Es hora ya de asumir como propios los problemas que, por venir de fuera, ingenuamente queremos ignorar
Ninguno de los candidatos republicanos, Ted Cruz, Marco Rubio o Trump, tienen posturas amigables con México
La esperanza de una relación equitativa con lo Estados Unidos sólo la representa la demócrata Hillary Clinton
La experiencia me ha convencido que el interés del público lector se desploma si en la prensa local abordo temas ajenos a la cotidianeidad del estado. Y es que, si poca atención merece al ciudadano tlaxcalteca el acontecer nacional -salvo que sea causado por un escándalo, o que tengan que ver con elecciones presidenciales-, el devenir internacional no le importa en absoluto -excepto, claro, que ocurra un magnicidio, el deceso de alguna celebridad, o una renuncia papal-. El concepto de globalidad aún no ha permeado en nuestra forma de ser y de pensar, pese a que la inevitable y cada vez más estrecha interrelación que en nuestro diario faenar -en el de usted y el mío, amigo lector, y en el de todos- tienen los fenómenos políticos, económicos y sociales que acaecen por todos los confines del planeta que compartimos.
Peligro real
Se bien pues que, al escribir acerca de los prolegómenos de los comicios presidenciales estadounidenses que tendrán lugar hasta el todavía lejano mes de noviembre, corro el peligro de ser olímpicamente ignorado, máxime en este tiempo en que sólo nos interesa saber que dicen o que hacen los aspirantes a suceder al actual gobernador. No obstante, la sorpresiva marcha de los acontecimientos en las primarias republicanas obliga a atender un hecho que, sin hipérbole ninguna, tiene al mundo entero entre asombrado y preocupado, y que -toquemos madera- a México podría afectarle gravemente. Usted, amigo lector, habrá adivinado que lo que hoy lunes toca es tratar de entender porqué un personaje tan estrafalario, absurdo e incoherente como Donald Trump tiene la real posibilidad de convertirse en candidato del Partido Republicano a la presidencia de los Estados Unidos y, eventualmente -volvamos a tocar madera- en el mandamás de la nación más poderosa del orbe, esa que por fatalidad geográfica es nuestra socia y vecina.
Veladoras por Hillary
Mucha inquietud despierta el hasta ahora incontenible avance de Trump, un surrealista espécimen de los que de vez en cuando surgen en la política norteamericana. Fue José Antonio Álvarez Lima quien -desde su espacio en Milenio- hace meses avisó de la seriedad potencial de la cuestión, adelantándose al hacerlo a toda la comentocracia nacional. Por aquellos días, el tema Trump se ventilaba en las secciones periodísticas del espectáculo, asociándolo -usted lo recordará- a la cancelación del certamen de Miss Universo, y sólo como si se tratara de una más de las extravagantes excentricidades del petulante sujeto. Álvarez Lima aconsejaba entonces que México debía adoptar una estrategia, inteligente y activa, que respondiera con eficacia las embestidas antimexicanas de Trump. Hoy las cosas son distintas; lo que se juzgaba una quimera pasajera que quedaría para el anecdotario ha ido adquiriendo visos de realidad. Por lo menos en esa dirección apuntan las primeras compulsas internas de los republicanos y, si los resultados de mañana martes confirman su ventaja, ya podemos ir encendiendo veladoras para alentar la causa demócrata que seguramente abanderará Hillary Clinton.
Estrategia mexicana
La única estrategia viable para contrarrestar la arremetida antiinmigrante que patrocina Trump es incentivar la movilización masiva del voto hispano en su contra. Empero, amigo lector, le tengo dos noticias: una mala…, y otra peor. La primera: aunque desde aquí nos parezca imposible de entender, los sondeos demuestran que uno de cada cuatro votantes de origen mexicano ¡votarían a favor de Trump! La segunda: sus dos adversarios -los senadores Ted Cruz y Marco Rubio- tienen un ideario tanto o más reaccionario que el del estrambótico millonario. Así las cosas, es llegado el momento de preguntarnos qué tan lejos estamos de que esa pesadilla se haga realidad y, sobre todo, que puede hacerse para evitarla. La pista más inmediata de lo que podría ocurrir nos la va a dar el resultado de las primarias que, como dije antes, tendrán lugar mañana en doce estados de la Unión Americana, un día clave al que los norteamericanos han dado en llamar el supermartes, y en el que se juega una cantidad determinante de delegados.
Reflexiones inútiles
El camino en el orden de la moral cristiana lo marcó el papa, empleando el lenguaje pastoral que le es propio. Francisco refutó a Donald Trump con una frase extraída de su formación jesuítica: “…mas que levantar muros, hay que construir puentes…”. La filosófica sentencia del pontífice movió al presidente Peña Nieto a no quedarse atrás, y él también le espetó al zafio agresor un aforismo de su original inspiración que no recuerdo como para citarlo literalmente, pero cuya sentido fue advertir que construir muros conlleva al aislamiento y “…a quedarse solos…”. Me temo, empero, que a un patán de la ralea del millonario estadounidense tales reflexiones moralizantes no lo persuadirán de cambiar un discurso al que tantos réditos electorales le está sacando y que, según pasan los días, adquiere un tono más y más beligerante. En una de sus recientes peroratas amenazó a México con iniciar “…una guerra comercial…”, si nos negamos a pagar el costo del muro fronterizo que ofreció a sus electores. Aunque no estamos para bromas, no quiero ni pensar que se nos pudieran juntar dos guerras, la iniciada por Calderón contra el narco, y la que mantendríamos contra Estados Unidos en el ámbito del intercambio de mercancías. Menudo panorama…
Camino minado
Por fortuna, y siempre de acuerdo a las tendencias que señalan las encuestas, el Partido Republicano con Trump como abanderado perdería la elección constitucional con el Partido Demócrata, si a este lo representara la esposa del ex presidente Bill Clinton. Pero si a los demócratas los liderara Bernie Sanders, la contienda entre este y Donald Trump sería cerrada. ¿Qué probabilidades tiene Sanders de superar a Hillary? Muy escasas, salvo que el tema de la cuenta del correo electrónico privado que indebidamente utilizó para tratar asuntos clasificados vinculados a la Secretaría de Estado de la que era titular, crezca en los juzgados hasta hacerlo indetenible. Vuelvo a insistir en el tema de las veladoras…
Mexicanos insolidarios
Que un apreciable sector de los ciudadanos norteamericanos de origen mexicano voten a favor de quienes son partidarios de la deportación de millones de ilegales, y aplaudan que se cierren las fronteras a la inmigración, es materia de estudio para la moderna antropología social, en tanto que es la ciencia encargada de estudiar los cambios socioculturales de los grupos humanos -en este caso, de los inmigrantes mexicanos-, sus costumbres, sus creencias religiosas, sus relaciones parentales, su mitología, su magia, su arte, y en términos más amplios, su cosmovisión. Lo dejo ahí, pues carezco de elementos para entender la conducta insolidaria de quienes sienten proteger los privilegios que legítimamente conquistaron, ¡ayudando a que se le cierren las puertas a sus iguales!
ANTENA ESTATAL
La nueva cara de Apizaco
Las obras de imagen urbana que ciertamente han cambiado para bien el semblante de la ciudad rielera requieren de medidas complementarias tendientes a evitar accidentes, y a elevar la educación vial de peatones y conductores. Con las mejoras introducidas, los manejadores tienen la sensación de que salen de la carretera, y entran -ya en las calles de Apizaco- a un circuito cerrado de Fórmula 1. Urgen letreros preventivos que limiten la velocidad, más semáforos para coches y para viandantes, y cuadrillas de voluntarios sociales que indiquen a la gente la conveniencia de cruzar por las esquinas.