos diputados que integrarán la LXI legislatura son militantes del tricolor. Con un agravante penoso: en los dos diferendos post electorales más sonados -Apizaco y Calpulalpan- el juzgador halló graves violaciones cometidas por priístas, al punto que hasta se puso en entredicho la rectitud del órgano electoral.

La desafección del electorado

 Indagar en las causas de esa animosidad es tarea del líder político, y de sus colaboradores cercanos. El poder desgasta, es cierto, mas esa sentencia es tópico que oculta la esencia del problema. Y es que, a querer o no, la ciudadanía vincula al gobernador con todo lo bueno y lo malo que ocurre en la entidad; en él descarga sus buenos y malos humores, y en él se polarizan simpatías y antipatías. De esa indagatoria quizá surjan nuevas estrategias que reencaucen la comunicación y las relaciones públicas del gobierno y del propio gobernador.

13.- Las futuras elecciones

 Apurado el relativo respiro que a todos dará el 2014, vendrán en seguida dos citas en las urnas de enorme trascendencia: en 2015, las intermedias federales, y en 2016, la sucesión en Tlaxcala. En ambas hay mucho en juego: en 2015, asomarán a la palestra política nombres y rostros que hasta ahora han permanecido en segundo plano, y en 2016, la contienda por el poder se dará sin tregua ni cuartel. Hay demasiados enconos y rivalidades personales que, lejos de apaciguarse, se han seguido alimentando sin mirar riesgos ni consecuencias.

Evolución del discurso gubernamental

La prédica oficial -quizá adecuada en el primer año- demanda renovación. Traspuesta ya la mitad del sexenio, no se debiera seguir estructurando en torno a deshonestidades y omisiones del antecesor, habida cuenta que la inexistencia de acciones legales que las confirmen quitan sustento a la argumentación. De otro lado, aludir repetidamente al deterioro del tejido social perdió hace tiempo efectividad, si es que alguna vez la tuvo. En suma: deben ser otros los ejes alrededor de los cuales gire el discurso en la etapa de gobierno que está por iniciarse.

Una reflexión final

   Hoy Tlaxcala avanza, pero a un paso modesto. Su secular atraso sólo se resolverá -en un plazo razonablemente corto-  con ayuda del gobierno federal. Admitida la premisa, hacia su logro ha de orientarse el principal esfuerzo del gobierno local. La solución de fondo llegará cuando el poder central advierta que, para que Tlaxcala crezca a la par que el país, es preciso canalizarle inversiones para desarrollar su industria, el único sector de la economía que ofrece expectativas de crecimiento a un estado que dispone de muy exiguas riquezas naturales.

LA FRASE

   La pronunció hace cuarenta y cuatro años John F. Kennedy:

“…ningún gobierno es mejor que los hombres que lo integran…”

    Sobran los comentarios… ¿o no?

  

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