OPINIÓN

Engañosos, los datos de las encuestas levantadas antes del inicio de las campañas

Tiempos de Democracia

Domingo, Abril 17, 2016

Su difusión anticipada intenta crear la falsa idea de que la elección del 5 de junio esta definida y resuelta    

Los sondeos que revelarán las tendencias reales del voto se levantarán hasta la última quincena de mayo

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Las encuestas previas serias, orientación útil para que partidos y candidatos diseñen sus estrategias 

  Además del trabajo que realizan las cuadrillas de escribidores y jilgueros a sueldo que contratan candidatos y partidos para sus campañas electorales, el capítulo de la filtración de prematuras encuestas de opinión -en su mayoría de origen desconocido- ocupa un lugar muy principal en el diseño y puesta en práctica de las estrategias orientadas a confundir al electorado. Si en pasado artículo me ocupé de los riesgos implícitos en la utilización indiscriminada e irresponsable de conceptos calumniosos a través de la palabra -escrita o hablada-, toca ahora hacernos cargo de la difusión intencionada de análisis demoscópicos sin ninguna solvencia científica que, por tanto, no merecen confianza ni credibilidad.

La verdadera operación electoral no ha empezado

  Traigo a colación la cuestión porque empieza ya a percibirse, incluso en círculos informados, que las tales filtraciones están logrando el propósito de hacer creer a la gente que los supuestos iniciales que señalaban como favorito a un cierto candidato se han modificado. Nada más equivocado. Hay que entender que, apenas transcurrida la primera cuarta parte de la campaña, los partidos no han dejado ver ni siquiera una mínima parte de los recursos de que disponen. Hablo de realidades, no de gustos personales ni del respeto que a las reglas democráticas todos debiéramos tener. Conforme quedan atrás las fases iniciales del proceso, habremos de ir constatando cómo los operadores electorales despliegan sus habilidades por todos los rincones de la entidad, convenciendo, persuadiendo, tentando, induciendo, exhortando, animando y hasta comprando y/o intimidando a los indecisos. El objetivo es que, llegado el momento, acudan a las urnas a sufragar por su candidato.

Perversión de las encuestas

  Pero acerquémonos despacio al tema, porque es de interés. Al igual que otras herramientas que la ciencia ha puesto a disposición de la política, los estudios de opinión han sido corrompidos en nuestro medio al punto de que, hoy día, son pocos los observadores serios que muerden el anzuelo y se dejan guiar por ellas. No es culpa del instrumento en sí, sino de la manera tramposa con que sus resultados se ponen a disposición de un público susceptible de ser sugestionado. No lo oculto; este opinador desconfía de la veracidad de las encuestas de índole política, y más señaladamente de aquellas que levantan empresas caseras ocasionales que aparecen y desaparecen en cada ciclo electoral. Incluso en aquellas foráneas avaladas por firmas conocidas, acepto sus conclusiones con muchas reservas. Sin embargo, el hecho de que en nuestro medio se emplee la demoscopia con propósitos engañosos no le quita la utilidad y el valor que indiscutiblemente posee, en tratándose de indagar las cambiantes reacciones del electorado ante un partido, su candidato y su propuesta.

Encuestas útiles

   Saber cual es la opinión de la gente es elemento esencial para estructurar una estrategia proselitista eficaz. Y para averiguar si lo que se está diciendo y haciendo en una campaña conecta con el pensamiento de la ciudadanía, es indispensable disponer de información confiable. No hay duda: para revisar -y en su caso corregir- si una determinada línea propagandística es correcta, el marketing político moderno exige la realización de sondeos de opinión profesionales, encargados exprofeso para consumo propio del partido y del candidato. Tales sondeos no tienen por finalidad darles un uso publicitario; al ser fiel reflejo del sentir popular, su utilidad radica en valorar la eficacia de la campaña.

Interpretación de las encuestas

  Es pues una equivocación suponer que las encuestas sirven para conocer con anticipación el resultado de una elección. Lo que si hacen, y lo hacen con un alto grado de precisión cuando son honestas, es proporcionarnos una fotografía del estado de ánimo del electorado en el momento exacto en que se levantan. Una o dos de esas instantáneas aisladas no bastan ni siquiera para delinear una tendencia consistente ni para conocer cómo evoluciona la voluntad del votante al influjo de los mensajes y demás estímulos que le envían partidos y candidatos. Para despejar ese enigma -clave en toda elección- se precisa de una secuencia ordenada, periódica y sistemática de sondeos parciales con los cuales pueda irse editando la película completa del proceso. Sólo así es factible medir los cambiantes humores de la ciudadanía.

Poses y fintas sin sustento

   A dos semanas de iniciadas las campañas hemos visto como cada una de esas plumas a las que me he referido, cada una, repito, presume haber tenido acceso a encuestas fantasmagóricas que sólo en su imaginación existen. Son tan obvios los dichos escribientes que cualquier lector acucioso puede cerciorarse de la fragilidad de los datos que difunden. Y no son sólo ellos; basta repasar las declaraciones de las figuras nacionales que han acudido a la entidad en respaldo a sus abanderados para escuchar que, el suyo, no sólo es el mejor, sino que además aventaja cómodamente a sus adversarios. Se entiende que así procedan; esa es su labor de cara al público. Adviértase, empero, que ninguno muestra documentos que respalden sus percepciones; no les hacen falta, su misión es dejar impreso en el imaginario colectivo la idea de que son invencibles.

Calma… y nos amanecemos

  Dejemos esto en claro: al principio de cualquier campaña, los sondeos sólo dan cuenta del nivel de conocimiento que la gente tiene de los candidatos. No pueden medir otra cosa; a esas alturas, la sociedad aún no ha sido sometida al bombardeo intensivo de la propaganda y apenas si empieza a interiorizarse de los nombres que jugarán en la elección. Es pues demasiado temprano para suponer que, en esta etapa tan primaria de la contienda, el elector ya destinó tiempo para meditar sobre las trayectorias y personalidades de quienes aspiran a gobernarle, y está además al tanto de sus propuestas. No, no nos engañemos ni engañemos a la opinión pública: con excepción del inconmovible voto duro de los partidos, el resto del universo de votantes está -como es lógico- a la espera de decidir cual de las opciones que se le ofrecerán en la boleta electoral cuadra mejor con sus gustos e intereses. A lo que voy: las primeras filtraciones que se han hecho de encuestas reales o ficticias, practicadas en Tlaxcala por empresas caseras, no van a tener, créame, amigo lector, ningún parecido con los números que usted y yo conoceremos el mismo 5 de junio en las primeras horas de la noche.

ANTENA NACIONAL

Peña Nieto en la ONU

    Son muchas las evidencias de que, de verdad, “…no entienden que no entienden...”. A estas alturas, ¿no habrán comprendido Enrique Peña Nieto y sus ad láteres, que los de la inseguridad y la violencia son -junto con la impunidad y la corrupción- los principales problemas que debe atender? ¿no es capaz de correlacionarlos con las tesis prohibicionistas y los saldos de la guerra, iniciada por Calderón y continuada por su administración? ¿no se habrá percatado de que, para los países que más alto precio han pagado en vidas humanas a causa de la política antidrogas vigente en Occidente, exponer en la ONU la urgencia de revisar esos criterios es una preciosa oportunidad? ¿no habrá percibido que la comunidad internacional está dispuesta a rectificarlos? ¿qué razones habrá ponderado para delegar en la canciller la responsabilidad de representarnos, y luego para arrepentirse? Y, por último, ¿que irá a decir en la tribuna internacional más importante del mundo a nombre de México?

Para la Primera Plana:

Las intencionadas filtraciones de datos de algunas encuestas, prematuramente levantadas en Tlaxcala por empresas caseras con poco o nulo reconocimiento, no van a tener ningún parecido con los números que usted y yo, amigo lector, junto con toda la sociedad tlaxcalteca, habremos de ir conociendo el domingo 5 de junio a lo largo de la noche.

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