La impugnación perredista abrió un tenso compas de espera en la definición de la elección tlaxcalteca.
El Primer Mandatario, sin candidatos para enfrentar con probabilidades de éxito el reto electoral del 2018
De percibirse un posible triunfo lopezobradorista se gestaría de inmediato un frente amplio para vencerlo
Dejemos el ámbito de la política local hasta que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación ponga el punto final y definitivo al proceso comicial. Ello, claro, en el supuesto de que a esa instancia llegue -o haya llegado ya- la impugnación que la ex candidata perredista Lorena Cuéllar interpuso contra la declaratoria de gobernador electo que a favor del priísta Marco Mena hizo el Instituto Tlaxcalteca de Elecciones. En torno a ese recurso se ha tendido un extraño velo de silencio para el que no hallo explicación. Se sabe sí, que la quejosa solicitó la nulidad de la elección, fundamentando su reclamo en un presunto rebase de los topes de campaña del abanderado tricolor. Pero hasta ahí; nada se ha informado, ni de los detalles de la demanda ni de las diligencias realizadas. Paciencia pues se requerirá para aguardar la decisión de los magistrados y, en tanto, prestemos atención a los sucesos que acaecen en la escena nacional que, a buen seguro, habrán de incidir en la sucesión presidencial. Juzgo así de interés repasar con usted, amigo lector, los nombres de los políticos con opción a representar a sus partidos en la competencia del 2018.
La expectativa conservadora
1) Con siete gubernaturas ganadas de una sola tacada, Ricardo Anaya -el presidente nacional panista- se instaló de golpe como la mejor opción azul para el 2018. Mas ese súbito crecimiento no es debido sólo al éxito electoral sin precedentes del PAN, sino también a la prestancia que ha mostrado tener este joven, inteligente y bien preparado representante del moderno conservadurismo mexicano. Anaya, nacido hace 39 años en el mexiquense municipio de Naucalpan de Juárez, hizo sus primeras armas como político en Querétaro. Los grados académicos que posee -licenciado en Derecho, maestro en Derecho Fiscal y doctor en Ciencias Políticas y Sociales- acreditan su brillantez. A San Lázaro llegó el 2012 y ahí su trayectoria se enlazó con la de Gustavo Madero, a la sazón presidente nacional del blanquiazul. En adelante, su centelleante carrera se proyectó a los primeros planos: sucesivamente presidió la Cámara de Diputados y asumió por prelación el liderazgo nacional de su partido, del que ya era secretario general. En el 2015, accedió por elección al puesto de mando de su partido y ahí se ha desempeñado con notables resultados.
2) Margarita Zavala es otra aspirante panista. Haber sido Primera Dama durante el gobierno de su marido Felipe Calderón la tuvo bajo el reflector mediático seis años. Su corrección, su sonrisa y sus modos amables la hicieron merecedora de una simpatía que hoy la tiene ubicada en buen lugar en algunas todavía muy preliminares encuestas. Margarita ha sido parlamentaria -Asamblea del D.F. y San Lázaro- y forma parte hace tiempo de la burocracia de su partido. En su contra juega la inevitable cercanía con su cónyuge, responsable de la sangrienta, absurda e inacabable guerra contra el narco. A ese lastre se suma su inoportuna amenaza de postularse como independiente. Soy del parecer que la figura de la señora Zavala se irá desvaneciendo conforme se acerque el tiempo de las definiciones.
3) Faltaría mencionar a Rafael Moreno Valle, gobernador saliente del estado de Puebla, a quien sólo -creo yo- se le podría considerar como una especie de Plan B, utilizable en caso de alguna contingencia imprevista.
La expectativa centrista
Al comienzo de su mandato, Peña Nieto presentó a sus dos colaboradores más connotados. Uno fue Miguel Ángel Osorio Chong, un político profesional al que le confió la doble misión de poner en orden la vida interior del país y acabar con la inseguridad que lo asolaba. Luis Videgaray fue el otro, un economista de primera línea cuya tarea consistiría en organizar y dar rumbo a las finanzas nacionales de modo tal que, entre otras cosas, se hicieran realidad los servicios universales de salud y bienestar social y, en lógico correlato, se redujeran drásticamente los indicadores de pobreza. Al poco tiempo supimos que en el ánimo del presidente había un tercer personaje que tenía bajo resguardo del escrutinio público. Era Aurelio Nuño, jefe de la Oficina de la Presidencia, quien desde ese lugar clave se constituyó en el más cercano y dícese que influyente interlocutor del mandatario. Tres pues eran las cartas fuertes de Peña Nieto, un presidente que había arrancado su mandato de manera fulgurante con la suscripción del Pacto por México, acuerdo que repercutió en el mundo de forma positiva al punto de generar el llamado Mexican Moment. Lamentablemente, los escándalos e ineptitudes que vinieron después descubrieron las limitadas capacidades del terceto. Veamos en seguida algunos de los porqués que los descalifican, y que seguramente llevarán a Peña Nieto a tener que buscar otras opciones para su relevo.
1) El hidalguense Osorio Chong, porque las atribuciones ampliadas de Gobernación en materia de seguridad lo excedieron; porque fue incapaz de retener en prisión al Chapo Guzmán, desatendiendo la recomendación expresa que le hizo el presidente; porque la violencia imperante en el país ya rebasó el índice del peor año del calderonato y, finalmente, porque no hay forma de que salga bien librado del conflicto magisterial, que si bien él no creó, sí le toca darle una salida política que no deteriore aún más la imagen del gobierno y que, al mismo tiempo, satisfaga las exigencias de los docentes insubordinados
2) El mexiquense Videgaray, porque a su paso por Hacienda creció la deuda externa en tres años a 174 mil millones de dólares, un incremento pavoroso del 48%; porque en ese mismo periodo el dólar pasó de valer 12.90 pesos hasta rozar por momentos los casi veinte; porque las expectativas de crecimiento económico han ido año con año a la baja; porque con sus recortes presupuestales ha afectado a sectores tan sensibles como la salud y la educación, dejando sin tocar rubros en que los gastos son innecesarios y alcanzan montos exorbitantes; porque ha sido vocero de noticias como la del último gasolinazo, que nos remite a aquella falsa oferta de que, al bajar el precio del petróleo tendríamos combustibles más baratos. Como remate a su nada exitosa gestión hacendaria hay que agregar la transacción inmobiliaria que le permitió adquirir una casa en Malinalco en condiciones crediticias inexplicablemente ventajosas.
3) Del capitalino Nuño bastaría con referirnos a la forma tajante y sin matices con que quiso persuadir a la CNTE de que la reforma educativa se aplicaría sin contemplaciones. Nunca prestó oídos a las voces que le pedían valorar las diferentes características sociales, étnicas, económicas y religiosas de las regiones depauperadas de México, a efecto de adecuar modos y tiempos de la nueva normatividad a sus distintas realidades. Su intransigencia lo acabó políticamente y tiene al gobierno arrinconado frente a la peor crisis social del sexenio.
4) El escaso tamaño de “los hombres del presidente” hace que por contraste parezca aún mayor la estatura política de Manlio Fabio Beltrones, del que ya la pasada semana hable con amplitud. Si las cosas se le siguen complicando a Peña Nieto, no es remota la posibilidad de que, al interior del PRI, crezca la corriente de apoyo que existe a favor del sonorense al extremo de que se imponga incluso a la voluntad del presidente.
La expectativa populista
Esta tendencia a la que me resisto llamar progresista tiene de tiempo atrás definido a su candidato. Poco hay que decir de López Obrador, personaje archiconocido por haber sido protagonista muy principal en las dos últimas elecciones presidenciales. De lo que podemos estar ciertos es que, si el mensaje del mesías tabasqueño contra la mafia sigue calando entre las mayorías llegará sin duda a la recta final de la carrera encabezando las encuestas. En ese caso, amigo lector, dé usted por seguro que en México se va a negociar un amplio frente concentrador de fuerzas políticas, intereses empresariales y enclaves poderosos de diverso signo en torno a quien, en ese momento, más posibilidades tenga de enfrentar con éxito al hombre de Macuspana. El cemento que los aglutinará no será otro que el terror que todos comparten a que López Obrador pueda llegar a Los Pinos. De darse esos supuestos, el país se va a partir peligrosamente en dos…, por lo menos electoralmente.
La expectativa independiente
Convencer a tirios y troyanos que es el más idóneo opositor a López Obrador es a lo que juega Jorge Castañeda. El ex canciller piensa que esa amalgama tan disímbola de entes anti lopezobradoristas hallarán menos difícil unirse en torno a su propuesta independiente, que a una partidista, la que, como quiera que sea, acabaría jalando hacia sus colores. Y puede que lleve razón.