OPINIÓN

Radiografía del fraude electoral en Tlaxcala

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Martes, Junio 21, 2016

Las elecciones del proceso electoral 2015-2016 que acaban de realizarse en la entidad para muchos analistas, personajes políticos y gente de diferentes sectores de la sociedad tlaxcalteca fueron las peores que ha tenido Tlaxcala; esto debido por una parte a la inestabilidad política que se ha vivido en el presente sexenio gobernado por el PRI, y por el otro al cinismo y forma indiscriminada con que a la vieja usanza priista varios partidos y actores políticos, señalaron la operación fraudolenta perpetrada desde el propio gobierno para favorecer al candidato de su partido a la gubernatura, y a otros candidatos del tricolor que derivó en triunfos muy cuestionados.

Si bien los partidos de oposición como PRD y PAN no tuvieron la capacidad de movilización para arrebatarle el gobierno del estado al PRI; esto no justifica el “cochinero” que se volvió no sólo la Jornada Electoral; sino prácticamente todo el proceso, y del que ha dado cuenta el propio electorado que pudo ver el lodazal en que se han convertido las “elecciones democráticas” en la entidad.

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La vista gorda del árbitro electoral ante el indiscriminado gasto de recursos en la campaña de Marco Mena; así como ante la evidente presencia de mapaches electorales tricolores provenientes de entidades cercanas a Tlaxcala que operaron a diestra y siniestra el día de las elecciones, y los cuales en varios casos se hicieron pasar como observadores sin acreditación.

Así como lo absurdo de las sentencias del Tribunal Electoral de Tlaxcala (TET) donde el 90 por ciento de las sanciones para los partidos que han incurrido en diversas irregularidades han sido poco menos que una llamada de atención pública, y sólo una sanción económica al PRI de una cantidad risoria de cien días de salario mínimo por actos anticipados de campaña en una campaña municipal, hechos que indudablemente coadyuvaron al desaseo de dicho proceso electoral.

Durante la Jornada Electoral iba y venía información de que si al PRI n o le estaban funcionando las polémicas 15 casillas especiales que impuso el INE, y las cuáles estaban siendo aprovechadas por otro partido, por lo que con apoyo gubernamental decidieron echarlas abajo.

Que si la compra de votos estaba al tope para favorecer a los candidatos priistas con la operación mapacheril acostumbrada; que si el embarazo de urnas e intercambio de boletas electorales ya tachadas.

Tal vez lo ocurrido según voces de la propia sociedad que pudo ver en muchos casos las trampas y presuntos fraudes acaecidos en la capital del estado para favorecer a los candidatos priistas sea muy revelador; ya que la forma de operar no debió ser distinta entre un municipio y otro.

En este sentido hay testimo nios diversos que por ejemplo refieren que el pasado 3 de junio fue retirado el personal de la Dirección de Estadística del Gobierno estatal permaneciendo un grupo de personas que habrían tenido acceso a boletas electorales las cuales habrían tachado a favor de Marco Mena, Anabel Ávalos y Enrique Padilla candidatos del PRI a la gubernatura, Presidencia Municipal de Tlaxcala y a la diputación local por el distrito VII respectivamente.

Y las cuales serían sustituidas por boletas tachadas legítimamente en alguna casilla de la capital a favor de algún candidato de otro partido opositor al tricolor.

Por otra parte se mencionó durante la Jornada Electoral la existencia de lugares cercanos a las sedes seccionales que se conocieron como “casas amigas” del PRI según relatos diversos, y desde las cuales se habría hecho la compra de votos a electores invitados a cambio de un recurso económico para favorecer con su voto a dichos candidatos.

Todo esto, entre otras cosas, sirvió para dar el “triunfo” en la capital del estado a Anabell Ávalos en la alcaldía de Tlaxcala, y a Enrique Padilla en el distrito VII, y colaborar con el “triunfo” de Marco Mena en la gubernatura.

Ya que por ejemplo en los casos de Anabell Ávalos y de Enrique Padilla, ambas campañas muy faltas ya no digamos de talento, sino de interés por ganar por parte de estos candidatos del PRI, con pésimas estrategias mediáticas y con poco, o ningún trabajo en esta demarcación; sin el presunto fraude no se entiende cómo pudieron ganar. 

Además de todo esto la intromisión del gobernador del estado en la contienda electoral para favor ecer a su candidato a la gubernatura Marco Mena durante el proceso electoral fue exagerada lo que derivó en las múltiples acusaciones de los partidos de oposición de que en Tlaxcala había una clara elección de estado.

Hoy más que la impugnación de casillas para tratar de anular determinada elección, candidatos de diversas entidades donde se llevaron a cabo comicios electorales que no están de acuerdo con los resultados, y los cuales denuncian posibles fraudes, están recurriendo a la anulación de la elección por el rebase de gastos de tope de campaña.

En Tlaxcala se busca la anulación de la elección de gobernador; donde precisamente según lo dado a conocer por el PRD se habría rebasado el tope de gastos de campaña por parte de la coalición integrada por el PRI, PVEM, PANAL y PS y de su candidato Marco Antonio Mena al rebasar en un 83 por ciento el lí mite de gasto establecido, entre otras presuntas irregularidades.

Obviamente se desconoce si dicha impugnación vaya a prosperar; pero lo que si se ha visto es que curiosamente las determinaciones del árbitro electoral y del TET han favorecido a los candidatos del PRI en medio de una elecciones desaseadas, donde políticamente pierde el ITE, el INE y el TET; pero que en sentido estricto pierde la democracia tlaxcalteca, y lo más lamentable, pierden los ciudadanos víctimas permanentes de dicha mafia en el poder.  

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