Especialista en temas de seguridad opinó acerca de hechos deliberados por mantener el monopolio del transporte ferroviario .
Especialista en temas de seguridad opinó acerca de hechos deliberados por mantener el monopolio del transporte ferroviario y “descarrilar” al sistema, principalmente.
Apizaco, Tlaxcala.- El descarrilamiento de un par de trenes por medios mecánicos en menos de medio año en las entradas y salidas de Apizaco provenientes del puerto de Veracruz, es un asunto que va más allá de revisar simplemente aspectos técnicos relacionados con el mantenimiento de las vías férreas y peritajes comunes; por el contrario, debe prender los “focos rojos” en materia de seguridad nacional, ya que afecta directamente a las compañías que contratan los servicios de este tipo de transporte para desplazar sus mercancías a un punto neurálgico de la república mexicana. Generalmente transportadas por barco provenientes de otros partes del mundo y viceversa, estimó un integrante de la ex desaparecida Dirección Federal de Seguridad (DIP).
El experto en temas de seguridad nacional y quien incluso figuró como escolta personal en algunas giras al interior del país con el ex titular del Ejecutivo Federal, Luis Echeverría Álvarez en 1974, entrevistado al respecto afirmó que, ante el aforo de trenes importante que registra el ferrocarril en su paso por Apizaco, nada resulta fortuito este tipo de situaciones.
Sobre todo subrayó, si hacemos una revisión minuciosa de los acontecimientos y ponemos de relieve algunos aspectos. Hecho que para el gobierno y sus “muchachitos” de gobernación no debe pasar por alto, quienes lo saben perfectamente.
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En ambos casos hipotéticamente abundó, tanto el ocurrido en diciembre pasado cerca de la ex estación de Tochac, en Xaloztoc, como el de hace algunos días en la salida a Muñoz, guardan algo en común: causar daños colaterales a la industria y a las vías de comunicación en un momento tan delicado para la economía del país, cuando ésta atraviesa por un momento crítico por la caída precipitada de los precios del petróleo, y ha dejado de ser la principal fuente de divisas al país.
“Entonces toman sentido las cosas, y ustedes como periodistas lo saben”, son los medios de transporte, las vías de comunicación primaria y la industria, los objetivos estratégicos para una acometida de este tipo, y poner en jaque a cualquier sistema de gobierno en todo el mundo.
Ahora, cómo se explica la presencia aquí en Tlaxcala de la Gendarmería, “que nada y eso es lo mismo, porque no sirven para nada, mejor se andan volteando y extorsionando a todo mundo”, sin embargo hasta instalaciones les facilitó el gobernador, infirió.
Asimismo, cómo se explica la presencia cada vez mayor de la policía militar en Apizaco. Y, en medio de todo ello, la presencia de elementos de la seguridad privada a bordo de “la Bestia”, a quienes ya mucha gente confunde con los “Zorros del Estado de México”, enfatizó.
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Sin embargo, “de “zorros” esos no tienen ni las orejas”, los verdaderos “zorros son una policía de élite en el Distrito Federal, y son un agrupamiento entrenado en el extranjero con varias especializaciones; preparados para cualquier eventualidad, no estos “mequetrefes”, aprendices de policías, quienes creen que por vestir uniforme negro y sus temerarias acciones por el supuesto hecho de asesinar indocumentados, espantan a la gente y le hacen creer, dijo casi montado en cólera el entrevistado.
Por otro lado, la cometida de hace algunos días falló por centímetros, pues la acción premeditada de los autores materiales tomaba en cuenta colapsar el puente vehicular a desnivel para la salida a Tlaxco. Simultáneamente paralizar totalmente el flujo de trenes de México a Veracruz y viceversa, generando así pérdidas millonarias a la industria y los transportes”.
Conociendo ellos de sobra cómo se encuentra la restricción del transporte terrestre debido a la contaminación en la ciudad de México y área metropolitana, con la interrupción del paso de trenes, paralizaría parcialmente la producción de bienes y servicios, justificó quien también se desempeñara como policía de tránsito en la capital del país en la década de los 70s.
Ahora bien, en una acción semejante planeada intencionalmente en diciembre pasado con el descarrilamiento de plataformas, tolvas y furgones en el municipio de Xaloztoc, los responsables en su la mira fue generar daños en serie. Ante todo, porque debemos tomar en cuenta que una de las unidades colisionadas transportaba substancias altamente tóxicas, las cuales pudieron haber provocado en automático un estado de alerta por la contaminación al medio ambiente, entre otras causas secundarias, contemplo.
Aunado también a que en ese mismo perímetro está ubicada una planta de productos químicos, cuya reacción pudo tener consecuencias en cadena, explicó.
Por último, el también militar de formación, quien formó parte del famoso “Halconazo” en junio de 1971, con sus aproximadamente 80 años de edad y actitud férrea, no descartó que esta serie de hechos y ataques al ferrocarril, sea una parte de la acción deliberada de la propia empresa Ferrosur, dirigida hacia las compañías que requieren de sus servicios, con la finalidad de presionarlas y “llevarlas a un callejón sin salida”, por el cobro tan elevado de cuotas por los servicios que presta.
Asunto nada menor acotó, ante una reacción negativa de las empresas concesionarias en el país -tres prácticamente- por abrirse a la competencia y modernizar este sistema de transporte, de acuerdo a las más recientes iniciativas de reforma legislativa discutidas en el seno del Congreso de la Unión, con eso asegurar el monopolio de este tipo transporte en el país.