OPINIÓN

La victoria de Donald Trump, preludio de un largo periodo de adversidades para México / Tiempos de Democracia

El perfil sicológico del presidente electo de Estados Unidos no augura cambios positivos en su agresiva actitud

Domingo, Noviembre 27, 2016

 

Presupuesto austero, remesas gravadas, despidos, inflación y retorno de miles de mexicanos sin empleo

Más artículos del autor

TLC disminuido, TTP cancelado, política arancelaria proteccionista y desaceleración de la inversión extranjera

  Primero privó la sorpresa, después la estupefacción y, a partir del momento en que se oficializó el resultado de la elección estadounidense, ocurrió un fenómeno desconocido para las actuales generaciones: se esparció por México una atmósfera de temor y confusión, obviamente atribuible a las repercusiones adversas que va a tener el arribo a la Casa Blanca de un sujeto desequilibrado que, sin ningún sustento razonable, responsabilizó a nuestros connacionales de muchos de los males que en la actualidad padece la población norteamericana. Y lo que vino a acentuar el natural y lógico desasosiego de los mexicanos fue advertir el desconcierto del gobierno de Enrique Peña Nieto, dubitativo y perplejo ante un escenario para el que evidentemente no estaba preparado.

Buena vibra… ¿la solución?

  La poco amigable relación que a partir del veinte de enero próximo sostendrá con México el vecino del Norte tomó totalmente descolocada a la administración del político de Atlacomulco. Conforme transcurrieron los días se hizo patente que nunca previó una hoja de ruta alternativa para afrontar la situación. Ante una opinión pública azorada, el mandatario se limitó a decir que dependemos de “…la buena vibra…”, y a anunciar que asumiría una posición pragmática, sin explicar bien a bien lo que quiso decir con ello. Su discurso, por lo menos hasta ahora, sólo ha incluido abstractos llamados a “…apretar filas…” y a fomentar “…la unidad…”. Inútiles exhortos de quien hace tiempo perdió toda autoridad moral para formular esa clase de patrióticas excitativas. Y al final del día, quedó claro que, ni Peña Nieto ni ninguno los miembros de su gabinete, tienen la menor idea de cómo plantar cara a las muy explícitas amenazas del presidente electo de la nación más poderosa del mundo.

 Negras perspectivas

 Lo cierto es que el escepticismo es, hoy por hoy, el sentimiento dominante en el país. Nos sabemos vulnerables y, lo que es peor, tenemos la certeza de que, quien debiera defender los intereses nacionales, es un impopular líder de un gobierno deslegitimado a causa de su elevadísima corrupción. Tan obscuro panorama no ofrece espacio al optimismo, ni siquiera para quienes ingenuamente creen que la situación representa una oportunidad (¿) para México. Hay empero otros, más prudentes, que abrigan la esperanza que el instinto vengativo que Donald Trump abriga respecto de México se vea neutralizado en el Congreso estadounidense, e incluso por los propios intereses estadounidenses que se verían afectados por sus desmesuras. Aunque esa posibilidad existe, estoy convencido de que, con que haga realidad la mitad de las propuestas que hizo a sus enfervorecidos seguidores, será suficiente para que México padezca un largo periodo de quebrantos económicos y sociales.

Los efectos inmediatos

  Aún sin haberse iniciado la gestión del millonario demagogo ya se resienten los negativos efectos de la era Trump.  Atendamos a los primeros: 1) Las tasas de interés de los bonos gubernamentales subieron y continuarán al alza; 2) la bolsa de valores cayó un 11%, en tanto que -detalle significativo- el mercado bursátil de Wall Street alcanzó su más alto nivel histórico; 3) el dólar roza los veintiún pesos, y se presume que podría llegar hasta veinticinco; 4) las expectativas de crecimiento se reducen constantemente y no sería extraño que en el 2017 apenas rebase el 1.5%; 5) la inflación remonta peligrosamente, sin que a la vista se tengan los mecanismos que la pudieran controlar y, 6) ya hay indicios de una progresiva ralentización de la inversión extranjera.

Consecuencias de mediano plazo

   Veamos quÉ nos traerán las políticas proteccionistas anunciadas por Trump. De entrada, con su ratificada salida del TTP (Tratado Trans Pacifico por sus siglas), se frustra una vía alternativa para los exportadores mexicanos que estaba a punto de concretarse. Y aunque ahora parece viable la posibilidad de que China confirme su disposición a abrir su mercado interno y se dice dispuesta a recoger la estafeta desdeñada por Estados Unidos, aunque así fuera, repito, es impensable que Peña Nieto se vaya a atrever a tensar aún más las relaciones comerciales con los norteamericanos. Por otra parte, con el nombramiento de Wilbur Ross en la cartera de Comercio, no queda ninguna duda de que el TLCAN va a ser sometido a una negociación extremadamente hostil para la parte mexicana. Y es que Ross es el asesor que más influyó en Trump para que endureciera su posición respecto a acuerdos y pactos que considera lesivos para los Estados Unidos.

 Graves afectaciones

  Hay ramas de la industria en las que, si México cede, la economía nacional registrará severos perjuicios. Sin olvidar a algunas como la textil -que también podría verse afectada si se modifican las condiciones originales del TLC-, de entre todas las demás destaca la del ensamble de automóviles, actividad de la que a su vez dependen múltiples pequeñas fábricas de partes que, esas sí, son generadoras de muchos empleos. Cabe advertir que las restricciones aplicarían, no sólo para las marcas norteamericanas radicadas en México, sino para todas las que, independientemente de su nacionalidad, introducen sus vehículos a Estados Unidos a través de nuestra frontera. Lo que Trump pretende es que, por medio de una agresiva política arancelaria, las armadoras alemanas, japonesas y coreanas pierdan las ventajas de las que disfrutan al pagar los minisalarios de México. Con ello lograría un doble objetivo: 1) persuadir a las firmas de su país de la conveniencia de reinstalarse en la Unión Americana y 2) encarecer el precio de los automóviles extranjeros hechos en México, lo que dañaría su competitividad en el mercado estadounidense.

El tema migratorio

  Nos falta abordar el asunto más doloroso desde el punto de vista humano: el de los trabajadores mexicanos indocumentados. Para empezar hay pruebas de que, allá en territorio estadounidense, se han multiplicado los eventos de acoso contra hispanos por parte de supremacistas blancos, envalentonados por el discurso anti-inmigrante de Trump. Consecuentemente, se ha registrado un incremento notorio de los delitos de odio, en su mayoría perpetrados por grupos racistas que llevaban décadas en el ostracismo. Para completar el panorama, se anuncian trabas adicionales a la expedición de visas de trabajadores mexicanos que quieren ingresar legalmente a USA. Con esos más estrictos controles migratorios se busca “…asegurar que los trabajos disponibles sean ofrecidos primero a los estadounidenses….”. Por otra parte, está vigente la amenaza de gravar las remesas para conseguir fondos que paguen la construcción del controvertido muro fronterizo. Tal suma de agresiones puede hacer imposible de soportar la de por sí angustiante situación de los paisanos sin papeles; el objetivo de Trump es que, merced a esa paranoia persecutoria, muchos decidan espontáneamente regresarse a México, en una suerte de autodeportación masiva.

Los colaboradores de Trump

El presidente electo va a proponer al Senado como Fiscal General a Jeff Sessions, un reconocido racista. Se trata de un senador republicano que encabeza el Subcomité de Inmigración y al que se le conoce por ser enemigo jurado de todo tipo de amnistía a los documentados y, además, por ser un opositor sistemático a cualquier proyecto de ley migratoria. Por otra parte, el candidato del presidente electo para la Agencia Central de Inteligencia será Mike Pompeo, connotado integrante del Tea Party, la facción más conservadora del Partido Republicano. Esas designaciones en el equipo cercano de Trump están obviamente orientadas a cumplir puntualmente sus propuestas de poner fuera de sus fronteras a los mexicanos indeseables que -según él- han perjudicado laboral, social y económicamente al pueblo norteamericano. Con una clara mayoría republicana en el Congreso, y con su líder en el Capitolio Paul Ryan rendido a los pies de ese desquiciado magnate que se ha convertido en mandatario de la nación estadounidense, con todo eso, repito, no hay muchas dudas de que esos nombramientos le van a ser aprobados.

 

ANTENA INTERNACIONAL

El deceso de Fidel Castro

  Ha muerto el líder que, en la segunda mitad del siglo XX, más influyó en el devenir social de Latinoamérica. Su pensamiento revolucionario, su arrojo militar, su deslumbrante inteligencia, su valentía personal, su encendida oratoria y la inquebrantable firmeza de sus posiciones anti-imperialistas se constituyeron en la fuerza política que contrapesó las pretensiones hegemónicas de los Estados Unidos, contribuyendo así a que la voz de nuestros pueblos se escuchara en todo el mundo. Particularmente a los miembros de mi generación universitaria, las ideas de Fidel Castro nos sensibilizaron para mejor entender la deuda que en materia de justicia social se tenía -y se tiene- con los pueblos originarios de América.

 

“…la historia registrará y juzgará el enorme impacto de esta figura singular en su pueblo y en su mundo…”

  La frase es de Barack Obama, y coincide con mi visión del significado de la vida y obra de Fidel Castro, sin perjuicio de que, posteriormente, se lleve al cabo un estudio pormenorizado de los muchos contrastes que caracterizaron su quehacer al frente del gobierno de Cuba.

 

Vistas: 775
AL MOMENTO

Blogs