OPINIÓN

Tiempos de Democracia

Inquietante reaparición de prácticas que se daban por desaparecidas en los procesos electorales de Tlaxcala

Domingo, Julio 21, 2013

  • De órgano ciudadano autónomo e independiente, el IET se transformó en apéndice del gobierno
  • La inoperancia de la autoridad electoral propició múltiples amaños en la elección de Apizaco
  • Los temores de los observadores más cautos parecen confirmarse: el viejo PRI está de vuelta

 Los más antiguos del lugar no recuerdan un proceso electoral tan conflictivo y lleno de sobresaltos como el que conoció su cota más alta el pasado 7 de julio, día de la cita ciudadana en las casillas de votación. Hubo de todo, desde robo de urnas hasta quema de boletas y, en fin, diversos actos de violencia verbal y física que, a decir verdad, las nuevas generaciones no conocían, y que suponíamos erradicados de la política tlaxcalteca. Y, aunque haya quien no quiera verla, a quince días de los comicios aún persiste la tensión social.

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Las culpas no son todas del IET

    Existe una tendencia generalizada a responsabilizar de lo ocurrido al Instituto Electoral de Tlaxcala por su comprobable mal desempeño como árbitro de la contienda. Y hay razones para ello. En el amplio sector de quienes así piensan están no sólo partidos, comentócratas y grupos  empresariales sino, sorprendentemente, también la Iglesia. Empero, cabe inquirir: la incertidumbre post electoral que todavía priva en varios distritos y municipios: ¿culpa es sólo del Consejo General del IET... o de quienes lo modelaron a su entera conveniencia?

Fracaso del Programa de Resultados

 El propósito central del Programa de Resultados Preliminares -SARJE, le llamaron en épocas recientes- es tener informada a las partes interesadas, y a la población toda, de la evolución que en tiempo real observa el conteo de los votos, desde su inicio hasta sus números finales. La idea es que, la misma noche de la elección, los tlaxcaltecas sepan quienes fueron los ganadores. Al efecto, el flujo informativo ha de ser continuo, sin ninguna interrupción, a fin de evitar suspicacias que generen incertidumbre y que puedan enturbiar el proceso.

A revisión, el método de elección de los consejeros

   Desde el inicio de su gestión, el Consejo generó inquietudes respecto de su capacidad, aunque nunca al punto de que no supiese manejar un programa de resultados. Ahora sabemos que no, que no supo, y que ello deriva de la forma facciosa como se integró el incompetente órgano superior del IET. La joven señora que se designó para presidirlo quizá cuente con timbres académicos, pero careció de personalidad para hacer valer los principios democráticos de los que debió ser la primera garante. Y lo dicho vale para los demás consejeros.

PAN y PRD, en sus tendencias históricas

   Pero dejemos la ineptitud del árbitro de la elección para centrarnos en sus resultados, partiendo de observaciones de tipo general para llegar a casos particulares, específicos de estos comicios. De veinte años a la fecha, tanto PAN y como PRD mantienen sus porcentajes históricos; su votación dura oscila entre 18 y 22%, sin considerar por supuesto variables de coyuntura, como ocurrió con Fox y con Ortiz en el partido azul, y con Sánchez Anaya y Lopez Obrador en el amarillo. Esa tendencia ha permanecido inalterable en dos décadas.

Paradojas de la numeralia electoral

  Hay un hecho que, por paradójico, destaca sobre los demás. Con sólo el 19.58% de los votos, el PAN hizo chuza con las presidencias de los municipios más poblados. A excepción de Chiautempan -ganado por el perredismo-, todos los demás -Tlaxcala y Apizaco, en el centro; Huamantla, en el oriente; Tlaxco, en el norte; Calpulalpan, en el poniente; y Zacatelco y San Pablo del Monte, en el sur- se pintaron de azul. Una a una fueron cayendo las alcaldías del lado panista, sin que el partido en el gobierno estatal participara del reparto.

Nuevos parámetros de la votación priísta

   Tomo como referente 1994, primer año en que, en Tlaxcala, los votos se contaron correctamente. En aquel tiempo, el PRI obtenía alrededor del 60% de los sufragios, y a los partidos pequeños sólo les quedaba una parte ínfima de la votación; su lucha se reducía a conservar el registro. Pues bien, este 7 de julio pasado, el PRI apenas si alcanzó el 23%, pese a disponer del aparato gubernamental. Puede anticiparse que, en adelante, su voto oscilará -según las circunstancias del caso- entre un 20% y un 30%, no menos.. pero tampoco más.

La fragmentación del sufragio obliga a la concertación

   La merma del voto tricolor benefició -he aquí la novedad- a los partidos habitualmente minoritarios. Seis formaciones alcanzaron en este 2013 una votación nada despreciable, a saber: PAC -el partido orticista-, 9.69%; el PS -el partido de Rosalía Peredo-, 7.71%; el PANAL -el partido del magisterio-, 6.83%; el PT, 6.52%; el MC, 4.50%; y el PVEM, 4.30%. Como se ve, estamos ante una fragmentación creciente del voto y -esto es lo trascendente- el fenómeno obligará a instrumentar políticas de concertación, sin las cuales será difícil gobernar.

Pulso político por el control del Congreso

    El PRI se hizo, con su 23%, de doce de las diecinueve diputaciones uninominales en juego y, a causa del número de partidos que tuvieron votos suficientes para alcanzar una o dos curules plurinominales, al tricolor no le tocó ninguna. Sus doce diputados no bastarán para controlar un Legislativo que tiene en total treinta y dos. Así, para concretar sus políticas públicas y para darle gobernabilidad a Tlaxcala, convendría al Ejecutivo concertar, más que las habituales cooptaciones de pago por evento, pactos estables con otras fuerzas políticas.

¿Mayoría opositora en el Congreso?

   Pero así como es factible la materialización en Tlaxcala de una variante de los llamados gobiernos de coalición, también existe la posibilidad de que los demás partidos se alíen para formar una mayoría opositora en el Congreso. De concretarse una convergencia así, podría vivirse una situación similar a la del año 1997 en el ámbito federal, cuando pese a ser el PRI la primera minoría, PAN y PRD pactaron un frente que dominó durante tres años la Cámara de Diputados, lo que les permitió hacerse de las ventajas que supone ser dueños de su control.

La tenebra apizaquense (1)

  El lector que hasta aquí me haya seguido, quizá se pregunte porqué atribuí al PAN la presidencia municipal de Apizaco. Lo cierto es que -hasta el momento de escribir este artículo- el alcalde oficialmente electo sigue siendo el abanderado del PRI, pues cuenta con la constancia que le expidió el Consejo General tras dar por bueno el conteo realizado después de que -sin razón que lo justificase- los paquetes electorales fueron trasladados del Consejo Municipal a la sede del IET. En ese viaje, que duró tres veces más de lo normal, pasó…  

La tenebra apizaquense (2)

   …pasó que ¡aparecieron abiertos tres de esos paquetes! Y dio la casualidad que, precisamente en esos tres, se hallaron 200 votos emitidos a favor del PAN que, de acuerdo a las evidencias encontradas, tendrían que haber sido anulados por tener cruces sobre varios emblemas partidistas. La autoridad procedió entonces a hacer la resta correspondiente para darle al tricolor una ventaja de ¡ocho votos! Nadie hizo caso de las actas firmadas -sin ninguna observación- por los funcionarios de las casillas y por los representantes de los partidos.

La tenebra apizaquense (3)

  Los hechos -grosso modo descritos- inducen a pensar que la antigua alquimia priísta reapareció en suelo tlaxcalteca.  Pero habría sido tan burdo el amaño, tan mal elegido el momento político para ejecutarlo, y tantos los temas de interés nacional que pueden trastornarse por el inoportuno y torpe trastupije que, de comprobarse, habrá que dar crédito a la hipótesis de que pronto se revertirá la decisión del IET, y que ello incluso ocurrirá aquí, en la instancia de la Sala Electoral del Tribunal Superior de Justicia del Estado, antes de llegar al TRIFE.

La tenebra apizaquense (4)

   Si las boletas presuntamente alteradas no sufren una nueva manipulación, el juzgador no tendrá problemas para cotejar la autenticidad de las firmas de las actas en poder de la parte que se dice afectada y, además podría -con el auxilio de un perito en grafología- determinar si los rasgos de las marcas en las boletas anuladas son o no coincidentes. Es tan sencilla la detección del fraude -si es que este tuvo lugar- que sólo una mente, o muy maquiavélica o muy infantil, pudo haberlo perpetrado. Valdría para argumento de película de Juan Orol.

La tenebra apizaquense (5)

   La elección en Apizaco pasó, en sólo unos días, de simple sainete localista a asunto candente con reverberaciones en el espacio político nacional. El tema incide directamente en el adendum del Pacto por México y, de manera particular, en la reputación de su principal negociador, Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación del Presidente Enrique Peña Nieto. Y aquí cabe destacar que fue el propio entorno del candidato priísta el que dejó correr la versión del interés del alto funcionario en el triunfo de su presunto protegido.

LA FRASE

  Imposible no ceder este espacio a Vicente Fox; se lo ganó a ley. Refiriéndose a él mismo y comparándose con todos los demás los ex presidentes de México, el ínclito ranchero de San Francisco del Rincón nos espetó la siguiente burrada:

“…me llevo de calle a todos… ¡incluido Juárez!...”

   La ocurrencia es como para perpetuarla en bronce.

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