Educación

Millones perdidos, imposiciones y actos de corrupción, las sombras que persiguen a El Chómpiras

Crecen las voces que demandan una revisión profunda al manejo del COBAT y al papel que ha desempeñado José Alonso Trujillo al frente del subsistema.

Las denuncias por presuntas irregularidades al interior del Colegio de Bachilleres del Estado de Tlaxcala en contra de su titular José Alonso Trujillo Domínguez mejor conocido como El Chómpiras, fueron denunciadas por docentes y trabajadores de mantener una estructura de control sindical y administrativo basada —afirman— en la imposición, la opacidad y el manejo discrecional de recursos pertenecientes al gremio magisterial.

Maestros pertenecientes al STACOBAT han comenzado a exigir públicamente una investigación sobre el destino de millones de pesos correspondientes a cuotas sindicales acumuladas durante los últimos años, recursos cuyo manejo continúa sin ser aclarado ante más de 700 trabajadores. Las acusaciones apuntan directamente a la dirigencia encabezada por Domitila Guevara Flores, a quien identifican como una figura respaldada políticamente desde la dirección general del COBAT.

Integrantes del sindicato aseguran que, pese a las constantes peticiones, nunca se ha transparentado el uso del dinero aportado por los docentes, ni se han presentado informes financieros claros ante la base trabajadora. La falta de rendición de cuentas ha provocado sospechas sobre un posible daño patrimonial que —según señalan inconformes— podría ascender a varios millones de pesos.

Detrás de este conflicto, el nombre de José Alonso Trujillo aparece constantemente ligado a presuntas prácticas de control sindical. Docentes acusan que durante su gestión se consolidó una dirigencia cercana a los intereses de la administración, debilitando la autonomía sindical y desplazando la participación democrática dentro del STACOBAT.

Las inconformidades también alcanzan los cambios realizados a estatutos internos del sindicato, los cuales —afirman maestros— habrían sido aprobados mediante reuniones con escasa participación y sin un verdadero consenso de la base trabajadora. Para los inconformes, se trató de un mecanismo para legitimar decisiones previamente pactadas y mantener una estructura favorable al grupo en el poder.

A esto se suma el deterioro de condiciones laborales y sindicales que denuncian docentes de distintos planteles del estado. Prestaciones reducidas, pérdida de beneficios laborales y falta de defensa gremial forman parte del descontento que hoy mantiene dividido al sindicato académico del COBAT.

Aunque las acusaciones se han repetido durante meses entre trabajadores y círculos internos del subsistema educativo, hasta ahora ninguna autoridad estatal o instancia fiscalizadora ha informado sobre auditorías, investigaciones o revisiones formales al manejo de recursos sindicales o administrativos dentro del COBAT, situación que ha incrementado el malestar entre docentes.

Mientras el silencio institucional prevalece, crecen las voces que demandan una revisión profunda al manejo del COBAT y al papel que ha desempeñado José Alonso Trujillo al frente del subsistema, en medio de señalamientos que continúan debilitando la credibilidad de una de las instituciones educativas más importantes de Tlaxcala

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