En 1965, Ernesto “Che” Guevara envió una carta a Fidel Castro en la que le comunicaba que renunciaba a todos sus cargos en Cuba y a su nacionalidad en esta Isla.
Comentaba que partía hacia otros campos de batalla, en concreto, viajó hasta África.
Esta carta fue leída por Castro durante el Primer Congreso del Partido Comunista Cubano y retransmitida por la televisión, causando una gran sorpresa y comentarios, tanto dentro de Cuba como fuera.
La carta comenzaba con el texto "Año de la Agricultura", para indicar el año y finalizaba con: “Hasta la victoria siempre, Patria o Muerte.
Te abraza con todo fervor revolucionario (Che)”.
Posiblemente el “Hasta la victoria siempre” sea la frase más famosa de su autor, es sin duda un lema revolucionario y comunista, que curiosamente ha vendido miles de camisetas, posters y grito de guerra durante manifestaciones.
Esto es historia, al igual que la repetición de esta frase en boca del gobernador Mariano González Zarur, quien tras sentido mensaje ante su dirigencia estatal, remató su discurso con esa frase que causó estupor entre quienes lo escucharon.
No sabemos si fue parte de la emoción, tal vez de la improvisación o quizá el político de Apizaco sacó por un momento e izquierdoso que lleva dentro, aunque para algunos fue una incongruencia dada la formación y trayectoria política de personajes.
Sin embrago hay que hacer notar que desde su arribo al poder, González Zarur se declaró huérfano y sin padre, ni madree políticos y sin partido, que después haya recapacitado es otra cosa, pero ese mensaje quedó en la memoria de miles de tlaxcaltecas que lo escucharon.
Tal vez fue la nostalgia de la despedida, también sabe que ya se va y que en contra de su voluntad debe renunciar al cargo que ha ostentado y que de una u otra forma a través del voto el pueblo le ha prestado un liderazgo cada vez más efímero.
Como sea, eso ya es historia y ahora ya inició a gira del adiós, inaugurando obras como a Mariano le gusta, en el candelero de los medios y para que la gente valore en todo su valor lo que ha logrado en su administración.
Mientras esto ocurre, de otro lado de la moneda, lo que pasó durante la Huamantlada es una muestra de la ingobernabilidad que se vive en Tlaxcala, donde las autoridades demuestran su incapacidad.
Esto ya es recurrente sobre todo en las administraciones panistas, han demostrado como dice el refrán “mucho ruido y pocas nueces” y menos efectividad.
No hay capacidad para organizarnos, lo malo es que hay 15 heridos, y lo que es más grave los toros que se escaparon muy posiblemente causaron lesiones a gente que nada tenía que ver con el desmadre de la encerrona en las calles,
Será por eso que las autoridades estatales se escondieron, tenemos a un espantado secretario de salud que no dio la cara, menos los de seguridad estatal o municipal y ni se diga de los de protección civil del estado y del municipio. Son una bola de inútiles.
Eso sí, sacan la cabeza cinco días después para decir que la feria estuvo a todo dar que llegó mucha gente, muchas divisas y que entre otras cosas se consumieron algo así com0 dos tráileres de cerveza, para darnos una idea.
Esta en riesgo la denominación de pueblo mágico, pero eso parece no importar porque se ha ganado el de la cantina más grande del mundo y si esto no es una muestra de que a ingobernabilidad campea en Tlaxcala, tenemos otros indicativos.
Es el caso en el Congreso del estado, donde a los diputados les vale madre las sesiones, llegan y se van, se aburren, los llaman por teléfono y se abandonan su lugar de trabajo, sin importar que se suspendan las sesiones por falta de quorum.
Pero eso si, cada quincena llegan temprano para estirar la mano y embolsarse casi 200 mil pesos, porque es producto de su trabajo, de sus promesas de campaña y que al fin y al cabo para eso lo eligieron los tlaxcaltecas.
Las evidencias de la ingobernabilidad son infinitas, hay que analizar por ejemplo la aplicación de la justicia, que en Tlaxcala ni es pronta, ni mucho menos expedita, ya que Tlaxcala es también tierra de la impunidad.
No hay castigo para quien por ejemplo bloquean las vías de comunicación, independientemente de que si tienen o no la razón, se cometen delitos y no pasa nada.
Lo mismo que tiran iglesias y no hay culpables, linchan gente y no pasa nada, funcionarios convertidos en ratas gigantes como en el caso de fertilizante en Sefoa hasta les piden una disculpa por haberlos enchiquerado.
En el caso de las placas y la corrupción que fue revelada por una exdiputada federal, tampoco pasa nada, en materia de rendición de cuentas premian con un palacio al inútil órgano de fiscalización.
En la Comisión Estatal de Derechos Humanos se viola la Constitución al sostener contra viento y marea a un ombudsman que tiene sus asegunes y sin embargo sigue despachando donde ya no debe de estar.
La prepotencia y malos tratos los sufren los hombres del campo quienes ya no saben a qué árbol arrimarse, no llueve, no hay apoyos y los han abandonado a su suerte.
En materia de salud engañan al pueblo malos funcionarios, dicen que hasta son capaces de beberse un vaso de agua de esas aguas asesinas que corren por Texcalac.
Dicen que la gente está sana y colorada, que son exageraciones y la lista de señales de ingobernabilidad son inagotables que hacen desear al ciudadano que ya se acabe la pesadilla.
Lo malo que lo peor está por venir, ya se acerca el jinete del desempleo que viene luego de cada aumento del dólar, se van las inversiones, se acaba este gobierno y lo que es peor las esperanzas de que llegue ese futuro prometedor de desarrollo para todos que en verdad así fue, pero… PARA UNOS CUANTOS.