OPINIÓN

Urge que Alfonso Sánchez rompa con Lorena Cuéllar; ya apesta la Nueva Historia

El alcalde ha intentado construir una imagen de cercanía y operación política propia, pero los ciudadanos consideran que aún no logra desprenderse del control político del grupo gobernante.

Viernes, Mayo 1, 2026

Aunque algunas mediciones comienzan a colocar al alcalde capitalino, Alfonso Sánchez García, como uno de los perfiles competitivos rumbo a la sucesión gubernamental de 2027, cada vez toma más fuerza una advertencia: si realmente quiere construir una candidatura sólida, deberá romper políticamente con la sombra de la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros.

Gran parte de la ciudadanía identifica a Alfonso Sánchez como “El Delfín” político de la mandataria estatal, una relación que, lejos de fortalecerlo automáticamente, podría terminar arrastrándolo junto con el desgaste del actual gobierno estatal.

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Y es que, aunque el alcalde ha intentado construir una imagen de cercanía y operación política propia, los ciudadanos consideran que aún no logra desprenderse del control político del grupo gobernante. Cualquier aspirante ligado totalmente al proyecto estatal también carga con las críticas, errores y decisiones polémicas de la administración de Lorena Cuéllar.

Mientras algunas encuestas lo colocan entre los perfiles mejor posicionados de Morena, otras muestran un castigo evidente derivado del desgaste gubernamental, particularmente por temas relacionados con seguridad, infraestructura, conflictos internos, opacidad y decisiones que han generado inconformidad social.

Entre otras cosas, ya existe una lista de buitres relacionados con la podrida Nueva Historia que “de ser nominado Alfonso-  ya están soñando con una candidatura a presidente o diputado; si no, que les pregunten a los cursis que, sin temerle a la lluvia, salen con panfletos en mano a “disque” informar a los ciudadanos sobre las supuestas buenas nuevas de un gobierno que todos los días se cae a pedazos.

El principal riesgo para Alfonso Sánchez no está necesariamente en la oposición, sino en convertirse en una extensión política de un gobierno que enfrenta cuestionamientos crecientes. Bajo esa lógica, su reto no será únicamente ganar posicionamiento, sino demostrar autonomía, carácter y capacidad propia de liderazgo.

Porque en política, depender excesivamente de una figura puede convertirse en una debilidad. Ante esta situación, el alcalde capitalino aún no define con claridad si construirá un proyecto personal o si continuará bajo la tutela política del grupo de la gobernadora.

La narrativa de continuidad absoluta podría no ser suficiente en 2027. Incluso dentro de Morena existen voces que consideran que el próximo candidato necesitará una identidad distinta, fresca y menos asociada a los conflictos acumulados por la administración estatal. Hasta ahora, Alfonso Sánchez ha mantenido una relación institucional y política cercana con la mandataria, algo entendible dentro de la lógica del grupo gobernante. Sin embargo, conforme avance la carrera sucesoria, esa cercanía podría convertirse en una carga más que en un activo.

La ciudadanía tiene la idea de que el alcalde capitalino “paga” políticamente errores ajenos. Cada polémica estatal, cada decisión cuestionada y cada señal de desgaste del gobierno termina impactando indirectamente en su imagen pública, precisamente por la percepción de afinidad total con Lorena Cuéllar.

Por ello, si Alfonso Sánchez realmente aspira a competir con seriedad por la gubernatura, tendrá que construir un perfil distinto: uno con agenda propia, liderazgo propio y capacidad de tomar decisiones sin depender políticamente de la gobernadora.

La sucesión aún luce incierta y falta tiempo para que los grupos definan candidaturas, pero quien aspire a gobernar Tlaxcala no podrá sostenerse únicamente bajo la sombra del poder actual.

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