OPINIÓN

Además de Adriana y Lorena, el PRI tendrá como adversarios a sus míticos fantasmas internos

Tiempos de Democracia

Domingo, Abril 3, 2016

Resanar las fisuras que acechan la unidad priísta, función prioritaria del coordinador García Portilla

La tarea central de Marco Antonio Mena será mostrar que posee carácter, personalidad y luz propia

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La integración de Anabel Ávalos y la inminente de Noé Rodriguez, aciertos de alta rentabilidad electoral

  Los modos llamémosles sui generis de que se vale el priísmo para elegir candidatos atienden a factores que no suelen compadecerse con la ortodoxia democrática. Y es que son otros los elementos que juegan en los procesos tricolores y que, criticables o no, ha de admitirse que son métodos que les han resultado funcionales... casi siempre. Es más, cuando han explorado otras vías menos vinculadas al autoritarismo, las cosas invariablemente se les han complicado. Conocidas pues por la militancia las reglas de operación habituales de su partido, no es razonable que los que se apuntan para aspirar a un cargo de representación se rebelen cuando el dedo del “gran elector” -quien quiera que este sea- no señala su nombre. Quienes tienen asumida la lógica priísta, conocen el código aplicable en esos casos: formarse en espera de una segunda oportunidad -o una tercera, o una cuarta-, en vez de alejarse o, peor aún, de mudar de adscripción partidista. En el PRI, ya se sabe, la inconformidad se castiga… y la disciplina se recompensa.

Saldos del proceso tricolor

   Me voy a referir al caso de la selección -que no elección- del candidato del PRI a la gubernatura de Tlaxcala. Los cuatro nombres que sonaron fueron los de Anabel Ávalos Zempoalteca, Ricardo García Portilla, Marco Antonio Mena Rodríguez y Noé Rodríguez Roldán. Los cuatro tenían argumentos sólidos para considerarse elegibles a abanderar a su partido. Sin embargo, el seleccionado a la postre fue Marco Antonio, lo que, como es natural y humano, provocó frustración, coraje y decepción en Anabel, Ricardo y Noé. Quien menos tardó en aceptar el ucase fue Ricardo, tal vez por estar políticamente del lado -al igual que Marco Antonio- del grupo identificado con el gobernador González Zarur. En cambio, a Anabel y a Noé les llevó más tiempo, habida cuenta la forma en que ambos fueron relegados por el mandatario, circunstancia esta cuyas adversas consecuencias tuvieron que sufrir durante inacabables tres años. 

Negociación con Anabel Ávalos

  Anabel se sintió lastimada y su ánimo estuvo a punto de quebrarse. Tomó atinadamente la decisión de retirarse unos días de la entidad, a fin de alejarse de los medios, recobrar la serenidad, y pensar si el hecho de no haber sido elegida era razón suficiente para dar por terminada una carrera política y administrativa para la que siempre demostró tener aptitudes y vocación. Fueron momentos difíciles… pero los superó. El PRI le ofreció la postulación a la presidencia municipal de la capital del estado, circunscripción que conoce bien, y cuyos habitantes han estado en distintas ocasiones en contacto cercano con ella. La candidatura constituyó un merecido reconocimiento a su trayectoria, y una buena oportunidad para ubicarse en una posición desde la cual podrá seguir siendo una carta fuerte del tricolor de cara al futuro. Todo ello, claro, en el supuesto, de que triunfe en la elección, coadyuve eficazmente a la campaña de Marco Antonio, y lleve al cabo una buena labor en esa nueva etapa de su vida profesional. Anabel aceptó el reto y ahí está, en lo suyo, que es el trabajo y la tenacidad, dando lo mejor de sí para alcanzar la meta que se ha trazado: superar en las urnas a sus adversarios y realizar una labor sobresaliente al frente de la comuna tlaxcalteca.

El trato con Noé Rodríguez

  A Noé tampoco le fue fácil recuperarse del disgusto por el destape de Marco Antonio. Siendo como lo es uno de los principales activos del PRI, y estando como lo está ligado a uno de los grupos de mayor peso dentro de la administración peñanietista, -nada menos que al del responsable de la política interior del país- Noé pensó, no sin fundamento, que tenía posibilidad de ser el elegido. Pero no lo fue y, al igual que a Anabel, le costó encajar la contrariedad. Y a juzgar por el tiempo que dejó transcurrir, hasta quizá más. Pero ha vuelto y, aunque aún no se define cual será su nueva encomienda, seguramente volverá a figurar entre los principales cuadros del PRI tlaxcalteca, colaborando para que su correligionario Mena obtenga buenos números en las principales ciudades de la entidad. La condición desde luego ha de ser que su reincorporación se opere con dignidad y respeto hacia su persona. De ser así, la contribución del calpulalpense habrá de ser de utilidad en la campaña de Marco Antonio, como hace seis años lo fue, y mucho, en la del gobernador González Zarur.   

Que nadie se haga bolas…

   Hoy lunes iniciaron las campañas por la gubernatura. Es por tanto hora de que Marco Antonio Mena Rodríguez rompa ya el cerco de silencio que parece haberle sido impuesto… ¡hasta por las plumas al servicio del oficialismo! Es tiempo, repito, de que el titular del Ejecutivo Estatal le preste los reflectores mediáticos que hasta ahora han estado dedicados a reseñar la fase terminal de su encargo y de que, con hechos contundentes, el gobernador y el PRI confirmen que su candidato es Mena Rodríguez y que van con todo en su apoyo. Como dijera alguna vez el presidente Salinas en frase lapidaria que hizo historia: que nadie “se haga bolas”. Y es que, por un motivo u otro, en la prensa local y en la nacional sólo se ha hablado de la oposición durante las últimas semanas, creándose la percepción de que el tricolor pudiera estar en riesgo de perder la plaza tlaxcalteca.

Mena… y su muy personal batalla

  Mena Rodríguez arranca su trabajo proselitista en desventaja respecto de las tres senadoras inscritas en la competencia. Tanto Adriana Dávila como Lorena Cuellar y Martha Palafox eran figuras conocidas, incluso antes de sus participaciones electorales. Considérese además que, durante sus gestiones parlamentarias se esmeraron en mantener presencia en Tlaxcala. Añádase que las nominaciones a sus candidaturas generaron polémica y dieron -para bien o para mal- mucho de que hablar. En contraste, la aparición de Marco Antonio en la escena pública local data apenas de este sexenio cuando, atendiendo a su curriculum vitae académico y profesional -construido todo fuera de Tlaxcala- fuera designado Secretario de Turismo por González Zarur. Y aunque de ahí saltó a la política, ganando una curul en un distrito complicado como el de la capital del estado, liderando la bancada priísta y luego dirigiendo estatalmente a su partido, el tiempo de exposición ante la opinión pública ha sido corto en comparación con el que han tenido -y tienen- sus adversarias. Ese inconveniente podrá compensarlo con un trabajo proselitista persuasivo, que incluya un discurso atrevido alejado del impopular continuismo y que proporcione elementos convincentes para que se le reconozca independencia, carácter y personalidad propia. Y para lograrlo, sólo dispone de dos meses exactos.

¿Cisma orticista?

  La ubicación estratégica de Serafín Ortiz en los controles del Partido Alianza Ciudadana me hizo pensar en un terso y bien planchado acuerdo de transición del mando político con su hermano el ex gobernador Héctor Ortiz. Empero, la repentina abdicación de Serafín a representarlo en la contienda por la gubernatura tlaxcalteca, hace abrigar reservas acerca de la salud de ese pacto fraterno. Que a última hora haya tomado la estafeta de esa opción partidista su líder nato -protagonista que fue de la segunda transición en Tlaxcala-, postulándose sorpresivamente para una modesta diputación local por la vía uninominal habla, por lo menos de una cierta improvisación, y de medidas tomadas con un alto grado de apremio. Habrá que ver quien se inscribe como su suplente ya que, la verdad sea dicha, no imagino al que fuera mandatario de la entidad polemizando en tribuna con representantes populares de distintas filiaciones políticas, muchas de las cuales llegarán con motivos de sobra para estarlo asediando en forma constante.

 

Para la Primera Plana:

 

Para compensar la desventaja mediática concedida inexplicablemente a sus adversarias, Marco Antonio Mena debe realizar un trabajo proselitista intenso y persuasivo, que incluya un discurso atrevido alejado del impopular continuismo y que proporcione elementos convincentes para que se le reconozca independencia, carácter y personalidad propia. Y para lograrlo, sólo dispone de dos meses exactos.

 

 

 

 

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