OPINIÓN

Tiempos de Democracia

De la imposición del torero Rafael Ortega como candidato priísta a la presidencia municipal de Apizaco

Domingo, Junio 23, 2013

 

  • Capricho autoritario y centralista que ignoró por completo a la militancia apizaquense del tricolor
  • Del electorado depende que la sociedad no pague el alto costo de una improvisación irresponsable
  • La acallada pugna entre doña Alicia Fragoso, Orlando Santacruz y don Justino Hernández

   Escuché a Rafael Ortega, el matador de toros que habilitó el PRI como candidato a la alcaldía de Apizaco. Lo oí y lo vi -por internet, en diferido- en su participación en un foro ciudadano. A Rafael, apreciable como torero, no lo conocía como aprendiz de político. Y eso es, tan sólo un aprendiz. Basó su ponencia en su deseo de hacer las cosas bien para lograr que Apizaco cambie. Nunca dijo cómo ni con qué, pero reiteró la palabra verdad muchas veces, a la manera de un predicador, o de un salvador de almas. Ese es el abanderado priísta.

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El precio de la improvisación

   A Ortega no lo culpo; culpo al PRI, y a quien le haya dado la candidatura a un cargo de tanta responsabilidad. A él, a Rafael, no se le descalifica como respetable profesional de la fiesta que ha sido; se le critica por su irreflexivo atrevimiento de afrontar un reto para el que no está preparado. Y es que a la política como a los toros, el acercamiento debe ser gradual; para llegar a ser alguien en ambas materias, el aspirante ha de cursar un aprendizaje, largo y muchas veces doloroso. La improvisación se paga invariablemente con el fracaso.

Cuestionamientos a Rafael Ortega

 Sobre tauromaquia -un tema que sí domina- le preguntaría a Rafael: ¿qué pasaría si se anunciara en la Monumental de Apizaco a un tipo que nunca ha cogido un capote? ¿qué le ocurriría si le embiste un toro cuatreño y en puntas? ¿de qué le serviría una buena cuadrilla a la hora de enfrentar al astado con muleta y estoque? ¿quién arriesga la vida, el ingenuo torerito… o el imprudente que lo animó a lanzarse al ruedo? No, Rafael, esto no es sólo cuestión de valor -que usted ha mostrado tener de sobra-, este es un tema de sentido común.

Toreros en la política

  Habrá quien diga que Rafael no es el único matador de toros que incursiona en la política. Y así es; ahora mismo recuerdo dos: Luis Mazzantini en España, a principios del siglo XX, y Silverio Pérez en México, hace 60 años. Empero, ninguno de esos casos -según explico más adelante- puede compararse con el del apizaquense. Ortega, quien apenas hace un par de meses hizo por primera vez públicas sus aspiraciones, nunca dejó entrever inquietud social ni gremial ninguna; si alguna vocación política tenía, la mantuvo siempre en secreto.

Don Luis Mazzantini

    Luis Mazzantini era un hombre vinculado al arte y la cultura, inmerso desde joven en el ambiente de la política española. La torería -en la que destacó como un formidable estoqueador- fue sólo un añadido más en su polifacética vida. Alternando ambas actividades, se desempeñó primero como concejal del ayuntamiento madrileño, luego como teniente alcalde del distrito de Chamberí, después como diputado a Cortes y, por fin, como gobernador de Guadalajara y Ávila. Como se puede ver, una carrera política en toda forma.

Silverio Pérez, un caso excepcional

    Silverio Pérez -el popular y queridísimo compadre Silverio- era el patriarca adorado de su natal Texcoco. A su finca de Pentecostés acudía la gente de su pueblo en pos de consejo y ayuda mucho antes de que fuera autoridad. Se le quería y admiraba, no sólo como el inconmensurable torero que fue, sino como una persona de inmensa calidad humana. Y fueron ellos, sus paisanos texcocanos, los que -a su pesar, pues le incomodaban los compromisos políticos- lo hicieron diputado, y luego, dos veces su alcalde. Ese era el gran Silverio Pérez.

¿Campaña política… o anuncio de feria taurina?

   Alguna encuesta alarmante habrá llegado hasta el delegado del PRI en Tlaxcala -el muy controvertido ex gobernador de Tamaulipas Manuel Cavazos Lerma- o a la del coordinador de campaña de Rafael Ortega, para que hayan tenido que acudir al desesperado recurso de difundir la imagen del candidato ¡vestido de torero! En mantas y pancartas se exhibe su figura por las calles de Apizaco, como si lo que se anunciara fuera una feria taurina, y no una campaña política en que se disputa la alcaldía del municipio más importante de la entidad.

La última palabra, la del votante consciente

   Si el PRI, y la embozada fuerza que se dice que lo impuso, lograran satisfacer el capricho de dar a Ortega la candidatura priísta, el cantado descalabro lo sufriremos a lo largo de los tres años siguientes. El extravío no afectaría sólo a quien se aventura sin conocimientos en el difícil mundo de la política y la administración pública; lo grave es que arrastraría tras de sí a la comunidad toda. Pero confiemos en que el electorado consciente se imponga a los que se doblegan ante el unto y la dádiva. Sólo así se impedirá la consumación del despropósito.  

ANTENA LOCAL

El pulso de la procuradora con el alcalde de Apizaco

El forcejeo declarativo entre la Procuradora Alicia Fragoso y el alcalde de Apizaco Orlando Santacruz -en el que la primera pidió paz y prefirió no ahondar en el espinoso asunto de las decenas de tugurios en que la explotación sexual de mujeres es inocultable- me recordó una frase que el genial Cervantes puso en boca de don Quijote al advertir que Sancho, su fiel escudero, atravesaba por un trance harto embarazoso. Peor es meneallo, sentenció el caballero. Sabio consejo, aplicable cuando no se puede -o no se quiere- ventilar un problema.

¿Quién dice la verdad?

   De cualquier forma, a la imagen del edil de la ciudad rielera -tan delicadamente maquillada por la publicidad- le dieron un buen raspón. Su engallada reacción, desmintiendo los asertos de la procuradora Fragoso e involucrando al Presidente del Tribunal de Justicia Justino Hernández, dio sustento a algo por todos sabido: la lacra subsiste porque las autoridades lo permiten. Repártase la culpa entre unos alcaldes tolerantes,  una procuración de justicia no del todo eficaz…, y unos juzgadores que liberan delincuentes. Entre ellos está el peine.

Reparto de culpas

  Veamos. Santacruz alega que durante su gestión no autorizó la apertura de esos antros. Suponiendo sin conceder que así haya sido, no explica porqué consintió el funcionamiento de los muchos que hay en el municipio, pese a tener facultades para cancelar las licencias cuando se violentan los términos con que fueron expedidas. La procuradora por su parte afirma haber clausurado en la entidad ¡139 establecimientos! en los que se detectó la trata de personas. Don Justino Hernández, a su vez, no ha refutado la imputación que le hizo el alcalde.

ANTENA LOCAL

La cartera vencida del Infonavit

   El Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores dio a conocer la situación por la que atraviesan los préstamos concedidos por esa institución en toda la República. En el caso específico de Tlaxcala  proporcionó un dato espantoso: 12 mil 500 créditos presentan una mora en su amortización de más de ocho meses. Y según Blanca Sánchez Cerón -delegada en la entidad- 8 mil de ellos están en cartera vencida  y “…ya están demandados, por lo que se tiene que seguir el proceso hasta ejecutar la sentencia…”.

Perspectiva dramática

  Podemos, amigo lector, inferir lo que significa “…la ejecución de la sentencia…”. Sin que haga falta conocer los términos de los contratos que el Infonavit suscribe con sus acreditados, debe suponerse que, agotadas las instancias de avenimiento -plazos de gracia y reprogramación de pagos-, si el impago es recurrente y la insolvencia obvia, procede la entrega de la casa, o el lanzamiento, si el morador se muestra reticente en abandonarla. Una familia en la calle es un drama. Y son ¡8 mil las amenazadas! y están camino de serlo 4 mil 500 más.

LA FRASE

   Es -ya se le extrañaba- de López Obrador, y la dijo al comentar el inicio de la discusión de la Reforma Energética:

“…no hace falta ninguna reforma…”

  El tabasqueño se consolida así como el más conservador de los políticos de la actualidad. El problema es que, con sus actitudes, arrastra tras de sí a buena parte de la izquierda, sobre todo a los sectores proclives a la violencia.   

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